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UK prepara la guerra comercial contra la UE: todo listo para romper el protocolo de Irlanda
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UK prepara la guerra comercial contra la UE: todo listo para romper el protocolo de Irlanda

Johnson quiere suspender de manera unilateral lo pactado con Bruselas, alegando que los nuevos controles aduaneros del Brexit están poniendo en peligro la paz en el Ulster

Foto: El primer ministro británico, Boris Johnson. (Reuters/Rob Pinney)
El primer ministro británico, Boris Johnson. (Reuters/Rob Pinney)

Se avecina nueva guerra entre Londres y Bruselas. Ya suenan los tambores y los primeros peones podrían moverse tan pronto como la próxima semana. Downing Street está preparando un proyecto de ley para eliminar, unilateralmente, partes clave del Protocolo de Irlanda -pieza crucial del acuerdo del Brexit-, suspendiendo los controles de mercancías que hay que realizar ahora entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte. No es que pille a nadie por sorpresa. En Westminster se dijo desde el inicio que Boris Johnson nunca tuvo intención alguna de cumplir lo pactado con la UE. Prueba de ello es que han pasado ya más de dos años desde el divorcio y los polémicos controles nunca se han ejecutado en su totalidad.

Londres y Bruselas llevan meses enfrascados en nuevas negociaciones. Pero no hay avances y el triunfo histórico de los republicanos del Sinn Féin en las elecciones a la Asamblea de Belfast tan solo ha precipitado las cosas. Para Downing Street resulta ahora demasiado fácil defender que no está incumpliendo la ley internacional, sino protegiendo la paz en el Ulster.

Foto: Un cartel contra una frontera 'dura' entre Irlanda e Irlanda del Norte. (Reuters)

Este martes, en el llamado 'Discurso de la Reina' -donde el Gobierno presenta su programa legislativo-, el príncipe Carlos, limitándose a leer las palabras redactadas por los ministros, recalcó que “el éxito continuo y la integridad de todo el Reino Unido son de suma importancia para el Gobierno de Su Majestad, incluidos los lazos económicos internos entre todas sus partes. El Gobierno de Su Majestad priorizará el apoyo al Acuerdo de Belfast [Viernes Santo 1998] y sus instituciones, incluso a través de la legislación, para abordar el legado del pasado”. A priori, no parece una amenaza como tal a Bruselas. Pero con el actual Ejecutivo británico siempre hay que leer entre líneas.

A las armas (legales)

Según The Times, la responsable de la diplomacia británica, Liz Truss, ha pedido a los funcionarios que vayan preparando el borrador de un proyecto de ley que podría acabar desencadenando una guerra comercial con el bloque, en un momento en el que elevado coste de vida está afectando seriamente a los ciudadanos: más de 2 millones de adultos en el Reino Unido ya no pueden permitirse el lujo de comer todos los días

Inicialmente, el proyecto de ley tenía la intención de otorgar a los ministros el poder, en principio, de anular el Protocolo de Irlanda. Pero ahora va más allá de lo esperado porque, además de suspender los controles, también eliminaría los poderes del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) y todos los requisitos para que las empresas de Irlanda del Norte sigan las regulaciones de la UE, como están ahora obligadas por el Brexit. El proyecto de ley se podría presentar en la Cámara de los Comunes -donde los conservadores tienen una amplia mayoría- tan pronto como el próximo martes. Los funcionarios ya han advertido a Truss que la estrategia podría llevar a la UE a suspender toda cooperación con el Reino Unido, excepto en Ucrania, e iniciar acciones legales contra el Ejecutivo.

Foto: Manifestantes contra el Protocolo de Irlanda marchan en Belfast, Irlanda del Norte. (Reuters)

Los planes han creado gran división en el propio Gabinete. El responsable del Tesoro, Rishi Sunak, y el ministro de Comunidades, Michael Gove, se oponen. La posibilidad de una guerra comercial con la UE mientras el Reino Unido está al borde de una posible recesión es una jugada realmente arriesgada. Pero Truss lleva tiempo moviendo sus cartas para posicionarse como futura líder del Partido Conservador y cree que esto le ayudará a tener más apoyo en el ala más a la derecha de la formación.

De momento, Londres no ha renunciado de manera oficial a las negociaciones con Bruselas. De hecho, está previsto que Truss se reúna este jueves con el vicepresidente de la UE, Maroš Šefčovič, para una nueva cita. Sin embargo, fuentes del Gobierno aseguran de manera anónima a The Times que la responsable de la diplomacia británica estaba dispuesta a seguir adelante con la acción unilateral después de perder la fe en lo que llama “una computadora que constantemente dice que no [refiriéndose a su interlocutor]”.

Fue Johnson quien decidió sacar al Reino Unido del mercado único y la unión aduanera, fue Johnson quien decidió 'mover' la frontera que divide Irlanda del Norte con la República de Irlanda al Mar de Irlanda, dejando a la provincia británica con un estatus diferente al del resto del Reino Unido. Fue Johnson quien firmó unos controles que todo el mundo sabía, generarían tensiones entre católicos y protestantes y problemas burocráticos.

La sombra de Belfast

Y, sin embargo, Londres acusa ahora a Bruselas de ser “demasiado intransigente”. Pese a que la UE ya se ha ofrecido a eliminar hasta el 80% de los controles sobre alimentos que lleguen a Irlanda del Norte, además de reducir a la mitad el papeleo necesario, Downing Street defiende que el Protocolo de Irlanda no funciona y que el caos que hay ahora en Belfast es prueba de ello.

Tras el triunfo histórico de los católicos del Sinn Féin, los protestantes del DUP se niegan ahora a formar parte del Gobierno de coalición que ambas comunidades deben respetar por los Acuerdos de Viernes Santo de 1998. Los unionistas se sienten completamente traicionados por Johnson y amenazan con dejar paralizada indefinidamente la Asamblea de Belfast hasta que el Protocolo de Irlanda no se cambie.

Foto: La presidenta de Sinn Féin, Mary Lou McDonald. (Reuters/Lorraine O'Sullivan)

Tras la conversación mantenida este martes entre Johnson y el 'taoiseach' de Irlanda, Micheál Martin, el Número 10 subrayó la grave situación que se vive ahora en Irlanda del Norte. “A pesar de los repetidos esfuerzos del Gobierno del Reino Unido durante muchos meses para arreglar la situación, incluidas las secciones relacionadas con el movimiento de bienes y la gobernanza, la Comisión Europea no ha tomado las medidas necesarias para ayudar a abordar la perturbación económica y política sobre el terreno”, recalcó en un comunicado. “El primer ministro reiteró que el Gobierno del Reino Unido tomaría medidas para proteger la paz y la estabilidad política en Irlanda del Norte si no se encontraban soluciones”, añade.

Por su parte, un portavoz del Ejecutivo apuntó: “Nuestro enfoque ha sido, y seguirá siendo, preservar la paz y la estabilidad en Irlanda del Norte. Aún no se han tomado decisiones sobre el camino a seguir. Sin embargo, la situación ahora es muy grave. Siempre hemos tenido claro que se tomarán medidas para proteger el acuerdo de Belfast [Viernes Santo] si no se encuentran soluciones para arreglar el protocolo”.

El viceprimer ministro irlandés, Leo Varadkar -quien llegó a un acuerdo con Johnson sobre el Protocolo en octubre de 2019- señala que el Reino Unido está usando amenazas para ganar influencia en las negociaciones y advirtió que Londres no podía incumplir ahora el tratado internacional. “Si ese es su enfoque, entonces aquí tenemos un problema real”, dijo a la televisión RTÉ. “Una cosa es involucrarse en un poco de ruido de sables... pero si realmente siguieran ese camino, sería muy serio”, avisó.

Se avecina nueva guerra entre Londres y Bruselas. Ya suenan los tambores y los primeros peones podrían moverse tan pronto como la próxima semana. Downing Street está preparando un proyecto de ley para eliminar, unilateralmente, partes clave del Protocolo de Irlanda -pieza crucial del acuerdo del Brexit-, suspendiendo los controles de mercancías que hay que realizar ahora entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte. No es que pille a nadie por sorpresa. En Westminster se dijo desde el inicio que Boris Johnson nunca tuvo intención alguna de cumplir lo pactado con la UE. Prueba de ello es que han pasado ya más de dos años desde el divorcio y los polémicos controles nunca se han ejecutado en su totalidad.

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