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Los blancos, los negros y los grises del despliegue militar ruso en la frontera de Ucrania
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muchas dudas y cortinas de humo

Los blancos, los negros y los grises del despliegue militar ruso en la frontera de Ucrania

Konrad Muzyka, de Rochan Consulting, lleva semanas revisando imágenes por satélite y vídeos del despliegue en la frontera de Ucrania: “La movilización de tropas rusas es increíblemente difícil de rastrear”

Foto: Tropas rusas durante recientes movimientos militares en la región de Rostov. (Reuters/Sergey Pivovarov)
Tropas rusas durante recientes movimientos militares en la región de Rostov. (Reuters/Sergey Pivovarov)
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Los sucesivos gobiernos rusos han sido expertos en el arte de la 'maskirovka', una serie de técnicas de combate sibilinas, basadas en el engaño como estrategia. Una “complejidad de medidas”, decía la 'Enciclopedia militar soviética' de 1944, “dirigidas a desorientar al enemigo respecto a la presencia y disposición de fuerzas”. Pero no hay que irse tan lejos. Anoche, el embajador ruso ante Naciones Unidas, Vasily Nebenzya, dijo lo siguiente: “¿De dónde habéis sacado el dato de que tenemos 100.000 soldados [en la frontera con Ucrania]? Nunca hemos confirmado esa cifra”.

La acumulación de tropas rusas junto a Ucrania, pese a pender sobre el país y sobre el continente como una enorme espada, sigue siendo, en parte, un misterio. Escuchamos una y otra vez esa cifra redonda de las “100.000 tropas rusas”; sabemos que están al norte, al sur, al este e incluso al oeste, en el enclave no reconocido de Transnistria. Pero todavía quedan muchas dudas y cortinas de humo. Por eso hemos hablado con Konrad Muzyka, director de la consultora aeroespacial y de defensa Rochan Consulting y uno de esos analistas que llevan semanas revisando imágenes por satélite, vídeos que emergen en la red y otras pequeñas pistas para retratar el abrazo masivo, sin precedentes, de las fuerzas armadas rusas en torno a Ucrania.

“La movilización de tropas rusas es increíblemente difícil de rastrear”, dice Muzyka desde Gdansk, en Polonia. “No me sorprende que haya vídeos y fotos por internet. Vivimos en 2022. Pero Rusia ha hecho que sea extremadamente difícil rastrear sus unidades. Porque pintan todas las marcas tácticas de los vehículos, de manera que no sabemos qué unidades están incluidas en la movilización. Han bloqueado el acceso a las páginas web donde se podía consultar el movimiento de trenes. Solo vemos una fracción de lo que está pasando. Los rusos también han estado poniendo parte de sus equipos en el bosque, así que, incluso si tienes acceso a un satélite Maxar, como tengo yo, no vas a ver esas tropas bien camufladas en el bosque”.

Las tropas están ahí

Aun así, no es posible esconder todas las tropas todo el tiempo, y la estimación general de varias fuentes oficiales, académicas y de consultoría llegan a una conclusión parecida: más de 100.000 efectivos rusos. Según el Gobierno de Ucrania, 106.000 tropas de tierra y 21.000 entre la Marina y las fuerzas aéreas.

Rusia alega que está de maniobras, como ha hecho tantas otras veces; pero la comparación entre esta movilización y cualquier maniobra anterior es, según Muzyka, irrisoria. “Nunca en la historia reciente, desde el final de la Guerra Fría, los rusos han desplegado tantas tropas alrededor de ningún país. Esto no es ni siquiera comparable a lo que sucedía junto a Ucrania en 2014. Me parece increíblemente preocupante. Incluso si lo miras como un ejercicio, no tiene sentido, simplemente porque es demasiado costoso para Rusia desplegar tantas tropas y tantos equipos”.

"Esto no es ni siquiera comparable a lo que sucedía junto a Ucrania en 2014. Me parece increíblemente preocupante"

El consultor pone el ejemplo de Bielorrusia, en la frontera norte de Ucrania, a la que los rusos han desplazado batallones tácticos de su distrito militar oriental: en el otro extremo del país. En ocasiones, se encontraban a más de 6.000 kilómetros de Ucrania antes de su movilización. Un esfuerzo económico y logístico mucho mayor del que requieren las maniobras con las que Rusia quiere justificar la aglomeración, en Bielorrusia, de misiles Iskander, aviones de combate Su-35, vehículos de carga de lanzamisiles BM-27 Uragan, tanques, artillería, helicópteros y miles de soldados y comandos de las fuerzas especiales.

“Podrían haber desplegado algunos batallones y grupos tácticos, con artillería adicional, y practicar la defensa de Bielorrusia. En lugar de eso, están desplegando en Bielorrusia cerca del 60% o el 70% de las fuerzas del distrito oriental”, dice Muzyka. “Si miras la regulación y la doctrina militar, son las fuerzas rusas del distrito occidental, particularmente el Ejército de Tanques de la Primera Guardia, las encargadas de la defensa de Bielorrusia, y están a la vuelta de la esquina y son fáciles de desplegar. No las fuerzas del distrito oriental. No creo que estén siendo honestos”.

Foto: Un soldado en la línea de contacto con la zona controlada por los separatistas prorrusos en el este de Ucrania. (EFE/Stanislav Kozliuk)

El Gobierno ucraniano apremia a sus aliados occidentales, empezando por Estados Unidos, a que no alimenten el “pánico” ni hablen de invasiones inminentes. Pero Muzyka dice estar de acuerdo, incluso impresionado, con la exactitud de las previsiones de EEUU estos últimos meses. “Cuando, en su estimación del pasado otoño, dijeron que Rusia desplegaría 100 batallones tácticos cerca de Ucrania, pensé: 'Guau, eso son un montón de tropas'. No creía que sucedería. Mi cuenta actual de estos batallones está en 74 o 76, y, honestamente, siguen acumulando fuerzas. Y creo que llegarán a más de 100. Lo que decía EEUU no era verificable. Pero demostraron tener razón”. El Pentágono dijo la semana pasada que Rusia ya tenía capacidad técnica para lanzar una invasión a gran escala de Ucrania.

Con un ojo en los reservistas rusos

Pero todavía quedan muchos interrogantes. Varios expertos militares del 'think tank' Atlantic Council cotejaron ideas el 20 de enero. Para conocer las intenciones reales de Rusia, dijeron, hay que prestar atención a determinadas señales: una, la evacuación de personal no combatiente, como el personal diplomático, que en el caso de Ucrania ya ha empezado. Dos: los suelos, que se van a embarrar en marzo. Tres, los movimientos de barcos cerca de Odesa, en el mar Negro. Cuatro, los ciberataques. Cinco, la movilización de personal médico, etc. El cuadro, de momento, es mixto. Hay cosas que se han hecho y otras que no. Una de las que aún quedan en el tintero, y aparentemente de las más importantes, es la movilización de reservistas. Rusia tiene 250.000 soldados en la reserva. Si de verdad quiere lanzar una invasión a gran escala de Ucrania, tendría que convocarlos, lo cual políticamente es sensible.

Muzyka destaca el establecimiento de líneas de comunicación y de puestos de comandancia de campo, lo cual ya está sucediendo. Le pregunto por la noticia que dio la agencia Reuters, citando fuentes estadounidenses, sobre los suministros de plasma para tratar a los posibles heridos en combate. Muzyka dice que no lo sabe, pero que, en general, el resto de datos apuntan a “una preparación de la guerra”.

Hasta ahora, la 'maskirovka' ha sido la manera de operar de Vladimir Putin en Ucrania. El presidente ruso ha violado distintos tratados de integridad territorial firmados con su vecino, se ha anexionado Crimea y ha encendido y alimentado el conflicto casi congelado que carcome el Donbás. Pero no ha declarado la guerra, y cada uno de estos pasos ha ido precedido por una bomba de humo, negando, desorientando y volviendo a negar. En las próximas semanas veremos si la 'maskirovka' aguanta, o si, y ojalá no sea el caso, da paso a una invasión. Esta vez sí, con insignias rusas.

Los sucesivos gobiernos rusos han sido expertos en el arte de la 'maskirovka', una serie de técnicas de combate sibilinas, basadas en el engaño como estrategia. Una “complejidad de medidas”, decía la 'Enciclopedia militar soviética' de 1944, “dirigidas a desorientar al enemigo respecto a la presencia y disposición de fuerzas”. Pero no hay que irse tan lejos. Anoche, el embajador ruso ante Naciones Unidas, Vasily Nebenzya, dijo lo siguiente: “¿De dónde habéis sacado el dato de que tenemos 100.000 soldados [en la frontera con Ucrania]? Nunca hemos confirmado esa cifra”.

La acumulación de tropas rusas junto a Ucrania, pese a pender sobre el país y sobre el continente como una enorme espada, sigue siendo, en parte, un misterio. Escuchamos una y otra vez esa cifra redonda de las “100.000 tropas rusas”; sabemos que están al norte, al sur, al este e incluso al oeste, en el enclave no reconocido de Transnistria. Pero todavía quedan muchas dudas y cortinas de humo. Por eso hemos hablado con Konrad Muzyka, director de la consultora aeroespacial y de defensa Rochan Consulting y uno de esos analistas que llevan semanas revisando imágenes por satélite, vídeos que emergen en la red y otras pequeñas pistas para retratar el abrazo masivo, sin precedentes, de las fuerzas armadas rusas en torno a Ucrania.

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