La calle se tiñe de verde, pero los ecologistas no llegarán a la cancillería en Berlín
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Todo quedó en agua de borrajas

La calle se tiñe de verde, pero los ecologistas no llegarán a la cancillería en Berlín

Annalena Baerbock tendrá que superar el trago amargo de no haber podido ganar las elecciones, pese a que el medio ambiente es la mayor preocupación de los alemanes

Foto: Greta Thunberg encabeza una marcha por el clima en Berlín este viernes. (Reuters)
Greta Thunberg encabeza una marcha por el clima en Berlín este viernes. (Reuters)

Dos días antes de las elecciones alemanas, las calles han mostrado la gran oportunidad que han dejado pasar los Verdes este 2021. La oportunidad, nada menos, de ganar estos comicios y de aupar a su candidata, Annalena Baerbock, hasta la cancillería, impulsada por el poderoso 'zeitgeist' de la lucha contra el cambio climático. El movimiento ecologista cuenta con una enorme fuerza en Alemania, que ha sido demostrada este viernes en las calles de Berlín, Hamburgo y Colonia, entre más de 400 ciudades y localidades del país.

En la capital, la marcha 'Todos por el clima' ha estado liderada por la adolescente sueca Greta Thunberg y la líder de Fridays For Future en Alemania, Luisa Neubauer. Más de 10.000 personas se citaron frente al Parlamento alemán, entre ellas muchos adolescentes e incluso niños. El movimiento tiene un rostro claramente joven y es mucho más radical que los Verdes en sus exigencias. Su vertiente más controvertida, por ejemplo, ha impulsado una huelga de hambre con la que varios activistas acampados frente al Bundestag exigen desde hace días, en vano, que los tres candidatos a canciller —Baerbock, el socialdemócrata Olaf Scholz y el conservador Armin Laschet— se reúnan con ellos.

Foto: El Confidencial Diseño.

Para subrayar esas exigencias, Neubauer ha evitado incluso pedir públicamente el voto por el partido de Baerbock. "Ningún partido propone todo lo que sería necesario. Por eso no basta con votar teniendo en cuenta el clima, sino que también es necesaria la presión de las calles", dijo la activista al diario 'Frankfurter Rundschau' antes de la marcha. La identificación con los Verdes es, sin embargo, visible, por ejemplo, por la cantidad de girasoles, la flor símbolo del partido, presentes en las marchas.

La "huelga por el clima" estaba convocada a nivel global, pero en ningún lugar ha tenido tanto simbolismo como en Alemania, por la proximidad de las generales en las que se elegirá al sucesor de Angela Merkel en la cancillería. Y porque el medio ambiente es, de lejos, el asunto que más preocupa a los alemanes. Para el 47% de ellos el mayor problema que afronta el país, según una encuesta de mediados de septiembre. En segundo lugar está la pandemia (28%).

Es posible, sin embargo, que el último empujón ecologista no sea suficiente para influir sustancialmente en los resultados del domingo. La paradoja es que los Verdes están prácticamente fuera de la carrera por liderar el Gobierno. La formación ecologista marcha tercera en las encuestas con alrededor del 16% de la intención de voto, por detrás del 25% de los socialdemócratas de Scholz y del 22% de los conservadores de Laschet.

Los jóvenes son minoría

El fenómeno tiene distintas explicaciones. Una de ellas es la demográfica, dado que el movimiento medioambiental es fuerte sobre todo entre la gente más joven, que no es la principal bolsa de votantes en un país de viejos como Alemania. Los menores de 30 años representan alrededor del 15% del electorado, frente al 37% de los mayores de 60. Entre los primeros, abundan los simpatizantes de Baerbock y de lo que encarnan los Verdes.

"Los otros partidos y sus candidatos son el 'statu quo'. Eso es justamente lo que no necesitamos. Necesitamos renovación y necesitamos proteger el medio ambiente, y eso solo lo ofrecen los Verdes", dice a El Confidencial Mia Schumacher, una joven de 19 años que votará por primera vez el domingo.

El tirón verde entre los más jóvenes también se ve reflejado en los resultados de las Elecciones Sub 18, una actividad celebrada desde 1996 a nivel nacional, tradicionalmente nueve días antes de las generales, como una forma de fomentar la conciencia política desde temprana edad. En ella participaron esta vez más de 260.000 menores. El partido ecologista ganó esos "comicios", con más del 20% de los apoyos.

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Tampoco extraña, por eso, que a los Verdes les interese impulsar reformas políticas que abran la puerta a más de esos votantes. "Una buena idea sería que se baje la edad de votación a los 16 años", dijo Baerbock durante su penúltimo mitin de campaña el viernes en Potsdam, al sur de Berlín.

Pero la debilidad actual de la candidata también es culpa directa de ella. La preocupación ecologista de los ciudadanos se tradujo en abril directamente en un auge político inédito después de que el partido presentara con una puesta de escena impecable a Baerbock. Los Verdes se catapultaron al primer lugar de las encuestas con el 28% de los apoyos y muchos la veían ya como la primera canciller verde de la historia alemana.

Adiós a la oportunidad histórica

Pero entonces llegaron los errores y algunas chapuzas. La candidata y su equipo descuidaron los detalles y pronto salió a la luz que Baerbock no había declarado ingresos paralelos a su actividad de parlamentaria, como exige la ley, y que había maquillado su currículum. Mucho más grave fue la revelación de que la líder verde había copiado varios pasajes del libro que publicó en junio, un texto insustancial con título el título 'Ahora', que pretendía dar un fundamento programático a las ideas de la candidata.

Foto: La candidata de los Verdes alemanes, Annalena Baerbock (Reuters)

A todo eso se sumó la contracampaña, impulsada por algunos sectores empresariales asustados por los planes verdes para reformar la industria. Baerbock, constataba esta semana el diario 'Süddeutsche Zeitung', fue víctima de muchos más ataques con noticias falsas en las redes sociales que Scholz o Laschet. Muchos de esos ataques tenían, además, un toque sexista. Eso terminó de dinamitar la campaña de los Verdes. "¿Ha desperdiciado el partido una oportunidad histórica?", se preguntaba esta semana el semanario 'Der Spiegel'. La conclusión de muchos observadores es que sí.

Los Verdes se convertirán el domingo previsiblemente en la tercera fuerza del país y es posible que estén en el próximo Gobierno, ya sea como socios secundarios en un tripartito liderado por el SPD de Scholz u otra coalición de tres encabezada por Laschet. Sería, en ese caso, la segunda vez que entran al Ejecutivo, en el que estuvieron como socio menor en la era del socialdemócrata Gerhard Schröder (1998-2005). Pero, si hace 23 años celebraban el hito histórico de haber llevado su voz desde los movimientos de protesta en las calles hasta el Gobierno, ahora tendrán que superar sobre todo el trago amargo de no haber llegado a la cancillería en una oportunidad sin precedentes.

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