¿Qué pasa si muere Navalni? Putin estudia la respuesta de Occidente
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Su salud ha empeorado rápidamente

¿Qué pasa si muere Navalni? Putin estudia la respuesta de Occidente

Estados Unidos y la Unión Europea han amenazado con consecuencias. Sin embargo, ¿están dispuestas estas potencias a ir más allá de las sanciones sin peso real?

placeholder Foto: El opositor ruso Alexéi Navalni durante una sesión de su juicio el pasado 20 de febrero en Moscú. (Reuters)
El opositor ruso Alexéi Navalni durante una sesión de su juicio el pasado 20 de febrero en Moscú. (Reuters)

Uno de los disidentes políticos más famosos del mundo puede morir en una prisión rusa esta semana.

Alexéi Navalni ha estado en huelga de hambre desde el 31 de marzo por la negativa de las autoridades a permitir que su propio equipo médico lo examinara después de mostrar signos de tuberculosis. Ahora, uno de sus ayudantes ha afirmado que el opositor está "al borde de la muerte".

El destino del crítico más destacado de Vladimir Putin, quien fue envenenado el verano pasado —supuestamente por agentes rusos—, ingresado en un hospital de Alemania y más adelante encarcelado a su regreso a Rusia, está siendo vigilado de cerca tanto dentro como fuera del país.

Foto: El opositor ruso Alekséi Navalni durante una sesión en la corte de apelaciones. (Reuters)

Estados Unidos y la Unión Europea, como siempre, se han limitado a emitir declaraciones. Cuando la salud de Navalni empeoró durante el fin de semana, la Casa Blanca advirtió que "habrá consecuencias" si el activista muere. La Unión Europea, por su parte, exigió que el opositor tuviera acceso inmediato a profesionales sanitarios independientes. Mientras tanto, el Kremlin insistió en que Navalni no morirá tras las rejas, pero también lo calificó de ‘hooligan’ por negarse a comer cuando está enfermo.

La pregunta más importante es cuáles serán las consecuencias de las que habla Occidente y si estas realmente afectarán a Moscú lo suficiente como para obligar a Putin a cambiar sus costumbres.

Hasta ahora, Occidente ha mostrado muy poco interés a la hora de imponer sanciones más duras contra Rusia, unas que realmente afecten a la economía del país o a las élites gobernantes. Cortar el acceso a la deuda soberana rusa privaría a Moscú de capital, pero también afectaría a los inversores estadounidenses y europeos. Sancionar las exportaciones de petróleo o gas natural tendría un efecto paralizante sobre la economía rusa, pero causaría estragos en los mercados energéticos globales y podría dejar a Europa, el principal cliente de Moscú, sin suministro.

Foto: El Teniente General retirado Ben Hodges. (Reuters)

¿Y dentro de Rusia? Navalni no es tan popular en el país como parecen indicar los medios occidentales. Según una encuesta reciente, solo el 19% de los rusos ve con buenos ojos sus actividades desde que regresó al país. Compare eso con los índices de aprobación del propio Putin, que han bajado ligeramente en los últimos meses, pero que todavía superan el 60%.

Aun así, el apoyo de Navalni es más fuerte entre los rusos jóvenes, en su mayoría urbanos, que desafiaron las temperaturas bajo cero para salir a respaldarlo el pasado enero. Fueron las mayores protestas en Rusia en años, pese a ser rápidamente desmanteladas por una feroz represión policial. Los partidarios del activista realizaron otra serie de manifestaciones multitudinarias este miércoles, las cuales coincidieron con el discurso anual de Putin a la nación. A lo largo de la jornada, las fuerzas de seguridad arrestaron a más de 325 personas, según el portal OVD-Info, especializado en el seguimiento de arrestos y la defensa de detenidos. El día antes, la policía rusa detuvo a la "número dos" del activista, Liubov Sóbol, y a su portavoz, Kira Yarmish.

Actualmente, Navalni no es el único tema candente entre Occidente y Rusia. Durante el fin de semana, la República Checa, miembro de la OTAN, vinculó a dos agentes de la inteligencia militar rusa con una explosión en un depósito de armas checo en 2014. Da la casualidad de que los dos espías en cuestión son los mismos acusados ​​del envenenamiento de Sergei Skripal, un disidente ruso, en Reino Unido hace tres años.

Además, la OTAN está cada vez más preocupada por la reciente concentración de soldados rusos en la frontera con Ucrania. A medida que el conflicto entre los separatistas respaldados por Rusia y las fuerzas ucranianas va escalando, la preocupación de que el Kremlin pueda unirse con sus propias fuerzas aumenta.

Entonces, ¿qué podemos esperar? Si Navalni muere, los gobiernos occidentales seguramente responderán de una forma u otra. Podrían sancionar a funcionarios u oligarcas rusos por violaciones de derechos humanos. Pero, en un momento en el que el Kremlin parece estar poniendo una vez más a prueba la determinación de Occidente, ¿están Bruselas y Washington dispuestos a ir más lejos? Putin está observando con lupa cada movimiento occidental para hallar la respuesta.

*Este artículo fue publicado originalmente en inglés en GZERO Media. Si te interesa la política internacional, pero quieres que alguien te la explique, suscríbete a la 'newsletter' Signal aquí.

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