MARRUECOS CERRÓ SU FRONTERA EN MARZO

Rabat acepta el regreso de 7.200 temporeras de la fresa si sus PCR son negativas

Marruecos mantiene cerradas sus fronteras terrestres y marítimas con España para disuadir a sus emigrantes en Europa de que traten de veranear en su país

Foto: Varias de las temporeras atrapadas, en un vídeo.
Varias de las temporeras atrapadas, en un vídeo.

Las autoridades de Marruecos van, por fin, a permitir el regreso de la gran mayoría de los ciudadanos de su país que se quedaron varados en España. Unas 7.200 trabajadoras temporeras bloqueadas en la provincia de Huelva regresarán, a partir del sábado, en barco Marruecos.

"Estamos aquí sin trabajo, sin dinero y sin comida", explicaban, por ejemplo, cuando caminaban protestando por Cartaya (Huelva) o cuando se concentraban con pancartas ante las puertas de la cooperativa agrícola Fresón de Palos. "Nuestros hijos están solos", recordaban estas temporeras que son casi todas madres de familia porque ese status suele garantizar su vuelta a Marruecos cuando expire su contrato. "Nadie les cuida". "Pedimos al rey [Mohamed VI] que nos mande a nuestras casas". "Necesitamos ayuda de Dios y del rey".

La mayoría de estas mujeres dejaron de trabajar en mayo y las últimas siguieron recogiendo frutos rojos hasta mediados de junio. Las cooperativas les han dejado seguir hospedándose en los alojamientos que les proporcionaron al llegar a principios de años, pero ya no cobraban y debían costearse la comida con el dinero que no habían enviado aún a su familia en Marruecos.

Algunos desalmados intentaron estafar a las que más prisa tenían por reencontrarse con su familia. Les propusieron falsas travesías en barco hasta Marruecos a cambio del dinero ahorrado en Huelva, según denunció la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos.

La Junta de Andalucía se ofreció en primavera a hacerles a todas el test PCR si Rabat autorizaba el regreso de aquellas cuyo resultado fuera negativo, es decir, que no padeciera el covid-19. Su oferta no ha sido tomada en consideración hasta ahora. Hoy miércoles el Servicio Andaluz de Salud ha empezado a hacerles las pruebas y las primeras mujeres podrán embarcar el sábado, probablemente en el mismo puerto de Huelva, desde donde serán trasladadas a Marruecos. El transporte en autobuses hasta el puerto correrá a cargo de la Junta de Andalucía y el flete de los barcos del Gobierno marroquí.

La Junta de Andalucía se ofreció en primavera a hacerles a todas el test PCR si Rabat autorizaba el regreso de aquellas cuyo resultado fuera negativo

"Estamos en ciernes de darle una solución a las más de 7.000 mujeres que permanecen todavía bloqueadas gracias a las gestiones realizadas por las distintas administraciones y que el gobierno marroquí ha tenido en cuenta", anunció hoy José Luis García-Palacios, presidente de Interfresa, la patronal del sector. Estas mujeres viven "una situación tremendamente vulnerable e inexplicable", añadió. No comentó que Interfresa tiene serias dudas, tras la experiencia vivida, en contratar de nuevo el año próximo a temporeras marroquíes.

Cierre de fronteras

Marruecos cerró bruscamente todas sus fronteras el 13 de marzo y dejó varados en el extranjero a cerca de 40.000 ciudadanos que hacían turismo, negocios, visitaban a familiares o seguían un tratamiento médico y no fueron autorizados a regresar. Los pocos que lograron volver fueron varias decenas de jóvenes que arriesgaron su vida y nadaron desde Ceuta hasta la vecina localidad marroquí de Castillejos.

El domingo pasado se inauguró una nueva modalidad de regreso a Marruecos algo menos imprudente. Cinco motos de agua, probablemente procedentes de Castillejos, rebasaron el espigón de Benzú e irrumpieron a plena luz del día en aguas de Ceuta. Allí, junto a la costa, recogieron a entre dos o cuatro marroquíes, las versiones de los testigos difieren, a los que llevaron de vuelta a casa. La incursión fue tan rápida que la Guardia Civil no pudo impedirla.

El 15 de mayo, Rabat inició en Melilla sus operaciones puntuales de repatriación que han permitido la vuelta de unos 11.000 marroquíes, es decir a algo más de la cuarta parte de los que estaban bloqueados en el extranjero. El 8 de julio el Gobierno de Marruecos anunció que, a partir de hoy martes, los marroquíes varados y los inmigrantes marroquíes en Europa que desearan pasar las vacaciones veraniegas en su país podrían regresar en unos vuelos especiales o embarcando en los ferris que enlacen los puertos de Sète (Francia) y Génova con Tánger.

Las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla, que hasta el otoño pasado eran las más transitadas de África, permanecen clausuradas. Las cinco líneas marítimas que en temporada alta enlazaban la costa de Andalucía con Marruecos tampoco operan este año. Este cierre prolongado es, en realidad, un favor que hace Rabat a su vecino español. Impide en la práctica que se lleve a cabo una 'Operación Paso del Estrecho' encubierta. Disuade a decenas, quizás cientos de miles de inmigrantes marroquíes de concentrarse en los puertos andaluces para cruzar a su país.

El cierre tenía, sin embargo, también un grave inconveniente para las autoridades españolas. A diferencia de lo que sucedía, por ejemplo, a los marroquíes varados en el noroeste de Italia o en el sureste de Francia, los que se habían quedado atrapados en España no podían embarcar en un ferri para atravesar el Estrecho. Con el visto bueno dado a la repatriación de las temporeras, Marruecos ha resuelto ahora parcialmente este problema.

Los marroquíes que se habían quedado atrapados en España no podían embarcar en un ferry para atravesar el Estrecho

Para los, aproximadamente, 1.300 que aún siguen bloqueados en España y para los emigrantes marroquíes que quieran veranear en su país queda la opción del avión desde solo tres ciudades (Barcelona, Madrid y Málaga), con pocos vuelos, operados por una sola compañía (Royal Air Maroc) y con unos precios exorbitantes. El Barcelona-Tánger cuesta 917 euros, el quíntuple de la tarifa habitual.

El aspirante a viajar a Marruecos no podrá, además, embarcar sin mostrar los resultados, obtenidos en las 48 horas previas a la salida del vuelo, de una prueba PCR y otra serológica –algunos expertos dudan de la utilidad de esta última para los pasajeros– que cuestan al menos unos 120 euros. "No es fácil obtener una cita para hacerte el test de manera a que te den el resultado justo antes de viajar", se queja Ahmed varado desde marzo en casa de unos familiares en un pueblo del Alto Ampurdán.

“Anunciar a personas bloqueadas desde hace cuatro meses, carentes de recursos financieros, que solo podrán volver sí disponen de los recursos necesarios, es indignante”, comenta en las redes sociales Zahra Hamdi, portavoz de los marroquíes varados en Bélgica. "Los marroquíes atrapados carecen de todo", prosigue. "Nuestro gobierno debe asumir sus responsabilidades, sufragar los tests y los billetes de avión". "Se requiere una repatriación humanitaria", concluye la portavoz.

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