fuera del hospital, fuera del radar

Ningún país cuenta bien a sus muertos por covid-19 y España ni siquiera es de los peores

Cualquiera que eche un vistazo a las cifras de fallecidos por covid-19 verá que algo no cuadra. Los datos dan saltos inexplicables, no muestran proporcionalidad o rompen de repente la tendencia

Foto: Un funeral en París de una víctima del coronavirus. (EFE)
Un funeral en París de una víctima del coronavirus. (EFE)
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Cualquiera que eche un vistazo a las cifras de fallecidos por covid-19 verá inmediatamente que algo no cuadra. Los datos dan saltos inexplicables —como cuando en Francia subieron en más de 1.000 muertos en 24 horas— o no muestran proporcionalidad —por ejemplo, Bélgica ha superado a España en muertes por millón de habitantes, a pesar de que el brote de coronavirus está menos extendido—. A veces rompen inesperadamente la tendencia —como se vio en Wuhan, donde el conteo de fallecidos subió de repente un 50% tras días sin apenas contabilizar nuevos casos—. ¿La explicación? El mundo no está contando bien los muertos del covid-19.

Más allá de ocultación de cifras o incompetencia, ha quedado claro que contar a todos los fallecidos es prácticamente imposible. España no es la excepción. Se calcula que una de cada tres muertes de posible coronavirus no es diagnosticada en nuestro país. Del 17 de marzo al 8 de abril, se registró un aumento de las muertes del 85% con respecto al mismo periodo de años anteriores, muchas más que las que oficialmente recogían las cifras como víctimas de la epidemia. Desde el inicio de la pandemia se ha afirmado que, sin test masivos en la población y con miles de asintomáticos, la única certeza del alcance de la enfermedad son los muertos. No es así. Sencillamente, no hay suficientes test.

“No podemos estar seguros, en ningún país, de que se pueda diagnosticar a todas las personas que mueren con covid-19", explica Adelina Comas-Herrera, del Departamento de Políticas Sanitarias de la London School of Economics. "Está claro que hay países en los que solo se ha practicado test una proporción relativamente pequeña posibles infectados. Por ejemplo, Reino Unido dejó de testear a las personas que tenían síntomas y no estaban en un hospital el 12 de marzo, por lo que es poco probable que las personas que hayan muerto fuera del hospital se hayan realizado la prueba. También habrá personas que no informan de sus síntomas y, como resultado, no se hacen pruebas”, agrega.

Lo que queda fuera de los hospitales, en muchos casos, pasa desapercibido. Y, especialmente en países con escasez de test y donde solo se practican a las personas que muestran síntomas mayores que leves, un muerto no recibirá un test. Por ejemplo, hasta hace apenas unas semanas China no realizaba autopsias a las posibles víctimas de coronavirus. Fue gracias a las autopsias que España detectó que el virus llevaba en el país desde febrero, semanas antes de confirmar el primer infectado. “Contar solo las muertes de las personas que han sido evaluadas subestimará el número total de muertes relacionadas con covid-19”, apunta Comas-Herrera.

Según un análisis elaborado por 'The Economist' con los datos de muertes medias ofrecidos por EUROMOMO, España informaría como oficiales del covid el 65% del exceso de muertes. Francia, por su parte, del 10 de marzo al 6 de abril confirmó 8.886 muertos de coronavirus, un 78% del total del exceso de muertes registrado. Es decir, una discrepancia del 22%, algo menor que la de España, del 35%.

Según este informe, en función del “exceso de muertes” y la cifra oficial ofrecida por las autoridades Suecia reporta el 71%, Lombardía —no hay cifras a nivel de todo el país— del 48% y Países Bajos apenas del 44%, una de las peores ratios en Europa. Es decir, pasarían desapercibidos más muertos con coronavirus que los que luego son reportados. Países Bajos registra hasta este martes 4.500 muertes y 38.400 contagios. Aunque en este caso hay que tener en cuenta que hablamos de porcentajes, no de números absolutos.

El alcance real de la pandemia

Entonces, ¿cuántas muertes hay de covid-19 en realidad? “Para medir el impacto total del covid-19 en términos de mortalidad es necesario analizar lo que se llama ‘exceso de mortalidad’, la diferencia entre la mortalidad desde que comenzó la pandemia y la mortalidad que se registró durante el mismo periodo en años anteriores”, explica la experta. Y ese "exceso de mortalidad", según proyecciones matemáticas, podría ser incluso del 60% global, según una estimación del 'Financial Times'. “El problema con estos datos es que generalmente tiene un retraso de al menos una o dos semanas. Si bien estos datos nos darán una imagen más precisa del impacto total de la pandemia, generalmente están disponibles demasiado tarde para informar las decisiones inmediatas que deben tomarse para enfrentar la expansión de la enfermedad”.

El alcance real de la pandemia solo será posible de medir con el tiempo, cuando se comparen la media de muertes mensuales de años anteriores y se hagan los cálculos pertinentes para detectar, una vez restados los muertos por causas varias no relacionadas directamente con el covid (se está viendo un aumento de muertes, por ejemplo, de infarto, ya que se evita ir al hospital, mientras que en Dinamarca, por ejemplo, han descendido las muertes, especialmente por los accidentes de tráfico), ese “exceso” de mortalidad en personas que nunca llegaron a ser diagnosticadas pero cuya causa de muerte más probable haya sido el coronavirus.

Tan pronto como el 6 de marzo, un par de físicos italianos afirmaban en el 'Corriere della Sera' que la cifra real de muertos del país transalpino más del doble a la ofrecida por las autoridades, que en aquel momento empezaban a acusar a otros países del entorno de “no contar bien sus muertos” o “esconderlos debajo de la alfombra estadística”. Ambos habían tomado los datos de muertes medias en un pequeño pueblo del norte de Italia (en la provincia de Bérgamo, en el epicentro del virus) en años anteriores y calculado el “exceso de muertos”, es decir, cuántas muertes más que las esperadas se han dado este año, presumiblemente por el coronavirus.

Su resultado fue que el exceso de muertes en el pueblo era de casi cuatro veces superior a los fallecimientos atribuidos al coronavirus. En Italia se cuentan solo como víctimas del coronavirus aquellas que tengan un diagnóstico corroborado con un test. Este informe fue el pistoletazo de salida: atendiendo al “exceso de muertes” como la métrica más adecuada, todos los países —con la curiosa excepción de Dinamarca— están contando de menos a sus muertos.

Los muertos de las residencias

El 31 de marzo, Francia registró un incremento más de 1.000 muertes en un solo día. ¿El motivo? Hasta entonces no había estado reportando las muertes en residencias, sino solo en hospitales. Y las residencias en Francia son precisamente, al igual que en España, uno de los puntos negros de la expansión del coronavirus en el país. Algo más de la mitad de los muertos franceses se han producido en residencias (51%).

Pero, tras ese traspié inicial, Francia se ha puesto al día, al menos según los últimos datos (publicados el 25 de abril) por el INSEE, la agencia oficial de estadísticas francesa. El INSEE publicó la cifra de “todas las muertes” en Francia desde el 1 de marzo con un retraso de 10 días, las últimas cifras siendo del 13 de abril. Comparado con la media de ese mismo periodo de 2018 y 2019, el “exceso de mortalidad” (presumiblemente consecuencia del covid-19) de 14.735. El Gobierno galo anunciaba en ese periodo 14.697 muertes, prácticamente las mismas.

En Reino Unido, la BBC y otros medios siempre añaden la coletilla 'en hospitales' cuando el Gobierno anuncia la cifra de muertos con coronavirus diarios. Los muertos en residencias o en casa no se incluyen en la lista total de las víctimas del virus. Según estimaciones de la Oficina Nacional de Estadísticas, el número de muertes en Inglaterra y Gales sería en realidad más del doble de lo reflejado oficialmente. Y en la semana del 6 al 12 de abril se cumplió un triste récord que llegó a todas las portadas: según los datos de la ONS (por sus siglas en inglés), las muertes registradas en Inglaterra y Gales superaron en un 75% los niveles normales. Con 18.500 muertes en solo siete días (frente a la media de 8.000 muertes esperadas), se convertía en la semana con más muertes desde hacía más de 20 años, la más alta de este siglo. Al menos un tercio fueron relacionadas directamente con el coronavirus como causa.

Bélgica, con poco más de 11 millones de habitantes, lidera las tablas de muertos per cápita en la crisis del coronavirus, con más de 5.000 fallecidos. Esto se explica porque Bélgica es el primer país que decidió incluir directamente en sus estadísticas de fallecidos con coronavirus a todos aquellos que tuvieran “síntomas acordes”. Aunque no hubieran dado positivo en la prueba. Esta estrategia es la que están aplicando también regiones de Canadá (49.600 positivos, 2.800 muertes) e Irlanda (19.600 casos, 1.102 muertes).

Al otro lado del Atlántico, el caso de Ecuador es paradigmático por lo dantesco de las imágenes: durante semanas, los cadáveres de cientos de personas se acumularon en las calles y en las casas familiares de Guayaquil, una de las principales ciudades del país latinoamericano. Ante el miedo al contagio, decenas de funerarias privadas cerraron sus servicios, y el sistema funerario público colapsó, incapaz de hacer frente al exceso de muertes. Según datos recopilados por el 'Financial Times', entre la semana del 1 y 15 de abril murieron en la provincia de Guayas 10.200 personas más que la media estimada para ese periodo en años anteriores, un aumento del 350%. En todo el país, se estima que la cifra real de muertes de coronavirus es 15 veces mayor que el número de fallecimientos confirmado por el gobierno: apenas 663 este martes, y 23.240 contagios.

Muertos en las casas

El 14 de abril, la ciudad de Nueva York, epicentro de la pandemia de coronavirus en EEUU, anunció más de 3.700 muertes con coronavirus en un solo día, multiplicando en casi un 50% la cifra de fallecidos que reportaba hasta el momento. ¿El motivo? Hasta entonces no habían incluido ni la gente que fallecía en sus casas sin haber sido diagnosticada con coronavirus, o aquellos que fallecían en residencias de ancianos y que sus test positivos no habían todavía llegado (un fenómeno que también se ha dado en Alemania, donde el certificado de muerte llega en ocasiones antes de que se confirmen los resultados positivos de un test de diagnóstico de coronavirus).

Ningún país cuenta bien a sus muertos por covid-19 y España ni siquiera es de los peores

El propio alcalde, Bill de Blasio, admitió que el número real era mucho mayor que la cifra oficial de muertos y que a partir de entonces se incluirían los casos de fallecimientos en los que la causa de muerte pareciera coronavirus, aunque no se hubiera confirmado el diagnóstico. Esto en Nueva York, pero en el resto de estados de EEUU no se han unificado criterios, y muchos están muy por detrás en cuanto a los test practicados.

En un país donde al menos un 10% de la población no tiene ningún tipo de seguro sanitario, y donde las poblaciones de riesgo retrasan acudir a los hospitales pese a tener síntomas, las muertes en casa asociadas al coronavirus son especialmente numerosas, y pasan desapercibidas de las estadísticas. Según datos obtenidos por el medio ProPublica, las muertes en casa en áreas metropolitanas se han multiplicado a niveles históricos. En Detroit (Migichan), se han multiplicado por cuatro. En Nueva York, por seis: más de 200 al día.

¿4.600 muertes en China?

Sobre la cifra real de fallecidos en China, siempre ha habido dudas. Reportes sobre el número de incineraciones en Wuhan apuntan a un número mucho mayor al anunciado oficialmente. La propia agencia de inteligencia de EEUU afirmaba en un informe que el alcance de la epidemia habría sido mucho mayor. "Sus números parecen ser un poco ligeros, y estoy siendo amable al respecto", afirmaba el presidente estadounidense, Donald Trump, en un contexto de guerra propagandística con China y el enésimo intento de apartar la atención de otros errores de bulto de la gestión estadounidense de las primeras etapas de la pandemia. Pero lo cierto es que el 17 de abril, Wuhan aumentaba en 1.290 fallecidos más los 2.579 anunciados hasta el momento, hasta alcanzar los 3.869. Un crecimiento del 50%. Poco después, China hacía lo propio.

En general, la propia Organización Mundial de la Salud ha instado a los países a revisar cuanto antes sus cifras de muertos, para poder conocer "el verdadero alcance de la pandemia" en el mundo. ¿Cómo hacerlo sin test suficientes? O autopsias o confiar en ese 'exceso de mortalidad' son las opciones más factibles.

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