UN PASO ATRÁS DEL MULTILATERALISMO

Cómo el 'America First' de Trump puso el mundo en bandeja a China (y al coronavirus)

En el mundo de la salud pública, hay la sensación de que Trump se ha ensañado con el más débil. La OMS llevaba más de tres décadas sin recibir un aumento sustancial de financiación

Foto: Donald Trump. (Reuters)
Donald Trump. (Reuters)

La Administración Trump se acerca a la culminación de sus pulsiones más íntimas. La suspensión de fondos a la Organización Mundial de la Salud, en medio de una pandemia, ha confirmado su aprensión hacia el saber organizado y las instituciones multilaterales, y su voluntad de navegar a solas por un mundo que considera hostil. De puertas adentro, las instituciones científicas de EEUU se han ido quedando sin recursos; de puertas afuera, el país se repliega como un erizo y el espacio que deja lo va llenando China.

“La administración Trump tiene un historial de minar las organizaciones internacionales”, explica Omar Galárraga, profesor asociado de Economía de la Salud en Brown University, a El Confidencial. “Esto es particularmente cierto con organizaciones como la ONU, la OMS, el Fondo Mundial para la lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria y las organizaciones de protección medioambiental”.

Recortes como el de la OMS “se hacen para culpar a otros de la respuesta catastrófica a las actuales crisis y para crear más caos, lo cual ha sido su manera de actuar”, continúa Galárraga. “La decisión de suspender la financiación de la OMS ahora producirá rápidamente un exceso de muertes. Lo mismo ocurre a nivel nacional, por desgracia: la tónica general ha sido quitar financiación a agencias clave, incluyendo el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y el Departamento de Salud, con las terribles consecuencias que estamos viendo”.

El dinero, a otro sitio

El presidente recortó el presupuesto de la CDC un 16% en 2018, al año siguiente quería recortar un 19% más y para 2021, según el presupuesto presentado en febrero, propuso otra reducción del 10%. Debido a su falta de dinero estos años, la CDC tuvo que bajar un 80% las partidas destinadas a la prevención de epidemias y cancelar operaciones en 39 de 49 países. El equipo creado por Barack Obama con este fin, a raíz de la crisis del ébola, fue descabezado en la primavera de 2018.

La OMS, técnicamente, está presa de los intereses privados que la financian, como la próspera Fundación de Bill y Melinda Gates

Respecto a la OMS, en el mundo de la salud pública hay una sensación de que Trump se ha ensañado con el más débil. La organización lleva más de tres décadas sin recibir un aumento sustancial de financiación. Su presupuesto anual, de 2.400 millones de dólares, es casi cinco veces menor que del CDC. Incluso algunos hospitales estadounidenses tienen más recursos que la OMS.

Tampoco es un dinero que puedan usar libremente. De esos 2.400 millones, el 80% son contribuciones voluntarias: donaciones asignadas a proyectos específicos y que no se pueden redirigir a tareas urgentes, como por ejemplo la lucha contra una pandemia. La organización, técnicamente, está presa de los intereses privados que la financian, como la próspera Fundación de Bill y Melinda Gates. Con 531 millones de dólares entre 2018 y 2019, los Gates ponen el doble de dinero que la Casa Blanca.

La OMS también suele ser el chivo expiatorio de los gobiernos. En 2009 se la acusó de alarmismo por haber declarado “pandemia” el brote de gripe H1N1. Cinco años después sucedió lo contrario: habría sido demasiado lenta frente al ébola. Unas veces es demasiado dura con los países, como cuando acusó a China de quitar importancia a la epidemia de SARS en 2003. Otras es demasiado timorata. Pero esta vez, con la pandemia de coronavirus, la OMS había recibido bastantes elogios.

“La OMS ha jugado un papel increíblemente importante en esta pandemia, como también en otras importantes cuestiones de salud”, dice a El Confidencial la Dra. Leslie Kantor, profesora y presidenta del Departamento de Salud Pública Urbana-Global en la Universidad de Rutgers. “Recortar ahora la financiación de EEUU es irresponsable y pone en mayor peligro la salud de personas en todo el mundo”.

El presidente Trump ha acusado a la organización de haber dado malas recomendaciones, culpándola de la accidentada respuesta a la pandemia, y también de ser “muy chinocéntrica”. El director-general del organismo, Tedros Adhanom, había elogiado la respuesta de China, creyéndose unas cifras que luego han demostrado ser cuestionables. También lo había hecho el líder de EEUU. Beijing hizo “un muy buen trabajo en una situación muy, muy dura”, dijo el neoyorquino.

Unos salen... y otros entran

Sin embargo, el tijeretazo de Trump no llega en frío, ni se explica únicamente por las presentes circunstancias. El pasado febrero, el presupuesto que reveló su gobierno para el año fiscal 2021 ya contenía un recorte de fondos del 47% a la OMS, junto a otras bajadas en partidas similares. El plan también era reducir un 22% el dinero destinado a la ayuda exterior y a la Agencia Internacional para el Desarrollo (Usaid).

Otras organizaciones y agencias internacionales han sido mermadas, de diferentes maneras, por EEUU. Desde 2017, la Casa Blanca bloquea la nominación de varios miembros del cuerpo de apelaciones la Organización Mundial del Comercio. El órgano que arbitra las disputas comerciales entre países ha quedado capado. “La OMC se enfrenta a la crisis más profunda desde su creación”, declaró el pasado otoño Phil Hogan, comisario de Comercio de la Unión Europea. La administración Trump también culpó a la OMC de perjudicar a Estados Unidos y favorecer a China

En 2018, la Casa Blanca dejó de financiar la agencia de la ONU que se encargaba de ayudar a los refugiados palestinos. Sin la contribución estadounidense, el presupuesto de la agencia, creada en 1949, se ha reducido en un tercio.

“El mismo Gobierno que en su propio suelo fundó y en gran parte ha mantenido el mundo multilateral que hemos conocido desde 1945 lo ha efectivamente abandonado”, escribía Alex Pascal, exasesor de la administración Obama. “Donald Trump se ha retirado del acuerdo climático de París, el acuerdo nuclear con Irán y la Asociación Transpacífica. Su Administración ha 'desfinanciado' y se ha desinteresado de las Naciones Unidos mientras paralizaba la OMC. Y ha despreciado a los aliados de la OTAN y cuestionado el compromiso de la alianza”.

Desde el otro lado del mundo, China está desplegando la política opuesta. Mientras los americanos se retiran o pierden interés en los organismos que ellos mismos crearon, los chinos, apoyados en su multifacético poderío económico, se posicionan desde hace años en la cúpula de las instituciones más importantes.

La Agencia de Comida y Agricultura de la ONU está dirigida, desde el año pasado, por Qu Dongyu, exviceministro de Agricultura de China (5). Zhao Houlin, otro alto funcionario, ha renovado mandato como secretario general de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, también parte de la ONU. Liu Zhenmin y Fang Liu son otros líderes chinos situados en altas posiciones dentro de Naciones Unidas.

Pekín entra en escena

“A medida que Beijing intenta rehacer la ONU y otras instituciones internacionales a su favor”, dice Kristine Lee, del Center for a New American Security, se aprovecha de “un sistema global que ha sido desequilibrado por la ausencia del firme liderazgo de EEUU (...). En este contexto, la decisión de Trump de suspender la financiación de la OMS no solo es mezquina y reactiva: literalmente da ventaja a China”.

Ambos países se ven ahora enredados en varios frentes. Washington desconfía de la “diplomacia de las donaciones” que China practica en medio mundo, mandando cargamentos de mascarillas y otros equipos médicos (a veces defectuosos) a los países necesitados. Si el Covid-19 se ensaña en los emergentes, Beijing aprovechará los puentes económicos levantados estas últimas dos décadas. Las inversiones chinas en América Latina, por ejemplo, se han multiplicado por 12 desde 2004. La construcción de las nuevas autopistas de la comunicación, 5G, es otro frente.

El presidente de Estados Unidos abrió este miércoles otro frente, esta vez doméstico, amenazando con suspender la actividad del Congreso en vista de las circunstancias extraordinarias de la pandemia. Donald Trump se quejó de que, dadas las medidas de distanciamiento social, las cámaras no estaban haciendo su trabajo y estos le impedía completar los nombramientos pendientes de su gobierno.

“Si no podemos actuar para nombrar a esa gente que necesitamos, y que necesitamos especialmente por la pandemia, voy a hacer algo que preferiría no hacer”, declaró el presidente. Ahora mismo, según 'The Washington Post' y la ONG Asociación Para el Servicio Público, hay 165 vacantes en el Gobierno federal. Pero solo hay 15 nombramientos esperando a ser confirmados. Para el resto de puestos, 150, el presidente aún no ha propuesto ningún nominado.

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