CONFLICTO ENTRE IRÁN Y ESTADOS UNIDOS

Trump se guarda los misiles y responde con más sanciones económicas contra Irán

El presidente ha optado por más sanciones a Irán en detrimento del músculo militar, aceptando el ataque contra una base de EEUU como el precio a pagar por la muerte de Soleimani

Foto: Donald Trump. (Reuters)
Donald Trump. (Reuters)

Después de horas de tensión y expectativa, Donald Trump ha optado por utilizar nuevas sanciones económicas en su conflicto con Irán en detrimento del músculo militar. El presidente de Estados Unidos ha celebrado que Irán esté "retrocediendo" y confirma así la desescalada del conflicto con la nación persa que había hecho sonar tambores de guerra en Oriente Medio. Además, el mandatario urgió a la OTAN a "implicarse más" para mandar un mensaje claro a la región: "No permitiremos que Irán siga así".

Trump se guarda los misiles y responde con más sanciones económicas contra Irán

La comparecencia se ha producido horas después de la ofensiva iraní contra las bases de Al Asad y Erbil, donde se alojan tropas estadounidenses y personal militar de la coalición. El ataque, primera respuesta iraní tras el asesinato del general Qasem Soleimani, no causó ninguna baja porque Teherán lo calculó al milímetro para evitar una escalada mayor con Washington que habría conllevado consecuencias impredecibles en la región. Irán llegó a avisar a las autoridades iraquíes sobre la operación, quienes a su vez estaban en contacto con la Casa Blanca. Una cuidada coreografía bélica que ha permitido una triunfo simbólico para ambos bandos.

"No queremos usar nuestros misiles"

Con un tono inusualmente contenido y solemne, el magnate republicano se apegó a un guion medido al detalle para evitar un nuevo desliz diplomático. "Nuestra capacidad militar es increíble. Justo acabamos de anunciar un misil hipersónico. Tenemos todo tipo de misiles pero no queremos usarlos", subrayó Trump en una comparecencia ante la nación a la que asistió rodeado de altos cargos políticos y la plana mayor militar. En su lugar, el presidente ha avisado que impondrá "poderosas" sanciones a un país que está ya bajo enormes restricciones financieras para operar en los mercados internacionales.

Pero detrás de la retórica de hombre de Estado, Trump ha dejado caer un par de amenazas contra Teherán, que también había dado señales de querer apaciguar las tensiones en un momento económicamente difícil para el país. "Los días del comportamiento desestabilizador de Irán han acabado", aseguró el mandatario norteamericano, comprometiéndose a evitar que el régimen de los Ayatolás pueda convertirse en una amenaza "para el mundo civilizado" si llega a desarrollar su programa nuclear. "No dejaremos que eso ocurra".

En ese sentido, Trump ha instado a Reino Unido, Francia y Rusia a romper definitivamente con el actual acuerdo vigente desde 2015 —que Washington ya abandonó en 2018— y a trabajar "de forma conjunta" para alcanzar un nuevo pacto. "Irán debe acabar sus ambiciones nucleares y terminar su apoyo al terrorismo", aseveró.

Los mercados reaccionaron con alzas al discurso presidencial, mostrando un alivio tras días de acumular tensión por una eventual intensificación del conflicto que había llevado al oro y otros valores refugio a máximos de varios años en jornadas previas. El anuncio llevó al S&P 500 y al Nasdaq a nuevos máximos históricos, batiendo el récord marcado en el arranque de 2020 por la esperanza de un nuevo acuerdo comercial con China.

Irán-EEUU: un conflicto, dos victorias

Con este discurso, el conflicto entre Irán y Estados Unidos se desactiva con ambas naciones celebrando su 'victoria': "El pueblo americano debería estar extremadamente agradecido y feliz. No hemos sufrido ninguna baja y hemos sufrido daños muy leves", dijo Trump en su comparecencia en la que comenzó con casi media hora de retraso y no admitió preguntas. "Eliminando a Soleimani mandamos un mensaje muy poderoso a los terroristas: 'no amenacéis a nuestro pueblo", dijo antes de volver a justificar el asesinato extrajudicial del general iraní, al que calificó como "el terrorista más peligroso del mundo".

Durante las últimas horas del martes, la Guardia Revolucionaria iraní lanzó un ataque contra las bases iraquíes de Al Asad y Erbil en donde se alojan cientos de soldados estadounidenses. No hubo ninguna baja debido a que poco antes de que esto sucediera, el primer ministro de Irak, Adel Abdul Mahdi, recibió un mensaje verbal de Irán avisando del ataque. Al mismo tiempo, el líder iraquí previno a sus aliados estadounidenses.

El líder supremo iraní, ayatolá Jamenei, calificó el ataque como un "bofetón en la cara de EEUU". Como prueba de la 'venganza', el miércoles circulaba por la prensa nacional la noticia de que la operación, bautizada como Mártir Soleimani, había dejado más de "80 terroristas estadounidenses" muertos y serios daños materiales.

El pasado viernes 3 de enero, un dron estadounidense atacó dos coches cerca del aeropuerto de Bagdad y acabó con la vida, entre otros, de la "mano ejecutiva" de la política expansiva iraní en Oriente Medio. "¡Debería haber sido eliminado hace muchos años!", tuiteó Trump. Irán, todavía en estado de 'shock' por la muerte de Soleimani, una figura muy reconocida en el país, prometió "venganza".

Para algunos analistas, la decisión extrema de eliminar al general Qasem Soleimani vendría a compensar la 'mano blanda' que muchos percibieron en la respuesta de Trump a otras provocaciones previas de Teherán en el golfo Pérsico. Entre ellas están el secuestro de petroleros internacionales en junio o el ataque contra oleoductos saudíes por parte de milicianos hutíes en septiembre. Al mismo tiempo, estos expertos señalan que el moderado ataque iraní de esta madrugada también responde a esa nueva dialéctica que logre evitar la plena confrontación con Estados Unidos.

El origen: la muerte de un contratista

Esta escalada militar nació el 27 de diciembre, cuando una treintena de misiles, lanzados presuntamente por milicias chiíes iraquíes apoyadas por Irán, alcanzaron la base militar iraquí K1 en Kirkuk matando a un contratista estadounidense. Washington respondió y atacó cinco instalaciones en Irak y Siria de las milicias chiíes, matando al menos a 29 personas y dejando más de 50 heridos.

El día clave que llevó a Trump a autorizar el asesinato de Soleimani fue el 31 de diciembre, cuando cientos de milicias chiíes rodearon la Embajada de EEUU en Baghdad al grito de "muerte a América" o "América es el gran Satán". La turba destruyó el sistema de cámaras de seguridad del recinto a ladrillazos y prendió fuego a una garita de seguridad. El personal estadounidense quedó más de 12 horas encerrado en el edificio y, ante los temores de una crisis como la de Bengazi (Libia) en 2012, la seguridad tuvo que lanzar gases lacrimógenos y granadas aturdidoras hasta que agentes de las fuerzas especiales iraquíes se desplegaron para contener el asalto.

Donald Trump culpó a Irán aquel día de "orquestar el ataque contra la embajada de EEUU". Este miércoles, en su discurso de la nación, no solo ha acusado a Soleimani de ser el cerebro de la operación, sino también de estar preparando nuevos ataques contra Estados Unidos. "Sus manos estaban manchadas de sangre estadounidense e iraní", ha justificado.

Sin embargo, en los últimos compases de su intervención, el inquilino de la Casa Blanca volvió a mostrar su lado más constructivo: "Estados Unidos está dispuesto a abrazar la paz con todos aquellos que la buscan". El mismo hombre que tres días antes advertía: "Si Irán ataca cualquier persona u objetivo estadounidense, Estados Unidos responderá de forma plena, rápida y puede desproporcionada".

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