Más de 70 heridos y un muerto

El alzamiento de Guaidó se diluye y abre un escenario de incertidumbre en Venezuela

Pasadas las horas, lejos de aclararse los hechos, seguían las incógnitas. No se sabe aún cuántos militares han apoyado a Guaidó, ni de qué cuerpos ni con qué cargos

Foto: Manifestantes salen corriendo durante los enfremtamientos con las fuerzas del Gobierno en Caracas. (Reuters)
Manifestantes salen corriendo durante los enfremtamientos con las fuerzas del Gobierno en Caracas. (Reuters)

Nicolás Maduro tardó en aparecer y hablar más de 15 horas. Juan Guaidó, en paradero desconocido tras volver a llamar a Venezuela a salir a las calles. Leopoldo López, 'hospedado' en la embajada de España en Caracas. Un total de 25 militares que han pedido asilo en la embajada de Brasil en el país. Militares, no sabemos cuántos, que apoyan a Guaidó. Militares, no sabemos cuántos, que permanecen leales a Nicolás Maduro. Centenares de lacrimógenas. Más de 12 horas de protestas, y la gente aún en la calle a pesar de caer la noche. Más de 70 heridos con signos de asfixia, contusiones, heridas por perdigones y dos heridos de bala solo en el municipio Chacao, en Caracas. Un muerto en el estado Aragua. Una jornada que deja abiertas más incógnitas que certezas y que, nuevamente, fue de ruido informativo y silencio mediático forzado.

El pronunciamiento no fue televisado. Pero sí compartido por las redes sociales. Incluso antes de que se produjera. No había despuntado el día aún en Venezuela cuando ya la gente estaba activa por WhatsApp, esperando un “mensaje importante” de Juan Guaidó. A las seis de la mañana, después de que varias tanquetas despertaran a los vecinos del municipio de Chacao con sirenas, el líder opositor aparecía en Periscope: “Pueblo de Venezuela, inició el fin de la usurpación. En este momento, me encuentro con las principales unidades militares de nuestra Fuerza Armada dando inicio a la fase final de la operación Libertad”, decía. Lo que se esperaba que fuera una marcha multitudinaria en todo el país para este 1 de mayo, se adelantó un día y se convirtió en un llamamiento junto a la base militar La Carlota, con militares incluidos y una sorpresa más: la liberación de Leopoldo López, en arresto domiciliario desde hace dos años. El sobresalto con el que se levantaron los venezolanos fue mutando a lo largo del día en esperanza, rabia, reacción, ilusión, incertidumbre y perplejidad, según el bando en el que se situaron.

El alzamiento de Guaidó se diluye y abre un escenario de incertidumbre en Venezuela

Apenas dos horas después de la aparición de Guaidó con López, su mentor, las zonas aledañas a La Carlota se llenaban de centenares de personas. Señoras con su barra de pan recién comprada bajo el brazo, curiosos paseando al perro, convencidos armados con la bandera de Venezuela, bocinas, vuvuzelas y máscaras antigás, gente que jaleaba a los vecinos para que salieran y se sumaran a los militares. Muchos iban con lágrimas en los ojos, “de emoción, mija”, decía una señora.

Al poco, empezaban las lacrimógenas desde dentro de La Carlota, lanzadas por los militares afines a Nicolás Maduro. Fuera, los militares unidos a la causa de Guaidó se pertrechaban con una ametralladorara, dos cajas de frutas llenas de municiones y otra con plátanos, un alimento común entre los militares para obtener energía rápida.

Guaidó y López se trasladaban entonces a la plaza Altamira, a menos de un kilómetro de La Carlota. Una plaza emblema de la oposición en pleno corazón de Caracas. Y la gente seguía llegando. Sin saber bien hacia dónde, sin saber bien con qué pasos por delante. Con el fin único del "cese de la usurpación".

El número dos del chavismo, Diosdado Cabello, habla en una manifestación de simpatizantes de Maduro.
El número dos del chavismo, Diosdado Cabello, habla en una manifestación de simpatizantes de Maduro.

En el otro lado de la ciudad, en el municipio Libertador de Caracas, sede de los poderes del Estado, también se congregaban los afines a Maduro. Al saberse el pronunciamiento de Guaidó, Diosdado Cabello, el número dos del Partido Socialista Unido de Venezuela, hacía otro llamado a acudir al Palacio de Miraflores.

Música de Alí Primera y cantos a Chávez para arropar un camión donde aparecía encaramado Cabello. “La diferencia fundamental es que ahora nosotros vamos al contraataque”, dijo, mientras la multitud lo jaleaba. En otro camión a unos metros, dos personas repartían a todo el mundo que pasara un afiche tamaño póster de Nicolás Maduro con la banda presidencial.

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“Hay un golpe de Estado, pero por suerte el pueblo está en revolución para defender su patria madre”, decía Arelis Rodríguez (63) mientras cargaba uno de estos afiches. Ella, venezolana. Cerca de él, un chileno, Carlos Casanueva, que lleva 15 años en Venezuela y acudió para “apoyar al proceso revolucionario como lo hicimos con Allende en su momento, contra esta asonada fascista promovida por el imperio”.

En este lado, también la gente fue llegando en tropel. Y su objetivo: resistir y “defender la Revolución”.

El alzamiento de Guaidó se diluye y abre un escenario de incertidumbre en Venezuela

Mientras, lo que inundó el día fue el ruido informativo. Rumores, informaciones cruzadas y mucha dificultad para contrastar. A un país donde la velocidad de internet es lenta, se sumaron los bloqueos de redes, de YouTube y Twitter. Conatel, el ente regulador del espectro radioeléctrico venezolano, cortó la señal en cable de CNN Internacional y BBC. También la de Radio Caracas, todos ellos medios que estaban informando al momento de lo que estaba pasando. Mientras, las televisiones nacionales daban programas de variedades y cocina y en el Venezolana de Televisión, el canal del Estado, solo se daba la versión de una parte: la del Gobierno de Nicolás Maduro.

Desde el Sindicato Nacional de Trabajadores de la prensa, denunciaron que durante la jornada de ayer hubo “distintos hechos que vulneran el derecho a la información y a la libertad de expresión”. Documentaron la agresión a nueve periodistas y uno detenido, además del bloqueo de redes a través del servicio de ABA, de la operadora de comunicaciones nacional, Cantv.

¿Dónde están los líderes?

Nicolás Maduro tardó más de 15 horas en aparecer en un mensaje televisado. Previamente, Cabello y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, habían aparecido. Pero en todo el día ni siquiera se supo dónde estaba el mandatario.

El alzamiento de Guaidó se diluye y abre un escenario de incertidumbre en Venezuela

Durante su intervención, el gobernante de Venezuela llamó a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana a mantener la "lealtad absoluta" y a llevar la consigna "¡leales siempre, traidores nunca!". Además, dio por derrotada la "escaramuza golpista" y amenazó con acciones judiciales contra los involucrados. Por último, desmintió que tuviera intención de abandonar el poder y refugiarse en Cuba, tal y como aseguró el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo.

Antes, Guaidó había llamado a "toda Venezuela a las calles" para continuar este miércoles con su operación. "Maduro no tiene respaldo ni el respeto de la Fuerza Armada, mucho menos del pueblo de Venezuela porque no protege a nadie", aseguró en un vídeo publicado en sus redes sociales.

Nicolás Maduro durante su discurso. (EFE)
Nicolás Maduro durante su discurso. (EFE)

Pasados los discursos y las horas, lejos de aclararse los hechos, seguían las incógnitas. No se sabe aún cuántos militares han apoyado a Guaidó, ni de qué cuerpos ni con qué cargos. Tampoco si se había seguido el pronunciamiento desde el interior del país. Ni cuáles serían los siguientes pasos.

Que se supiera que Leopoldo López estaba, junto a su familia, en la embajada de Chile (antes de trasladarse a la de España), fue algo que empezó a bajar los ánimos de la gente. En redes, en la plaza Altamira, donde horas antes habían estado jaleando el “calle sin retorno”, eslogan por antonomasia de las protestas de 2014 iniciadas por López junto a María Corina Machado y Antonio Ledezma. Tanto, que desde las filas comunicacionales de la oposición se aclaró que no había ido a la embajada de Chile a pedir asilo sino “hospedaje”.

Que los agentes del Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia, la policía política) dejaran a López salir de su domicilio, confirma un quiebre de este cuerpo que empezó a sospecharse cuando a mediados de enero detuvieron a Guaidó por unas horas y luego lo soltaron. Un cruce de órdenes que no pasó desapercibido.

Que esto puede ser un final en sí mismo, también es posible. O que puede ser el germen de una quiebra mayor. Sobre esto, muchos venezolanos traían a la memoria el 1 de enero de 1958. Ese día hubo un alzamiento militar que no llegó a nada, pero que fue el que dio paso a que las Fuerzas Armadas se permearan y que, tan solo 22 días después, se acabara la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Un 23 de enero. El mismo día en que Juan Guaidó se autoproclamó presidente encargado, 61 años después, ante una multitud enardecida.

El analista Luis Vicente León guarda prudencia. “Es difícil declarar ahora porque es todo muy gris”. Parafrasea al profesor Nathan Silver: “El éxito de un buen análisis de entorno es saber separar los ruidos de las señales. Si los ruidos opacan las señales, es mejor esperar hasta que se puedan identificar. Y eso haré en este caso”.

¿Qué puede pasar ahora? Como siempre, Venezuela es una pregunta cuya respuesta nadie sabe.

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