Ayuda, créditos y privatizaciones: así se está articulando la reconstrucción de Venezuela
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LA CRISIS POLÍTICA SE ACELERA

Ayuda, créditos y privatizaciones: así se está articulando la reconstrucción de Venezuela

Juan Guaidó tiene ya preparado un plan de acción para reactivar la economía, que supone una reversión de las políticas económicas del chavismo. El FMI y el Banco Mundial podrían cooperar

Foto: Venezolanos cruzan de regreso a su país tras comprar bienes en la ciudad colombiana de Cúcuta, el 4 de febrero de 2019. (Reuters)
Venezolanos cruzan de regreso a su país tras comprar bienes en la ciudad colombiana de Cúcuta, el 4 de febrero de 2019. (Reuters)

La próxima batalla política de Venezuela se va a librar alrededor de la ayuda humanitaria, y será muy pronto. Por un lado, el líder de la oposición Juan Guaidó maneja una red que está ya almacenando los envíos en la localidad fronteriza de Cúcuta, en Colombia, así como en Brasil y en una isla aún no revelada del Caribe. Por el otro, el líder chavista, Nicolás Maduro, se niega a aceptar que exista una crisis humanitaria en el país y, por tanto, que se necesite esta ayuda. Y todo apunta a que el pulso entre ambos empezará esta misma semana. Si Maduro no permite la entrada de la asistencia este viernes, Guaidó ha convocado ya manifestaciones exigiendo su distribución para el próximo 12 de febrero.

A la oposición, Maduro la ha calificado de “mendigos del imperialismo”. Pero el objetivo de Guaidó y de los países que le apoyan en su esfuerzo de derrocar al chavismo es crear una situación insostenible para el régimen, en la que el bloqueo de medicamentos, alimentos y otros bienes de primera necesidad resulte insostenible políticamente y obligue a posicionarse a aquellos militares encargados de detener la ayuda. La tensión será enorme.

“Yo creo que hay una inflexión, se ha creado un contexto diferente”, señala el sociólogo y profesor Tomás Páez, responsable del Observatorio de la Diáspora Venezolana. “El chavismo está muy aislado y en una condición terrible, en un país en ruinas, muy debilitado y sin posibilidad de honrar los compromisos adquiridos con empresas y con otros países. Están asfixiados, y dependen de la respuesta de su único soporte, que son los militares. Todo esto va a depender mucho de cómo se muevan estos, pero ellos y sus familiares también padecen la situación de hiperinflación y de escasez”, indica. Impedir la entrada de la ayuda, según Páez, “demostraría que es un Gobierno que odia a sus ciudadanos” y haría saltar las alarmas dentro del ejército.

Foto: Soldados venezolanos con pinturas de camuflaje marchan durante un desfile para celebrar el 205º aniversario de la independencia, el 5 de julio de 2016. (Reuters)

“Lo que se está viviendo en Venezuela no es una tontería”, comenta. El país sufre escasez de medicamentos, de equipos médicos y piezas de repuesto, y un deterioro de las infraestructuras que ya está generando fenómenos como el de las migraciones internas desde las zonas más calurosas del país hacia las más frescas, ante el desabastecimiento eléctrico y la imposibilidad de hacer funcionar los aparatos de aire acondicionado.

En su suma de apoyos internacionales, Guaidó ya cuenta con el respaldo de una treintena de Estados, sobre todo europeos y americanos, aunque también de Israel y Australia. A las toneladas de ayuda ya preparada, financiadas en parte con una donación por valor de 20 millones de dólares realizada por EEUU, se suman las promesas de otros 35 millones de euros por parte de Canadá y otros cinco millones de la Unión Europea. Guaidó, además, podría beneficiarse de un crédito multimillonario del Banco Mundial y de la asistencia del Fondo Monetario Internacional, siempre y cuando consiga prevalecer sobre Maduro.

“El FMI y el Banco Mundial tienen 189 Estados miembros. Por nuestros artículos de consenso, se nos prohíbe tomar una posición política”, ha explicado la presidenta interina del BM, Kristalina Georgieva, en una entrevista con la publicación 'Euractiv'. “Tenemos que ser llamados por Venezuela de una forma que acepten nuestros miembros. La parte política de la historia evoluciona muy rápidamente. Como he dicho, adoptamos la visión de nuestros miembros”, señala. Pero al ser preguntada por las necesidades financieras del país, Georgieva responde: “Realmente depende de factores como cuán rápido se ponga en marcha un plan creíble de reforma. Cuanto más siga así, mayores serán las necesidades. Para las necesidades básicas, harán falta decenas de miles de millones de dólares para que el país funcione”.

placeholder Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, durante la concentración chavista del 2 de febrero de 2019. (Reuters)
Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, durante la concentración chavista del 2 de febrero de 2019. (Reuters)

Invitación al sector privado

Establecer ese “plan creíble de reforma” es uno de los objetivos de Guaidó. Según la agencia Reuters, el líder opositor "está considerando una petición de fondos de instituciones internacionales incluyendo el FMI para financiar su Gobierno interino". Y de acuerdo con el 'Wall Street Journal', "Juan Guaidó, reconocido por Washington como el líder legítimo, ha indicado que vendería activos estatales e invitaría a la inversión privada en la industria energética".

Su intención es "revertir las políticas económicas del presidente Nicolás Maduro", y según el WSJ "Guaidó ha dicho que su plan pretende buscar ayuda financiera de organizaciones multilaterales, conseguir préstamos bilaterales, reestructurar la deuda y abrir el vasto sector petrolero de Venezuela a la inversión privada. Esto incluye privatizar activos en posesión de las empresas estatales", así como "terminar con algunos costosos subsidios estatales y tomar medidas para revitalizar el sector privado".

Páez cree que el plan de choque de Guaidó es una necesidad imperante, y lo será más a medida que se vea el alcance real del problema, todavía no cuantificado de forma adecuada. “Es la única forma de recuperar esto. Cuando veamos la magnitud del daño, esto va a requerir inversiones del Banco Mundial, el apoyo del FMI, e importantes inversiones privadas”, opina. “No ha habido país que haya tenido semejante caída del PIB sin haber sufrido una guerra. En Siria se explica porque hubo una confrontación bélica, pero en Venezuela no hubo guerra, y además se vivió el periodo con el mayor volumen de ingresos petrolíferos de la historia del país, más de un trillón de dólares”.

Foto: El presidente Nicolás Maduro durante un desfile militar en Caracas, en enero de 2018. (Reuters)

El mayor problema, cree, es la destrucción de la petrolera estatal PDVSA. “Venezuela producía 3,5 millones de barriles al día. Hoy produce menos de un millón de barriles al día, y además es la única fuente de ingresos reales del país”, dice. Eso crea “una situación en la que la educación es adoctrinamiento, dicho por el propio Gobierno; con el cierre del 60 al 70% del tejido empresarial; donde siete de cada 10 venezolanos se mueven entre la informalidad y el desempleo, y donde un catedrático cobra el equivalente a seis dolares al mes”.

Una de las cuestiones relevantes, según Páez, será “el pago de la deuda que hay con China, porque de seguir las cosas así no va a haber ni siquiera para pagar esa deuda. Incluso a Rusia le conviene un cambio de Gobierno, porque es la única manera de garantizar ese petróleo. Este Gobierno ni siquiera puede garantizarles a sus amigos el petróleo suficiente. Y eso es algo que deberían resolver, porque para EEUU esto ya ni siquiera es importante, puesto que ahora con el ‘fracking’ es autosuficiente. A quienes les interesa realmente es a los chinos y a los rusos, para poder asegurarse ese suministro”.

“Muchas empresas están a la espera de que se produzca el cambio para hacer las inversiones. Por ejemplo, el sector de la telefonía, que invirtió mucho dinero pero a quienes ni siquiera se les permite recuperar la ganancia en dólares”, asegura Páez. “En internet, estamos solo por encima de Cuba en este momento. Hará falta una renovación del sector eléctrico, del agua, de la luz… La inversión va a ser bárbara y vamos a necesitar el concurso de todos los países y de todos los inversionistas. Con urgencia, además”.

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