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"Es hora de que Europa respete la voluntad del pueblo británico sobre el Brexit"
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"Es hora de que Europa respete la voluntad del pueblo británico sobre el Brexit"

El embajador británico en España, Simon Manley, conversa con El Confidencial acerca de la salida del Reino Unido de la UE, las inversiones españolas en el país y la relación entre Madrid y Londres

Foto: El embajador del Reino Unido en Madrid, Simon Manley. (Foto: Carmen Castellón)
El embajador del Reino Unido en Madrid, Simon Manley. (Foto: Carmen Castellón)

Tras un accidentado cierre veraniego en el que se sucedieron las dimisiones en su gabinete, el Ejecutivo de Theresa May regresa, relativamente reforzado, con una tarea ingente por delante: lograr un acuerdo con Bruselas antes de la fecha de la salida británica de la Unión Europea, prevista para el 29 de marzo de 2019. Ante las dificultades para pactar una solución que satisfaga a todas las partes, la posibilidad de un Brexit sin acuerdo es cada vez más tangible. Aunque el Fondo Monetario Internacional se ha pronunciado al respecto, alertando de los "costes significativos" que esto supondría, otros economistas creen que a medio plazo hablan de importantes beneficios.

Conversamos con el embajador del Reino Unido en España, Simon Manley, sobre este y otros escenarios, y sobre las relaciones bilaterales entre nuestros países, ahora y en el futuro.

PREGUNTA: La última vez que conversó con El Confidencial fue el pasado diciembre. ¿Qué ha cambiado desde entonces respecto a la relación entre el Reino Unido y la UE? ¿Estamos mejor o peor?

RESPUESTA: Avanzamos, que es lo importante, con las reuniones de diciembre y de marzo, con el trabajo que estamos haciendo con Michel Barnier y su equipo. Y sobre todo tenemos un plan importante, el de Chequers, con un Gobierno unido en apoyo de este plan, que reconoce las realidades de la negociación, pero que es ambicioso. Porque tenemos que ser ambiciosos. Como dijeron Barnier y Jean-Claude Juncker, cuando salgamos de la Unión Europea no seremos un país cualquiera. Seremos un antiguo miembro de la UE. Y sobre todo, hemos sido, somos y seremos siempre un país europeo. Nos enfrentamos a las mismas amenazas, tenemos los mismos retos en común. Tenemos que trabajar juntos, tenemos que favorecer los intercambios y las colaboraciones entre nosotros.

P: El plan de la 'premier' Theresa May de combinar lo más conveniente de los diferentes planes sobre la mesa ha sido definido como 'cherry picking' ['coger cerezas', tomando lo mejor de cada opción], pero no ha convencido ni al ala más euroescéptica de los 'tories' ni a Bruselas. En ese contexto, ¿la posibilidad de una salida sin acuerdo puede convertirse en una realidad? ¿Qué pasaría entonces?

R: Esta deficinión de 'cherry picking', no la veo. En primer lugar, veamos el plan. La aspiración de la UE es un acuerdo con el Reino Unido de libre comercio y bienes, pero somos una economía de servicios. El 80% de la economía británica proviene de servicios. ¿Estamos 'cogiendo cerezas' porque optamos por una asociación de libre comercio en servicios pero no en bienes? Reconocemos la aspiración de la Unión Europea, reconocemos las realidades, pero queremos ser ambiciosos.

No somos ni Canadá, ni Corea del Sur ni Japón. Somos un país europeo con un nivel de intercambio comercial sin precedentes con la UE

Y cada acuerdo de libre comercio que tiene la UE es diferente, refleja las realidades y las oportunidades de cada relación comercial con un tercer país. Lo que queremos es una relación estrecha con la UE en el futuro. No somos ni Canadá, ni Corea del Sur ni Japón. Somos un país europeo con un nivel de intercambio comercial sin precedentes, con una relación en el ámbito de la seguridad sin precedentes.

Y sí, estamos preparándonos para la eventualidad de que no haya acuerdo. Trabajamos para lograrlo, esperamos y pensamos que habrá acuerdo, porque avanzamos en las negociaciones, porque hay buena voluntad de Michel Barnier y de nuestra parte. Hay miles de funcionarios británicos trabajando para lograrlo. Pero es responsabilidad de un Gobierno responsable prepararse para cualquier eventualidad, para asegurar que si no hay acuerdo limitemos el daño a la empresa, a los ciudadanos, e intentamos garantizar que todo vaya bien. Pero claro, no es nuestra preferencia.

P: Por lo que leemos en entrevistas y artículos, hay preocupación entre las comunidades británicas en la diáspora ante ese escenario. ¿Qué les transmiten a ustedes los británicos que viven en España?

R: Hay 300.000 británicos empadronados, más los que no están en el padrón. Es una población muy importante, por lo que hasta ahora hemos tenido casi cien encuentros con ellos en todas partes de este país, desde Cataluña hasta las Canarias, escuchando sus preocupaciones, con respuesta de nuestra parte cuando podemos, explicando dónde estamos en las negociaciones con la UE. Creo que podemos decir que avanzamos en esas negociaciones, sobre todo en el ámbito de los derechos de los ciudadanos, porque ha sido nuestra prioridad y la de nuestros socios europeos desde el inicio.

Estamos trabajando ahora mismo para que en octubre podamos lograr un acuerdo que garantice la continuidad de estos derechos. En el Reino Unido trabajamos para hacer lo más sensato posible el proceso de registro de los ciudadanos europeos en nuestro país, para que se queden, porque estamos orgullosos de su contribución a nuestra sociedad y a nuestra economía. Nuestro país es multicultural, somos un país mezclado, y orgulloso de serlo. Y respecto a los británicos de aquí, claro, hay preocupación en el caso de que no haya un acuerdo, estamos trabajando con el Gobierno español para asegurar que pueden llevar a cabo los acuerdos que ya tenemos con nuestros socios europeos y asegurar que los británicos que han elegido España como su hogar puedan seguir viviendo y en algunos casos trabajando como hasta ahora.

placeholder El embajador Manley, en un momento de la entrevista. (C. Castellón)
El embajador Manley, en un momento de la entrevista. (C. Castellón)

P: Lógicamente, a los empresarios españoles con negocios en Reino Unido también les interesa y les inquieta mucho la cuestión del Brexit. Se están preparando planes para mitigar el impacto de la salida en los negocios británicos en Europa, pero ¿hay sobre la mesa medidas concretas en sentido contrario, es decir, para los inversores extranjeros en territorio británico?

R: Somos el principal destino inversor español en Europa, segundo en el mundo, con una presencia muy importante de empresas españolas en nuestra economía, como el Banco Santander, el Sabadell Iberdrola, Ferrovial y otros. Damos la bienvenida a toda inversión española con los brazos abiertos, tenemos la economía más abierta del mundo que trata a la empresa extranjera que invierte en nuestra economía igual que si fuese una empresa británica, no hay barreras en ese sentido. Y reconocemos la importancia de esta inversión, no solo a nivel de trabajo, sino a nivel de la innovación y la competitividad que llevan a nuestra economía.

Yo he pasado horas y horas en los últimos años escuchando a los inversores más importantes, sus ideas, sus preocupaciones, para asegurar que podemos seguir siendo un país donde sus inversiones crecen. En algunos casos les preocupa lo relacionado con el Brexit, es verdad, pero a veces también tienen otras preocupaciones, como el ámbito migratorio, las infraestructuras, la educación, donde tienen ideas de lo que podemos hacer para asegurar el éxito de nuestra economía y de sus inversiones.

Claro, instamos a las empresas a estudiar lo que pueden o deberían hacer, tanto en caso de que logremos, como queremos, un acuerdo ambicioso con la Unión Europea, como si no hay dicho acuerdo. Pero repito, creo que la inversión extranjera es clave, queremos ser como somos, el destino principal de inversión en Europa, no solo para las empresas españolas sino en general. Creo que la clave de esto es la apertura de nuestra economía a la inversión extranjera y la manera en la que escuchamos a la empresa, porque la empresa crea la riqueza en nuestras sociedades.

P: Aquí también hay cambios, tenemos nuevo Gobierno. ¿Ha habido algún cambio desde el Ejecutivo de Pedro Sánchez hacia el Reino Unido?

R: Cada gobierno tiene su cara distinta, pero de verdad trabajamos muy bien con el Gobierno de Pedro Sánchez. Hemos tenido reuniones a nivel de la primera ministra, y de Asuntos Exteriores, estamos trabajando para otras reuniones. Tenemos una relación fantástica con España, sea a nivel comercial, humano, de intercambios culturales y educativos que tenemos, y queremos reforzar esta relación con cualquier Gobierno español.

Gibraltar ha tenido un papel especial en las negociaciones. Pero entramos juntos en la UE, negociamos juntos y saldremos juntos

P: ¿En qué punto estamos respecto a Gibraltar? ¿Se va a erigir inevitablemente una frontera entre Gibraltar y el Campo de Gibraltar?

R: Estamos trabajando muy estrechamente no solo con el Gobierno español sino con el de Gibraltar para asegurar que nuestra salida de la UE sea un éxito, no solo para el pueblo británico sino también para los trabajadores, 8.000 de ellos españoles, que trabajan en Gibraltar cada día. Y creo que los tres gobiernos tienen un interés máximo en que exista esta fluidez en la frontera, que ayude tanto a los miles y miles de trabajadores en Gibraltar como a los gibraltareños que salen de allí para comprar.

P: ¿Cree que es posible llegar a un acuerdo específico? El caso de Gibraltar en ese sentido sería similar al de la frontera irlandesa…

R: Creo que los casos son distintos, cada uno tiene su especificidad, y el caso de Irlanda del Norte es la parte más difícil de toda la negociación hasta ahora. Es muy importante, porque queremos reforzar este magnífico proceso de paz que ha transformado no solo Irlanda del Norte sino toda la isla de Irlanda en los últimos años. No queremos volver a una frontera física entre Irlanda del Norte e Irlanda, por razones evidentes, entre otras cosas por nuestro compromiso con los Acuerdos del Viernes Santo [que pusieron fin al conflicto armado en el Ulster]. Esa es una posición común de los Gobiernos de Londres y de Dublín. Pero no queremos tampoco una barrera entre Irlanda del Norte y el Reino Unido, por las mismas razones por las que el Gobierno español no quiere una barrera entre Aragón y Castilla La Mancha. Somos un país, no queremos dividirlo en dos.

P: Yo me refería a si usted cree que es posible alcanzar un estatus especial en esa frontera, que se negocie específicamente. ¿Es posible llegar a un acuerdo específico para tratar de evitar esa barrera?

R: Está claro que Gibraltar ha tenido un papel especial en los acuerdos abordados, estamos viendo qué podemos hacer. Pero entramos juntos en la UE, negociamos juntos y saldremos juntos de la Unión Europea, pero de algún modo que reconozca la situación especial de Gibraltar y sus vecinos.

placeholder El embajador Manley, durante la visita a la redacción de El Confidencial. (C. Castellón)
El embajador Manley, durante la visita a la redacción de El Confidencial. (C. Castellón)

P: Una de sus competencias como Embajador en España es monitorizar la cuestión catalana, donde también han pasado muchas cosas en estos meses. Entre otras, y por mencionar un asunto bilateral, familiares de políticos catalanes presos han hablado en Westminster, invitados por parlamentarios escoceses. Y son obvios y notorios los contactos entre los movimientos nacionalistas de diversos países. ¿Usted percibe interés en la Foreign Office por el 'procés', tal vez incluso inquietud por las analogías en el Reino Unido, o se ve más bien con una cuestión exótica?

R: Nosotros seguimos la situación, porque, por ejemplo, como ha dicho, tenemos preguntas en la Cámara de los Comunes por parte de algunos partidos nacionalistas. Nuestra posición durante todos estos meses y años ha sido muy clara. Creemos, como buena parte de nuestros socios europeos, que tiene que haber un respeto a la ley y a la Constitución española, que ha sido una inspiración para tantos otros países en un proceso de transición hacia la democracia. En el fondo es un asunto de la política española que deben tratar los españoles, y tengo que decir que es una situación muy distinta de la de Escocia. Hay un libro fantástico del historiador John Elliott, publicado hace unos meses y que saldrá aquí pronto, que muestra las diferencias históricas y constitucionales entre los dos casos.

P: Se espera un arranque de curso bastante agitado en la política británica… ¿Qué podemos esperar?

R: La política británica es siempre muy interesante. Es muy vibrante, y con el asunto del Brexit lo ha sido más que nunca. Tras el verano, lo importante es que tenemos un Gobierno unido en su compromiso con el plan de Chequers, y tenemos dos nuevos ministros excelentes, de Exteriores y de la Unión Europea, les conozco a los dos personalmente. Claro que habrá mucho ruido político, pero lo importante es que veamos qué dice y qué hace el Gobierno británico, y lo que hacemos es trabajar para que la salida sea un éxito, no solo para nosotros sino para toda Europa, y asegurarnos que podemos trabajar juntos en el futuro para promover la prosperidad de nuestro continente para garantizar la seguridad de nuestro continente y para trabajar juntos a nivel internacional para promover nuestros valores europeos de libertad, de democracia y del estado de derecho. Porque estos valores ahora mismo están en peligro en el mundo.

A nivel geopolítico tenemos que mirar un poco el contexto global que tenemos. No podemos darnos el lujo de estar divididos. Tenemos que trabajar juntos en estos momentos como europeos para promover y defender estos valores que han servido tan bien al continente europeo durante tantos años.

P: A la hora de informar sobre el Brexit, me da la impresión de que en la prensa española se magnifican las noticias sobre el Bregret, sobre la posibilidad de revertir el Brexit, sobre nuevos referéndums, cuando la posición del Gobierno británico ha sido siempre 'Brexit significa Brexit'. Todos los comentarios que está haciendo usted van en el sentido de que Reino Unido va a salir de la Unión Europea, sea con acuerdo o sin él, mientras que hay una esperanza en muchos países europeos de que no llegue a ocurrir…

Reconozco que muchos españoles preferirían que Reino Unido no saliese de la Unión Europea. Entiendo su posición, pero yo, como embajador de Su Majestad y su Gobierno, tengo que decir que somos un país democrático y debemos respetar la voluntad de nuestro pueblo, expresada en un referéndum legal. Y espero que nuestros socios europeos respeten también la voluntad de nuestro pueblo y que miremos hacia el futuro en lugar de hablar de las posibilidades de una segunda consulta, que miremos hacia el futuro y nos preguntemos: ¿Qué futura relación queremos entre el Reino Unido, quinta economía del mundo, segunda de Europa, con sus lazos comerciales, humanos, con su fortaleza diplomática y militar, y sus socios de la Unión Europea? ¿Queremos una relación malísima o una relación buenísima? ¿Una relación que refleje todo lo que hemos construido en estos últimos años y que queremos construir en el futuro, y lo que podemos hacer a nivel europeo e internacional si trabajamos juntos, sea en el ámbito comercial, sea en el ámbito de la seguridad, de cultura, de educación? No es fácil, pero es la pregunta más importante de nuestra generación.

Tras un accidentado cierre veraniego en el que se sucedieron las dimisiones en su gabinete, el Ejecutivo de Theresa May regresa, relativamente reforzado, con una tarea ingente por delante: lograr un acuerdo con Bruselas antes de la fecha de la salida británica de la Unión Europea, prevista para el 29 de marzo de 2019. Ante las dificultades para pactar una solución que satisfaga a todas las partes, la posibilidad de un Brexit sin acuerdo es cada vez más tangible. Aunque el Fondo Monetario Internacional se ha pronunciado al respecto, alertando de los "costes significativos" que esto supondría, otros economistas creen que a medio plazo hablan de importantes beneficios.

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