“HAY UN GOLPE DE ESTADO DE LA ADMINISTRACIÓN”

Tres revelaciones explosivas del libro sobre Trump del periodista del Watergate

Asesores que roban documentos para proteger a la Administración y a EEUU de los impulsos más peligrosos de Trump. Este es el "manicomio" que describe el periodista en su libro

Foto: Donald Trump durante un encuentro con líderes estatales en Berkeley Heights, Nueva Jersey. (Reuters)
Donald Trump durante un encuentro con líderes estatales en Berkeley Heights, Nueva Jersey. (Reuters)

Una Administración que padece una “crisis nerviosa de poder ejecutivo” llena de asesores asustados por los ataques de ira de un presidente volátil. La imagen de Donald Trump que transmite el último libro del periodista Bob Woodward —'Miedo: Trump en la Casa Blanca'— es crítica hasta el extremo, un retrato basado en su incomparable acceso a los pasillos del poder y en el hecho de que altos cargos del equipo de seguridad nacional se ven obligados a proteger al mundo de las decisiones del presidente de EEUU, lo que “debería provocar un emergencia nacional casi sin precedentes”.

“Las revelaciones [de Woodward] son tan estremecedoras porque dan cuerpo a una narrativa que los opositores al presidente formularon hace tiempo: Trump no es apto, por intelecto, temperamento y conocimiento, para ser el hombre más poderoso del mundo”, resume Stephen Collinson, analista de la CNN.

He aquí una recopilación de las revelaciones más explosivas que contienen los primeros extractos del libro de Woodward.

Robar documentos para frenar a Trump

El veterano periodista, cuyo trabajo sobre el caso Watergate contribuyó a la dimisión del presidente Richard Nixon, describe varias ocasiones en que altos cargos de la Administración —particularmente Gary Cohn, que hasta marzo fue el principal asesor económico de Trump, y Rob Porter, secretario de personal de la Casa Blanca— robaron documentos de la mesa del presidente para evitar que los firmase.

Cohn y Porter han jugado un papel clave en los esfuerzos para proteger la Administración y Estados Unidos de los impulsos más peligrosos de Trump, algo que Woodward describe como “nada menos que un golpe de Estado de la Administración”. En 2017, Cohn “robó una carta” que el presidente tenía en su escritorio y que debía firmar para retirar a EEUU del acuerdo comercial con Corea del Sur. Trump ni siquiera se dio cuenta y continuó con sus esfuerzos para romper el pacto.

Según el periodista, cuando el presidente pidió a Rob Porter que redactara una carta para retirar a EEUU del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con Canadá y México, este consultó a Cohn, quien respondió: “Pararé esto. Le quitaré la carta de su escritorio”.

Cómo impedir un ataque contra Corea del Norte

Los peligrosos impulsos de Trump a la hora de lidiar con crisis internacionales son uno de los aspectos más preocupantes de la investigación de Woodward. El presidente responde a las crisis adoptando los métodos agresivos que siempre ha utilizado para rebatir a sus críticos y devolver el golpe con la mayor dureza posible. Poco después de hacerse con la presidencia, Trump pidió al Pentágono un plan para lanzar un “ataque preventivo” contra Corea del Norte al tiempo que criticaba el alto coste para Washington de proteger a Corea del Sur.

Portada de 'Miedo: Trump en la Casa Blanca'.
Portada de 'Miedo: Trump en la Casa Blanca'.

Según Woodward, el secretario de Defensa, James Mattis, terminó “alarmado y exasperado” tras una reunión con el presidente sobre la estrategia hacia Corea del Norte y comentó a su círculo cercano que Trump actuaba “como un niño de 10 u 11 años”.

Tras un supuesto ataque químico cometido por las fuerzas del líder sirio Bashar al Asad en abril de 2017, Trump ordenó a Mattis en una conversación telefónica: “¡Matémoslo de una puta vez [a Al Asad]! Hagámoslo. Metámonos ahí y matemos a toda esa puta gente (sic)”. El jefe del Pentágono respondió que se pondría a ello, pero tras colgar el teléfono comentó a un asesor que organizaría una reacción “mucho más contenida”.

“La Casa Blanca es un manicomio”

En el retrato que traza Woodward, el personal de la Casa Blanca es denigrado constantemente por el presidente. Cuando Gary Cohn intentó dimitir después de que Trump respaldase a los supremacistas blancos que provocaron actos violentos en Charlottesville en el verano de 2017, el magnate le tachó de “traidor”.

El periodista también sostiene que el jefe de gabinete de la Casa Blanca, John Kelly, definió a Trump como un “desequilibrado”. "Es inútil tratar de convencerle de cualquier cosa. Va a la deriva. Este es el pueblo de los locos. Ni siquiera sé por qué seguimos aquí ninguno de nosotros. Este es el peor trabajo que he tenido nunca", lamentó supuestamente Kelly en una reunión.

Woodward también destaca la brecha entre Trump y el fiscal general, Jeff Sessions, a quien el presidente nunca ha perdonado que se apartara de la investigación sobre los contactos del equipo del presidente con operativos rusos, pese a que expertos legales le acusaron de perjurio ante el Senado. “Este tipo es un retrasado mental. Es un tonto de los del sur [de EEUU]. Ni siquiera le permitirían ser abogado de tercera en Alabama”, dijo Trump sobre Sessions en una ocasión.

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