más de un año después de su muerte

45 pruebas y 70 testigos: arranca el juicio al marido y presunto asesino de Pilar Garrido

La principal hipótesis que barajan los investigadores es que el asesinato habría estado motivado porque la española pretendía viajar a España con su hijo para no volver a México

Foto: Pilar Garrido y su marido, Jorge Fernández. (Foto cedida por su familia)
Pilar Garrido y su marido, Jorge Fernández. (Foto cedida por su familia)

El 2 de julio de 2017, la valenciana Pilar Garrido se esfumó cuando viajaba con su marido, Jorge Fernández, y el hijo de ambos de vuelta de un fin de semana en la playa de la Pesca, en el estado mexicano de Tamaulipas, uno de los más peligrosos del país. Según contó Fernández a la policía entonces, la española fue secuestrada cuando les interceptó un coche a las seis de la tarde de aquel domingo. Dos meses después, aparecía su cuerpo. Las señales de estrangulamiento y las pruebas recabadas apuntaban a su marido, que era detenido y enviado a prisión como principal autor del crimen.

Más de un año después de aquel suceso, este jueves arranca en Ciudad Victoria, localidad en la que ambos vivían, el juicio en el que Fernández se enfrentará a una pena máxima de 50 años por feminicidio. El marido de la española pasa los días en el interior del penal de Ciudad Victoria desde que hace un año un juez del Supremo Tribunal de Justicia de Tamaulipas ordenara dos años de prisión preventiva para Fernández por el presunto asesinato de su esposa.

Jorge Fernández, el marido y presunto asesino de la española Pilar Garrido. (EFE)
Jorge Fernández, el marido y presunto asesino de la española Pilar Garrido. (EFE)

Para la celebración de la vista que comienza este jueves y que podría durar más de un mes, según apuntan fuentes cercanas a la investigación a El Confidencial, la Fiscalía ha recabado más de 45 medios de prueba, entre los que se encuentran pruebas científicas como las muestras de ADN recabadas por la polícia así como las cintas de varias cámaras de seguridad de la ciudad. Para la audiencia, también cuentan con alrededor de 70 testimonios de personas que vieron a Pilar Garrido en sus últimos días o que conocían a la pareja.

Tal y como publicó este diario, la principal hipótesis de los investigadores es que el asesinato habría estado motivado porque la española pretendía viajar a España con su hijo para no volver a México. Varias de las personas cercanas a Pilar Garrido coincidieron de "una manera u otra en que la española les había contado que había planeado regresar a España", en concreto a la localidad valenciana de Massalavés, donde nació, y "llevarse al hijo de ambos", según fuentes cercanas al caso.

Las incongruencias de Fernández

Criminólogo de profesión, Fernández no acudió directamente a interponer la denuncia por el secuestro de su mujer el mismo día en que ocurrió porque la comisaría estaba cerrada. Según su testimonio, el rapto se produjo a las 17:30, pero unas cámaras de seguridad lo grabaron entrando en Ciudad Victoria a las nueve de la noche. Los dos puntos están situados a una distancia de 150 kilómetros, que se tarda en recorrer por carretera como máximo dos horas.

Tramo de la carretera donde Fernández aseguró que ocurrió el secuestro. (EFE)
Tramo de la carretera donde Fernández aseguró que ocurrió el secuestro. (EFE)

Además, las mismas fuentes explican que cuando se hallaron los restos óseos de Garrido, estos estaban en dirección contraria al sitio donde el esposo aseguró que había tenido lugar el secuestro de su mujer.

Desde que se hizo público lo que en un principio se investigaba como un secuestro, la familia de Pilar Garrido en España aseguró que ponía la "mano en el fuego" por su cuñado y se mostró "sorprendida" por su detención, según explicó su hermana Raquel. Contactada por este medio, ha preferido no realizar declaraciones, aunque ha asegurado que desea que "salga a la luz toda la verdad".

Deja en Dios su "sed de justicia"

"Si la voluntad de mi Padre es la inocencia, que así sea, y si la voluntad de mi Padre es que pase 50 años de mi vida [en prisión] por algo que no hice, algo bonito saldrá de eso también", dice Fernández en una entrevista concedida a EFE desde el penal de Ciudad Victoria en el que cumple condena.

Sereno y relajado, Fernández abrazó la fe desde que ingresó en el Centro de Ejecución de Sanciones, acusado de golpear y estrangular a su mujer. "Tengo sed y hambre de justicia, pero no la justicia que da el mundo", confiesa.

"Muchas barbaries se hablaron. Pero las personas que realmente conocieron mi matrimonio saben la calidad de padre y esposo que era", indica.

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