la ue quiere que méxico deje de usar ese nombre

En qué consiste la guerra comercial por el queso "manchego" entre México y España

En todo el mundo, el queso manchego está protegido por su denominación de origen... excepto en México, donde se vende un producto totalmente diferente bajo esta etiqueta

Foto: Quesos manchegos en proceso de maduración (Fuente: Web de la Denominación de Origen Queso Manchego)
Quesos manchegos en proceso de maduración (Fuente: Web de la Denominación de Origen Queso Manchego)

El queso es un producto básico en la gastronomía de México. Muchos de los platos en la dieta alta en calorías de los mexicanos -como las enchiladas, quesadillas, chilaquiles o incluso tacos, si el cliente así desea- suelen ir acompañados de alguna variante de queso, ya sea fundido o gratinado. Y el “tipo manchego”, es uno de los más consumidos diariamente por sus 120 millones de habitantes. Su tierna textura y sabor suave convierten al “tipo manchego” en uno de los quesos favoritos de los mexicanos, ya que se trata de un sabroso producto que, gratinado, puede acompañar muchos platos.

Un momento. ¿Sabor suave? ¿Y tierno? ¿El manchego? Si, es correcto. Al menos así es el sabor de la versión apócrifa del excelente producto originario de La Mancha, queso español por antonomasia de sabor fuerte y ligeramente ácido que se elabora exclusivamente con leche de oveja de la raza manchega. Protegido por su Denominación de Origen (D.O), se asegura a los consumidores en todo el mundo que cuando compran un "queso manchego” adquieren un alimento oriundo de la tierra del Quijote y que ha sido producido únicamente con leche de oveja manchega.

Eso ocurre en todo el mundo, menos en México, donde las empresas producen localmente un queso que se vende como “tipo manchego” fabricado con leche de vaca y que salvo por el nombre nada tiene que ver con su original español. Por ello, la Unión Europea está empecinada en terminar con esta habitual práctica en las conversaciones que actualmente mantiene para renegociar el tratado de libre comercio con México, país que, en cambio, es extremadamente celoso a la hora de proteger la D.O. del tequila o del mezcal, sus licores más emblemáticos.

Pero el manchego no es el único producto que la industria alimentaria mexicana pervierte. Ni algunos parmesanos, gruyeres, camemberts, mozzarellas, roqueforts, vinos, mantequillas y, así, hasta contar unos 350 productos que se venden en México no respetan los rigurosos sellos de D.O. que expiden los Veintiocho para defender sus alimentos regionales. Sin embargo, es en el manchego donde se ha centrado la polémica “batalla por el queso”, debido a que su hermanastro mexicano es uno de los más consumidos en el país latinoamericano y, por lo tanto, los productores locales son reticentes a cambiar de nombre a su propia variante de manchego.

“Hay unos 57 quesos en la lista de la UE. De esos, en unos 40 dijimos que no teníamos ningún problema en cambiar el nombre. Pero en el resto, son nombres traídos por los europeos que hemos utilizado aquí durante décadas y que no los llamamos así por mala fe”, dice a El Confidencial René Fonseca, presidente de la Cámara Nacional de Industriales de Leche (Canilec), quien asegura que el nombre “tipo manchego” se lleva utilizando en México desde antes de 1940. “No se trata de llamarlo ‘manchego’ para engañar al consumidor, ya que el mexicano y el español son dos productos radicalmente distintos. No se trata de una imitación”, asegura.

Dos turistas comen tlacoyos en un puesto en Ciudad de México, en octubre de 2013. Muchos platos tradicionales mexicanos, como los nachos con queso, usan 'manchego'. (Reuters)
Dos turistas comen tlacoyos en un puesto en Ciudad de México, en octubre de 2013. Muchos platos tradicionales mexicanos, como los nachos con queso, usan 'manchego'. (Reuters)

Productos diferentes

Y eso es lo único en lo que mexicanos y españoles coinciden: no tienen nada que ver el uno con el otro. “Son absolutamente diferentes. La calidad comercial del español es infinitamente superior a los mexicanos”, enfatiza Santiago Altares, director de certificación de la D.O. Queso Manchego, quien considera “evidente” que la versión latinoamericana de la 'delicatessen' degrada el nombre del auténtico manchego. “Es un fraude que están cometiendo algunas empresas mexicanas para lucrarse”, atiza Altares.

De acuerdo con Canilec, los mexicanos consumen cada año unas 500.000 toneladas de queso, de las que el país produce localmente unas 375.000 toneladas y, de esas, un 10% aproximadamente son de “tipo manchego”, es decir, unas 37.500 toneladas más o menos. Es un negocio enorme. Y es precisamente la palabra “tipo” en la que los productores mexicanos se escudan -además de en el sabor de este queso hecho con leche de vaca- para asegurar que el suyo se trata de un producto que nada tiene que ver con su versión original de La Mancha, un término que consideran suficiente para diferenciarlos.

“El 97% de todo el queso manchego que se come en México es el producido aquí. Sólo un 3% proviene de España”, dice a El Confidencial Abel Pérez Zamorano, profesor de la Universidad de Chapingo, especializada en ciencias agronómicas. Se podría pensar que, si se elimina el nombre al “tipo manchego”, el original tendrá mayor penetración en el mercado mexicano. Sin embargo, el investigador descarta esa idea repitiendo el argumento de que son productos distintos que además van destinados a consumidores diferentes. “El español es un producto de lujo en México, que se encuentra en tiendas gourmet. Mientras que el mexicano es un bien destinado para otro estrato de consumidor que lo utiliza para gratinar las quesadillas. No son competencia”, dice Zamorano.

Y es que más que la rivalidad de su tocayo latinoamericano, la principal barrera de entrada que tiene el manchego español para conquistar el paladar de los mexicanos es el alto arancel del 45% que soporta, a diferencia de otros quesos como el cabrales reciben un impuesto del 20%, de acuerdo con un informe de noviembre de 2016 del Instituto de Comercio Exterior. Así, el precio final de venta del queso manchego en México puede llegar a ser el doble que en España, según dicho documento. “Quizá le logren cambiar el nombre del ‘tipo manchego’, pero lo que no van a conseguir es que los consumidores lo cambien por el manchego español. Son dos productos diferentes y los mexicanos no van a comprar un producto de lujo para gratinarlo”, concluye Zamorano.

Pero ese no parece ser el objetivo de los adalides del queso español, sino es el hecho de que se comercialice un alimento con nombre similar les irrita. “Nosotros no entramos a valorar si el queso que se hace en México es de baja calidad, nosotros lo que pedimos es que se deje de utilizar un nombre que confunde, incita al engaño, al timo, y nada tiene que ver con el queso manchego”, argumenta Ismael Álvarez Toledo presidente de la asociación gastronómica y cultural Cofradía del Queso Manchego. “Cada producto representa a un país y de momento en México no hay ningún territorio que se llame La Mancha, es lo mismo que pretender que las rancheras sean de Alemania o el whisky escocés de Guanajuato”, sentencia.

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