de drogadicto delincuente a religioso

Las mil vidas de Fray Tormenta, el sacerdote luchador de México

Su deseo era ganar un millón de dólares “como Muhammad Alí”, para conseguir montar un orfanato como el protagonista de la película "El Señor Tormenta". Al empezar a luchar, adoptó el nombre

Foto: Fray Tormenta, uno de los personajes más conocidos de la lucha libre mexicana. (E. Vaquerizo)
Fray Tormenta, uno de los personajes más conocidos de la lucha libre mexicana. (E. Vaquerizo)

¿Cuántas vidas es capaz de vivir un hombre? Él dice que en realidad sólo una, pero tras su sotana se esconde un surtido existencial repleto, un paseo por el alma humana en el que se intercalan el cura, el politoxicómano, el visionario, el delincuente y presunto pedófilo y uno de los personajes más conocidos de la lucha libre mexicana: Fray Tormenta. Pero… ¿quién es en realidad Sergio Gutiérrez?

Salimos un momento a la calle, la iglesia está a pocos metros y Sergio no se ha molestado en quitarse la máscara. Un grupo de niños que juega en el parque grita “¡Es Fray Tormenta!” y corre a pedirle un 'selfie' y un autógrafo. Él posa con los brazos en jarra, abre la puerta y luego se dirige hacia el altar. Su secretaria interrumpe la sesión de fotos para pasarle una llamada.

“¿Aló? ¿Bueno? Sí, el padre Sergio al habla”.

¿Cuántas vidas puede vivir un hombre? El padre Sergio hace recuento de la suya como si estuviese repasando la filmografía de Cantinflas y, en realidad, todo eso le hubiese pasado a otro. Enumera con indiferencia fragmentos de vida ya vivida, usada y medio olvidada, como si ahora, a sus 73 años, estuviese listo para empezar de nuevo.

Sergio Gutiérrez nacido en 1954, hijo de un carbonero del Estado de Hidalgo, y descubrió la droga muy pronto. “Comencé con once o doce años. En este país la droga siempre ha estado muy presente. Desde el peyote con los aztecas al asunto que hay ahora con la cocaína. Yo tomaba de todo, marihuana y coca todos los días, de vez en cuando hongos. Poco después empecé con la heroína”.

Y Sergio entró en la heroína igual que ha entrado siempre a todo. Con una pasión absorbente. En poco tiempo se encontró empleando en ella todo su tiempo y dinero. “Con dieciocho años me había vuelto ya un delincuente y un ratero. Trabajaba para mantener mi dosis. Hice de todo, hasta de actor y payaso en un circo, pero todo me lo gastaba en mi dosis y necesitaba más así que empecé a robar”.

Fray Tormenta le enseña a un joven luchado la llave conocida como (E. Vaquerizo)
Fray Tormenta le enseña a un joven luchado la llave conocida como (E. Vaquerizo)

Una inspiración y un deseo

Fray Tormenta nació en 1976 gracias a una inspiración y un deseo. La inspiración fue la película “El Señor Tormenta”, rodada en 1963 y que contaba la historia de cómo un sacerdote se convierte en luchador profesional para ayudar a los niños de un orfanato. El deseo era ganar un millón de dólares “como Muhammad Alí”, para conseguir montar un orfanato como el protagonista.

Así, Fray Tormenta es la fiel adaptación de un guión disparatado a la vida real trece años después. Un guión que empieza cuando un sacerdote le pregunta a un feligrés de su parroquia relacionado con el mundo de la lucha libre: ¿Qué hay que hacer para convertirse en luchador? Y ese sacerdote entrena en un gimnasio cuatro horas cada madrugada, justo para llegar a tiempo y oficiar la misa de las siete. Día tras día y durante un año. “Llegaba a confesar a los feligreses con coágulos de sangre, moratones, golpes...”. Pero nadie descubrió lo que hacía realmente: “Pensé: al personaje le va a dar vida el hecho de que la gente se crea que es un cura. En dos años construyo el orfanato y me retiro”.

Un día Sergio, cuando aún era sólo Sergio, pasó ante una iglesia y decidió pedirle a un sacerdote que lo ayudase. La respuesta no fue muy satisfactoria “Estoy confesando, ¿te has creído que esto es un centro de rehabilitación?”.

“Le dije 'Padre, chingue su madre. Si hubiese sacerdotes amables muchos iríamos a la iglesia'. En aquel tiempo mi madre me veía tan mal que no paraba de decirme: 'Ojalá te mueras, lo prefiero, así me darías menos problemas'. Aquel día volvió a decírmelo y le respondí: ¿Sí? Pues voy a quitarme de esto y además voy a ser padrecito. Yo no había entrado en una iglesia desde hacía años. A la mañana siguiente me lo repitió y yo no me acordaba de absolutamente nada. El caso es que dos semanas después entré a un centro de rehabilitación, poco después a la orden de los Padres Escolapios y ya no he vuelto a drogarme en mi vida”.

Lo peor de todo fue enfrentarse al aquel confesor aquel primer día. “Según le iba contando lo que había sido mi vida, me iba arrepintiendo más y más de estar allí. Al terminar le dije: 'Bueno, esto es todo. Creo que lo mejor sería que me saliese de aquí y me dedicase a ser padre de familia'. El cura me respondió: Al contrario, Sergio: gente como tú es la que necesita la Iglesia'. Le respondí: '¿Tan jodida está la Iglesia?'"

Los 70 recibieron al padre Sergio en Europa, ya como seminarista estudió filosofía en Barcelona durante varios años y más tarde teología en Roma. “Lo primero que me encontré en las puertas del Vaticano fueron prostitutas”. “Para completar el poco dinero que teníamos cantaba con la guitarra canciones mexicanas por la ciudad o íbamos a Lourdes como peregrinos”. “En Barcelona aprendí rápido el catalán, me encantaba la ciudad”. “De esa época no me puedo quejar, creo que fue una vida muy bonita”. Ya ordenado sacerdote el padre Sergio volvió a México y comenzó a trabajar en Veracruz en un hogar con más de 600 drogadictos, ladrones y prostitutas. Uno de estos últimos murió en sus brazos y le hizo prometer que siempre estaría al lado de la gente. Ahí surgió la idea de construir el hogar para niños.

La Biblia y una de las máscaras de Fray Tormenta. (E. Vaquerizo)
La Biblia y una de las máscaras de Fray Tormenta. (E. Vaquerizo)

Del debut al estrellato

El debut de Fray Tormenta tuvo lugar en 1977, en una arena de cuarta. Eligió salir con máscara para no ser reconocido y él mismo tuvo que diseñársela; como no tenía mallas pidió prestadas unas verdes fluorescentes. “Parecía una mujer”, recuerda. Por aquel primer combate ganó 15 dólares. El millón quedaba aún muy lejos, pero no se rindió. “Empecé a luchar de pueblo en pueblo y pronto mucha gente comenzó a conocerme”.

Extendidas sobre el sofá, deshinchadas y vacías como esos años que recuerda, Fray Tormenta repasa los distintos modelos de máscara que ha tenido a lo largo de su carrera. “Esta es una de las primeras, por dentro llevaba como un velcro y salías con la cara despellejada de cada combate, esta lleva tela metálica y la traían al principio de Japón, esta es la primera y la más valiosa, espero que cuando haga falta la vendan y utilicen el dinero para enterrarme”. Así, la vida de Fray Tormenta es una sucesión de máscaras. “Una vez me ofrecieron diez mil de pesos por perderla a propósito”.

“Máscara contra máscara, cabellera contra cabellera, máscara contra cabellera…”. En la Lucha Libre mexicana es frecuente que los luchadores en los combates se apuesten sus máscaras o cabelleras si es que llevan pelo largo. El perdedor no puede volver a utilizar ninguna de ellas nunca más. Abocados a una identidad expuesta para siempre. A lo largo de su carrera Fray Tormenta calcula que se habrá jugado su máscara 32 veces.

¿Pero la lucha libre es un deporte de verdad?, le preguntamos. “Pues claro que es un deporte, aunque también hay algo de baile y por supuesto de espectáculo. Hay códigos, si te saltan encima, sabes lo que tienes que hacer, no puedes quitarte. Un luchador nunca va a salir a hacerte daño. Pero siempre compites y a mí me gusta ganar”.

Irónicamente Fray Tormenta llega a las arenas grandes cuando el Consejo Nacional de Lucha Libre descubre su verdadera identidad. “Fue por culpa de otro luchador conocido, Huracán Ramírez, un día me llamó por teléfono y me dijo: 'Tormenta, lucharemos el sábado', y ahí se me escapó: 'No puedo, tengo que oficiar una boda'. '¿Pero tú eres cura de verdad?' Le hice guardar el secreto pero aquel sábado vino a la boda, después a la sacristía y en unos días lo sabía todo el mundo. 'Al principio me dio miedo que descubriesen quién era yo, pero después entré en la primera línea de luchadores y en poco tiempo me mandaron a hacer exhibiciones fuera'. Japón, Canadá, Estados Unidos... Fray Tormenta no ha parado de viajar todos estos años.

9 abogados, 23 maestros, un sacerdote… El Padre Sergio enumera a quienes han pasado por el gran logro de su vida, el Hogar Refugio “Los Cachorros de Fray Tormenta”: huérfanos, niños de la calle, drogadictos… Más de 2.000 niños acogidos en cuarenta años, a los que consiguió escolarizar y ayudarles a buscar una profesión: 3 médicos, 23 programadores de informática, también 5 o 6 luchadores: el Elegido, Rostro Infernal, El Chacal, Fray Tormenta Jr. o Místico, el más conocido y que ahora lucha en las principales arenas de México. “Ahora sólo quedan aquí tres o cuatro chicos, soy mayor y no puedo con todo”.

Un luchador visita la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe durante la peregrinación anual de practicantes de lucha libre a esta iglesia en Ciudad de México, el 25 de agosto de 2016. (Reuters)
Un luchador visita la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe durante la peregrinación anual de practicantes de lucha libre a esta iglesia en Ciudad de México, el 25 de agosto de 2016. (Reuters)

Una acusación de abusos

El Niño Tormenta, que en realidad se llama Napo, estudia para abogado y tiene 21 años, es el último de los cachorros que aún queda en el hogar. Cuando se pone la máscara se convierte en “el ayudante de Fray Tormenta” y lucha junto a él dispuesto a continuar la saga. Huérfano desde los doce años, ha vivido en el albergue desde entonces. Aunque lleva cinco años entrenando en la arena, admite que aún no tiene una llave que lo identifique.

“Si él te agarra por la pierna, aprovecha el peso y a cambio lo jalas por aquí…”. El anciano con sotana ha desaparecido y ahora es Fray Tormenta quien se desplaza por la alfombra, y con una sorprendente agilidad inmoviliza a su pupilo mientras explica los secretos de “la confesora”, la llave que lo ha hecho conocido en todo México.

El 4 de julio del año pasado el Padre Sergio recibió con sorpresa una denuncia de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México. La interponía uno de los chicos del albergue de 16 años que lo acusaba de haber abusado sexualmente de él. El proceso aún no está cerrado, aunque él niega la veracidad de la acusación.

“El chico estuvo aquí unos meses y tuve que pedirle que se fuera porque tenía problemas con las drogas”. “Después se inventó toda la historia con la intención de sacarme dinero, como me confesó un amigo suyo”. “De dos mil chicos que han pasado por aquí, ha sido el único problema que he tenido. ¿Se iba a dejar abusar un chico de 17 o 18 años por mí? Cuenta que el asunto no le afectó: “La gente me conoce. Después de tantos años y 2.000 niños es la única vez que he tenido este problema, son cosas que pasan”. “Hoy por desgracia sucede eso, si hay un sacerdote implicado, tiene mucho riesgo, en nada estás en todos los medios. O vives de ellos, o los explotas, o los violas. Es un riesgo trabajar con chicos.”

¿Ha hecho muchos amigos Fray Tormenta dentro del mundo de la lucha libre? "En este mundo hay de todo, analfabetos o gente preparada, profesores, borrachos delincuentes y médicos. Buena y mala gente. Yo en general me llevo bien con la mayoría, he sido director espiritual de varios, bautizo a sus hijos, los caso. 'Blue Demon' confesó que el luchador que peor le caía era Fray Tormenta; cuando le preguntaron por qué, dijo que fui yo el que lo casé”.

Unos niños se prueban máscaras de lucha libre durante una exposición sobre este deporte en Ciudad de México, en agosto de 2012. (Reuters)
Unos niños se prueban máscaras de lucha libre durante una exposición sobre este deporte en Ciudad de México, en agosto de 2012. (Reuters)

Cuatro décadas sobre la lona

Sergio cumple 74 años y tiene la nariz, el radio y tres costillas rotas. Sin embargo sólo pide salud para sacar adelante a los últimos niños del albergue, a “sus nietos” como los llama. Ya sólo hace tres o cuatro combates al año, el último fue el pasado mes de abril en Texcoco, para recaudar fondos para el proyecto. "Gasté todo lo que gané en la lucha en esto. La edad no pesa, ya me sé el baile, salvo que alguno me pegue muy fuerte. De momento seguirán los dos hasta que no puedan andar ni hablar.”

Ya no queda nadie de su generación entre los luchadores,” Tinieblas tal vez sólo, pero empezó después que yo”. Es el luchador más veterano, con casi 40 años en el circuito. “No hay pensión de la comisión de lucha ni nada, al contrario, pagas por la licencia”. La autoridad eclesiástica, tras las reticencias iniciales, ha dejado de ponerle problemas. “Incluso les gusta lo que hago”.

¿Y sus feligreses? “Soy su ídolo”, sonríe divertido, “algunos domingos tras la misa me piden que me ponga la máscara para hacerse fotos conmigo”.

A estas alturas, nos preguntamos: ¿hay más de Padre Sergio o de Fray Tormenta? "Nunca hubiese existido Fray Tormenta sin el padre Sergio, el sacerdote es lo que me permite al luchador", afirma. “De luchar me gusta que la gente te convierte en un ídolo y puedes utilizar la fama para ayudarlos. Luchar sólo por dinero no lo concibo si no es por una causa". Y añade: "La juventud hoy está alejada de Dios y la culpa es de los sacerdotes, que hemos alejado a los jóvenes. Igual Fray Tormenta es otro puente para acercar a la gente a Dios”.

Sí, pero… ¿quién es en realidad Sergio Gutiérrez? En la Sacristía hay un grupo de niños que esperan, se asoman a la puerta y buscan a Fray Tormenta. Un poco decepcionados, contemplan a un anciano en el sofá que les sonríe rodeado por un montón de máscaras vacías.

Mundo

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
3 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios