washington expulsa a 15 diplomáticos cubanos

Crece el misterio: los 'ataques sónicos' fulminan la red de espías de EEUU en Cuba

Nadie sabe quién está detrás de los incidentes que desde hace 10 meses castigan las embajadas de EEUU y Canadá en La Habana. Ahora se ha sabido que muchas de las víctimas eran espías

Foto: Un coche antiguo pasa delante de la Embajada de EEUU en La Habana, en enero de 2017. (Reuters)
Un coche antiguo pasa delante de la Embajada de EEUU en La Habana, en enero de 2017. (Reuters)

Es el gran misterio diplomático de nuestro tiempo: casi tres decenas de estadounidenses y canadienses en Cuba afectados por extraños síntomas de origen desconocido, pero casi con certeza intencionado. Al menos eso es lo que considera el Gobierno de EEUU, que ha decretado la expulsión de 15 diplomáticos cubanos de su territorio por la supuesta incapacidad de su país de proteger a los empleados estadounidenses acreditados en la isla. La semana pasada, Washington ya había decidido la retirada de todo el personal no esencial de su Embajada en La Habana por razones de seguridad, y aconsejó a sus ciudadanos que eviten visitar la isla por si acaso. Para las autoridades estadounidenses, no cabe duda de que se trata de algún tipo de ataque premeditado.

“Al menos 21 empleados han sido objeto de ataques específicos”, declaró el viernes un funcionario del Departamento de Estado a la BBC, a los que hay que añadir un mínimo de cinco diplomáticos canadienses. El problema es que no tienen ni idea de cómo se han ejecutado:” No sabemos los medios, los métodos o cómo se están llevando a cabo”, admitió el funcionario. Y ahora, la agencia estadounidense Associated Press ha añadido un nuevo factor a la ecuación, que puede ser clave, pero que no ha hecho sino contribuir a la incertidumbre: los trabajadores más afectados de la Embajada de EEUU eran profesionales de los servicios de inteligencia de ese país, a pesar de haber sido descritos por la Administración Trump como "personal diplomático". Los espías estadounidenses se contaron entre las primeras víctimas, y aquellas que han sufrido los peores síntomas, según han confirmado media docena de miembros de la comunidad de inteligencia consultados por AP en condiciones de anonimato.

“Hasta que el Gobierno de Cuba pueda asegurar la seguridad de nuestra gente, trabajaremos con personal de emergencia”, indicó la semana pasada un representante del Departamento de Estado. “Aparentemente el personal de la embajada estadounidense es la que está más en riesgo. Pero no podemos descartar que el público estadounidense que viaje a Cuba pueda estarlo también”, señaló.

Hay varios elementos que indican que el Gobierno cubano podría no estar detrás lo sucedido: se cree que el propio Raúl Castro habría dado garantías personales al responsable consular estadounidense en La Habana de que Cuba no está detrás del ataque. “Cuba nunca ha permitido, ni lo haría nunca, que el territorio cubano fuese usado para ninguna acción contra agentes diplomáticos acreditados o sus familias, sin excepciones”, declaró el Ministro de Exteriores cubano en un comunicado cuando estalló el escándalo. Varios responsables políticos estadounidenses han reconocido "un grado inusual de cooperación" por parte de las autoridades cubanas. Y el martes pasado, el canciller Bruno Rodríguez viajó a Washington para reunirse con el Secretario de Estado Rex Tillerson y abordar la cuestión, prometiéndole que se habían tomado medidas para proteger a los estadounidenses.

De hecho, aparentemente ni Washington ni Ottawa culpan a La Habana por lo sucedido. “Mantenemos las relaciones diplomáticas con Cuba, y nuestro trabajo en Cuba se guiará por la seguridad nacional y los objetivos de política exterior de Estados unidos”, afirmó el funcionario del Departamento de Estado el viernes pasado. Sin embargo, en agosto, cuando se hizo pública la trama, EEUU ya expulsó a otros dos diplomáticos cubanos por el mismo motivo que ahora, la incapacidad de las autoridades cubanas de garantizar la seguridad del personal acreditado en la isla, como manda la Convención de Viena que regula la actividad diplomática. "No estamos asignando la culpabilidad [con estas expulsiones]", ha dicho otro alto cargo estadounidense al diario Washington Post, que asegura que esta acción busca "dejar claro a los cubanos que deben tomar más acciones para proteger a nuestra gente sobre el terreno".

Un hombre mira por la ventana, con vistas a la Embajada de EEUU en La Habana, en junio de 2017. (Reuters)
Un hombre mira por la ventana, con vistas a la Embajada de EEUU en La Habana, en junio de 2017. (Reuters)

¿Quién es el responsable?

Cuando se produjeron los primeros incidentes, hace diez meses, algunas teorías mencionaron posibles “ataques sónicos”. Pero a medida que emerge más información, el enigma se agranda: algunas víctimas hablan de un sonido penetrante que desaparecía de golpe al desplazarse a otros puntos de la habitación. Otros, sin embargo, jamás oyeron nada antes de empezar a manifestar los síntomas de los efectos: daños cerebrales leves y pérdidas acústicas permanentes, según hizo público el Gobierno estadounidense a principios de mes. Algunos, pero no todos, notaron vibraciones junto a los sonidos.

Los ataques se producían siempre de noche, en ráfagas de uno o dos minutos. En la mayoría de los casos tuvieron lugar en las residencias de los diplomáticos, pero también en dos habitaciones de hotel cercanas a la Embajada, donde se alojaba el personal desplazado temporalmente. Se especula con que el aparato implicado debería tener un cierto tamaño para incluir una fuente de alimentación, y debe ser direccional, para poder ser orientado hacia los objetivos. Pero esto tendría que haber generado síntomas también en los residentes y trabajadores cubanos alrededor de los lugares, algo que no ha sucedido. La máquina, en cualquier caso, debería ser portátil o fácil de transportar, puesto que agentes del FBI y la Policía Montada de Canadá se han desplazado a Cuba para inspeccionar los escenarios de estos hechos. No han encontrado absolutamente nada.

Muchos expertos están boquiabiertos: “Daños y contusiones cerebrales, no es posible [mediante un ataque acústico]. Alguien tendría que sumergir la cabeza en una piscina alineada con transductores ultrasónicos muy potentes”, ha declarado Joseph Pompei, un antiguo investigador del Instituto de Tecnología de Massachussets y experto en psicoacústica, a la agencia Associated Press. Otros, sin embargo, sí lo creen viable: “Un artefacto sónico inaudible es algo bastante plausible desde un punto de vista técnico. Las ondas ultrasónicas, más allá de la capacidad acústica de los humanos, pueden ser emitidas con un amplificador, y el aparato no tiene por qué ser muy grande, o ser usado dentro o fuera de una casa”, asegura Denis Bedat, un especialista en bio-elecromagnetismo, en declaraciones a la agencia AFP.

Queda, además, la cuestión del móvil: la hostilidad entre las autoridades revolucionarias cubanas y las estadounidenses es bien conocida, pero ¿por qué atacar a los canadienses? A diferencia de EEUU, el Gobierno de Canadá decidió aceptar las compensaciones ofrecidas a cambio de las propiedades expropiadas por la junta revolucionaria a principios de los años 60, y desde entonces las relaciones entre ambos países han sido excelentes.

“No hemos descartado la posibilidad de un tercer país como parte de la investigación, pero dicha investigación continúa”, afirmó el funcionario del Departamento de Estado citado por la BBC. Algunos expertos en seguridad sospechan que podría ser obra también de algún grupúsculo de los servicios secretos cubanos, por iniciativa propia o en beneficio de otro país.

Pero al parecer, Tillerson ha considerado insuficientes las precauciones cubanas. Desde ahora, solo los funcionarios del Gobierno que participan en la investigación o aquellos que deben viajar por razones de seguridad nacional o intervenciones críticas para el funcionamiento de la Embajada serán autorizados a visitar Cuba. Tampoco habrá nuevas delegaciones estadounidenses para encuentros bilaterales con las autoridades cubanas, aunque se podrán reunir en Estados Unidos. Además, la reducción de personal implicará que por el momento no se podrán tramitar más visados para ciudadanos cubanos, hasta que la situación vuelva a la normalidad. Y mientras no se sepa qué o quién está detrás de ello, la solución parece lejana.

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