¿Cuál será el próximo movimiento de Putin?
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RUSIA BLANCAS, UE NEGRAS. JUEGAN BLANCAS

¿Cuál será el próximo movimiento de Putin?

Tras Crimea es momento de pensar, como si de una partida de ajedrez de tratará, cuál será el siguiente movimiento, quién lo dará y con qué objetivo.

placeholder Foto: El presidente Vladimir Putin junto al ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, durante unos ejercicios militares en la región de Leningrado (Reuters).
El presidente Vladimir Putin junto al ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, durante unos ejercicios militares en la región de Leningrado (Reuters).

Gambito de dama es un falso gambito, ya que el blanco puede recuperar el peón cuando quiera, y si el negro se empeña en conservar el peón de más suele caer en posiciones perdidas y, en todo caso, inferiores.

¿Gambito de Dama? Rusia blancas, Unión Europea negras. Juegan blancas. Llevamos semanas leyendo lo acontecido en Kiev, primero, y en Crimea después. También llevamos semanas conjeturando sobre hasta dónde llegarán las ambiciones imperialistas de Putin, cuáles han sido los errores de la Unión Europea, la posición de los Estados Unidos o si comienza una nueva Guerra Fría. Es el momento ya de pensar, como si de una partida de ajedrez se tratara, cuál será el siguiente movimiento, quién lo dará y con qué objetivo.

Porque, ahora ya sí, los objetivos de los jugadores están claros. En ambos casos se están dirimiendo sus fronteras, sus áreas de influencia. Se trata de un claro juego de estrategia en el que los peones se mueven en el tablero al son que dictan el rey Putin y la reina Merkel. ¿Lady Ashton? Mera comparsa.

Pero, ¿qué territorios son los peones?

Estos territorios son aquellos en donde se sitúan los “conflictos congelados”, reminiscencias de la implosión soviética que se sitúan en los márgenes entre las fronteras de la Unión Europea y de la Federación Rusa. Son, claro, aquellos territorios en los que todavía permanecen poblaciones rusas: los Bálticos, Transnistria en Moldavia, Abjasia y Osetia del Sur en Georgia, incluso en Nagorno-Karabaj (conflicto entre Armenia y Azerbaiyán). Pero también son, como no podía ser de otro modo, los Balcanes, el tablero de juego favorito de los europeos tanto occidentales como orientales. Y aquí la cosa es más complicada porque estos países se encuentran en proceso de negociaciones con la Unión Europea para su adhesión y las opiniones están muy dividas. Por último, no nos podemos olvidar de otro pequeño territorio, Gagauzia (Moldavia), cuyos pobladores son de origen turcómano y claramente prorrusos.

Es el momento ya de pensar, como si de una partida de ajedrez de tratará, cuál será el siguiente movimiento, quién lo dará y con qué objetivo. Porque, ahora ya sí, los objetivos de los jugadores están claros. En ambos casos se están dirimiendo sus fronteras, sus áreas de influencia

Todas estas piezas se han comenzado a mover tras la crisis ucraniana y la anexión de Crimea. Veamos en qué sentido y cómo pueden afectar a las fronteras e intereses de los actores regionales del conflicto, Federación Rusa y Unión Europea. Pero, sobre todo, la principal consecuencia de esta crisis es la aparición de una suerte de irredentismo ruso que a todas luces va a ser utilizado por Moscú.

El caso moldavo nos ofrece algunas claves para comprender el juego estratégico de estos actores. Este pequeño y fronterizo país puede depararnos grandes sorpresas a lo largo de este año 2014. No sólo encontramos el conocido como conflicto de Transnistria, sino que también tenemos uno menos publicitado, el de Gagauzia. Efectivamente, si los ciudadanos de Transinstria votaban en 2006 su anexión a Rusia, los gagauzos hacían lo propio el 2 de febrero de 2014, en un doble referéndum consultivo y con un 98,7% decidían su adhesión a la Unión Aduanera impulsada por Moscú y la autonomía de su territorio. Y esto sucedía apenas dos meses más tarde de la firma del preacuerdo del Tratado de Asociación de Moldavia con la Unión Europea.

Rusia: “El tren de Moldavia hacia la UE perderá vagones”

De hecho, este referéndum fue convocado al día siguiente de la firma de este preacuerdo y ha sido financiado por un hombre de negocios ruso. Por supuesto, es un referéndum declarado ilegítimo por la Corte Suprema moldava. Como consecuencia del plebiscito, las autoridades gagauzas señalabana Chisinau, la capital moldava, que una adhesión al Tratado de Asociación con la Unión Europea implicaría su secesión. Ya en noviembre, el viceprimer ministro ruso,Rogozine, advirtió de que “el tren de Moldavia hacia la UE podría perder algunos vagones”.

Y mientras, desde Tiráspol (capital de la autoproclamada República de Transnistria) se preparaba su integración en la Federación Rusa gracias a una reforma constitucional aprobada en enero a propuesta del presidente Chectchuk que asimilaba el derecho de Transnistria al derecho ruso. En el momento de entrada en vigor se podría solicitar su adhesión, como así han hecho el pasado 17 de marzo. Sin embargo, el problema aquí no es tanto esta entidad absolutamente autónoma e independiente de Chisinau y con presencia de tropas rusas desde julio de 1992. El problema en Moldavia es Gagauzia.

El caso moldavo nos ofrece algunas claves para comprender el juego estratégico de estos actores. Este pequeño y fronterizo país puede depararnos grandes sorpresas a lo largo de este año 2014. No sólo encontramos el conocido como conflicto de Transnistria, sino que también tenemos uno menos publicitado, el de Gagauzia

La amenaza son las tropas rusas en Transnistria, que pueden desplazarse con facilidad hacia el sur y producir la anexión de ambas entidades. Algo que no supondría un gran costo para Moscú teniendo en cuenta que las pensiones, el gasto energético y el presupuesto ya dependen de él. La propuesta rusa original en el caso Moldavo: federalización y neutralidad, la misma que para Ucrania. Peón blanco d4.

Ucrania. La Unión Europea parece que se ha asegurado la apertura tras la crisis. Firma rápida del Tratado de Asociación, eso sí, con un Gobierno no elegido por las urnas y de más que dudosa legitimidad. Gracias a Ucrania, la UE controla un extenso territorio surcado por gaseoductos y con, todavía, un amplio mercado. La seguridad en la frontera, sin embargo, no está garantizada. Se trata de un país amenazado por la división en dos partes, con una rampante crisis económica y social, y controlado, en parte, por la ultraderecha. Peón negro d5.

La situación de los países Bálticos tiene como peculiaridad su pertenencia a la Unión Europea. Sin embargo, no podemos olvidar que la población rusa de estos territorios tiene un peso demográfico importante. Representa en torno al 30% en Estonia y Letonia (llegando al 37% en Tallin y al 86%en la frontera con Rusia; y al 40% en Riga) y el 8% en Lituania, con un 14,5% en Vilna. Pero entonces ¿qué problema hay si son miembros de la Unión Europea?

Efectivamente sí, son miembros de la UE, pero miembros que no cumplen con el respeto a los derechos de las minorías, en este caso lingüísticas. Ni en Estoniani en Letonia los ciudadanos rusos gozan de los mismos derechos que el resto. En el caso de Letonia no pueden acceder a la ciudadanía si no conocen la lengua letona, ni, por supuesto, tienen derecho al voto ni acceso a pasaportes. Y es aquí donde las cosas se pueden poner más serias. Si bien es cierto que no ha habido conflictos graves a lo largo de estos años, ello no quiere decir que no exista tensión.

La entrega de pasaportes rusos a estos ciudadanos sin documentos sería una acusación implícita a la Unión Europea de su ausencia de compromiso con los Derechos Humanos de una minoría nacional en territorio comunitario. Además, es esencial recordar en este punto que Moscú es el principal proveedor de gas de los tres países y que el grueso de sus infraestructuras, tanto energéticas como de transportes, están orientadas hacia Rusia y no hacia Europa central. Peón blanco c4.

La amenaza son las tropas rusas en Transnistria, que pueden desplazarse con facilidad hacia el sur y producir la anexión de ambas entidades. Algo que no supondría un gran costo para Moscú teniendo en cuenta que las pensiones, el gasto energético y el presupuesto ya dependen de él

El conflicto de Georgia de 2008 y las cuestiones deAbjasia y Osetia del Sur quedaron en tablas. Ambos permanecieron como estaban y, a pesar de ser territorios fronterizos con Rusia, no fueron anexionados. Conflicto congelado. Esos sí, la mayoría de los ciudadanos no son rusófonos, aunque es bien cierto que sí portan pasaportes rusos. La Unión Europea ha mostrado su posición en el caso de Georgia con el adelantamiento de la firma del tratado de Libre Asociación al mes de junio de 2014, en lugar de agosto, como estaba previsto. Las razón es asegurar su frontera en Eurasia, pero también controlar a una potencia de energía hidráulica como es Georgia. Además, Rusia ha reconocido a Abjasia y Osetia como estados independientes y las exportaciones de Georgia hacia Rusia no son esenciales para la economía del país. El conflicto de 2008 había sido una 'simple'respuesta de Rusia a la independencia de Kosovo. Peón negro c4.

Nos quedarían dos últimas piezas, Nagorno-Karabaj y los Balcanes. En el caso de Nagorno-Karabaj, uno de los conflictos más antiguos de la zona y aparentemente controlado hasta ahora, se han vuelto a encender las alarmas. Tan pronto como tuvo lugar la anexión de Crimea el primer ministro armenio se puso en contacto con Putin para darle su apoyo y reafirmar su posición sobre el derecho a secesión a través de un referéndum en Karabaj. Por otro lado, las autoridades azerbaiyanas han permanecido extrañamente cautelosas, no quieren ofender a Rusia, aunque planteando en sus discursos reivindicaciones territoriales sobre Armenia. Esta disputa quedará de nuevo en tablas.

Por último, tendríamos el caso de Serbia. Tradicional aliado de Moscú y ahora en negociaciones para la adhesión a la Unión Europea, y con un parlamento recién elegido altamente favorable, aparentemente, a esta idea. Sin embargo, desde un primer momento, la posición de Belgrado ha sido la del mantenimiento de la neutralidad entre Moscú, Kiev y Bruselas y, por lo tanto, se ha negado a aplicar las sanciones estipuladas por la UE a Rusia. Quizás el nuevo Gobierno cambie de idea. Por el momento entre la clase empresarial serbia está cundiendo el pánico debido a la ingente cantidad de relaciones económicas y comerciales entre las dos repúblicas.

La equidistancia es lo que buscan sus actúales autoridades. Los primeros tirones de orejas por parte comunitaria no se han hecho esperar en forma de veladas amenazas a su proceso de adhesión, y eso sin contar con una toma de posición abiertamente a favor de Rusia. No ha sucedido lo mismo con Montenegro o Albania, que de inmediato han comenzado a aplicar las sanciones. Esta pieza casi con toda certeza caerá del lado europeo, salvo sorpresas inesperadas.

El resultado de este tablero imaginario sería, en definitiva, el de un reforzamiento de la posición de la Federación Rusa en sus fronteras gracias al mantenimiento de la posición en Transnistria y Gagauzia, así como el dominio del acceso al Mediterráneo con un enclave amigo en Siria, gracias al control de Sebastopol. Asimismo, y gracias a una defensa cerrada de los derechos humanos en los tres Bálticos, que le granjearía más simpatías entre buena parte de la opinión pública tanto europea como latinoamericana, la jugada rusa habría sido maestra. En cuanto a las interdependencias económicas, también los alfiles han comenzado yaa jugar; próximo objetivo: América Latina. El peón de más de las negras (UE) es Ucrania.

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