¿Nuevo paso en la expansión de Putin? Una región de Moldavia pide su anexión a Rusia
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PARA CONTROLARLA, NECESITA EL SUR DE UCRANIA

¿Nuevo paso en la expansión de Putin? Una región de Moldavia pide su anexión a Rusia

Transdniéster es un territorio separatista de la República de Moldavia habitado por unas 600.000 personas: rumano-moldavos, ucranianos y rusos.

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¿Nuevo paso en la expansión de Putin? Una región de Moldavia pide su anexión a Rusia

Minutos antes de que Vladimir Putin compareciese para expresar el apoyo ruso al resultado del referéndum celebrado en Crimea, el presidente del Parlamento de Transdniéster, Mijaíl Burla, envió a su homólogo en la Duma de Moscú una solicitud de adhesión a la Federación Rusa.

Transdniéster es un territorio separatista de la República de Moldavia –famoso por ser un agujero negro donde prolifera el tráfico de personas, drogas y armas– situado al este del río Dniéster, con una superficie de cerca 4.100 km² (es decir, más pequeño que La Rioja) y habitado por unas 600.000 personas que se dividen étnicamente en tres tercios casi perfectos en cuanto a su número: rumano-moldavos, ucranianos y rusos. Tras la revolución bolchevique entró a formar parte de la República Socialista Ucraniana y, a partir de 1945, la URSS lo unió a Besarabia para crear la República Socialista de Moldavia.

En 1990, ante el auge de movimientos nacionalistas rumanos que propugnaban la unión de toda Moldavia con Rumanía, el territorio se autoproclamó independiente con el único reconocimiento de Rusia. El principal interés ruso en la región era mantener el control de las bases militares del XIV Ejército soviético, otra similitud con el actual caso de Crimea. En 1992, Rusia envió al prestigioso general Aleksandr Lébed con la misión de evitar que Moldavia se hiciera con el control del territorio. Lo logró tras una corta pero cruenta guerra en la que murieron más de 700 personas.

En el año 2006 se celebró un referéndum similar al de Crimea, en el que el 97,2% de los votantes se declaró favorable a su integración en la Federación Rusa; aunque Moscú prefirió mantener el statu quo, otorgó más de 100.000 pasaportes.

Tras unos años de estancamiento de las negociaciones 5+2 (Moldavia, Transdniéster, Rusia, Ucrania y OSCE, más Estados Unidos y Unión Europea como observadores), en estos últimos dos años se habían producido avances a través de unas conversaciones bilaterales entre Alemania y Rusia. Tanto el presidente de Transdniéster, Yevgeni Shevchuk, como el de Moldavia, NicolaeTimofti, estaban desarrollando una política de “pequeños pasos”: reiniciar el tráfico de mercancías, abolir aranceles, la emisión de la televisión moldava en territorio transnistrio u otorgar el permiso de impartir clase en varios colegios de Transdniéster en rumano.

Una multitud celebra la anexión de Crimea a Rusia en el centro de Moscú (Reuters).

Y, de nuevo, las bases rusas

El principal problema para el Kremlin podría subsanarse si Moscú decidiera crear un corredor terrestre desde Transdniéster hasta Crimea que pasara por la región sureña ucraniana de Herson. Putin tendría que apoyar activamente la secesión de ocho regiones del este y sur con mayoría rusa

Parecía cercano el horizonte de un acuerdo final que permitiese la reintegración de Transdniéster dentro de Moldavia a cambio de ciertas concesiones, como la de una amplia autonomía o la permanencia sine die de las bases rusas en su territorio.

Todas las esperanzas de un posible pacto se esfumaron cuando, en noviembre del año pasado, Moldavia firmó en Vilnius el Tratado de Asociación Oriental con la Unión Europea junto a Georgia. El mismo tratado que Ucrania, por presiones de Putin, rechazó firmar en el último momento, lo que constituyó la chispa que encendió las protestas que acabaron con el Gobierno en Kiev de Víktor Yanukóvich.

¿Cómo reaccionará Putin a la petición de Transdniéster? La Duma rusa tiene que pronunciarse este mismo jueves sobre el proyecto de ley propuesto por el grupo parlamentario Rusia Unida (al que pertenece el presidente Putin), que prevé la concesión de facilidades para la anexión de nuevos territorios a la Federación.

¿Se lanzará Putin a una escalada militar?

Todo dependerá, no obstante, de la evolución de los acontecimientos en Ucrania. El principal problema para el Kremlin de una eventual adhesión de Transdniéster sería su aislamiento geográfico, que podría subsanarse si Moscú decidiera incrementar su apuesta creando un corredor terrestre desde Transdniéster hasta Crimea que pasara por la región sureña ucraniana de Herson.

Queda por ver si Putin se lanzará a una escalada diplomático-militar o si se contentará con contemporizar y mantener a Transdniéster como un as en la manga con el que jugar el gran desafío que representa Ucrania

Este plan sólo entraría en vigor si Rusia decide apoyar activamente la secesión de las ocho regiones del este y sur de Ucrania con mayoría de población rusa, una posibilidad que, por el momento, niegan desde Moscú.

El vice primer ministro ruso, Dimitri Rogozin, anunció ayer una reunión especial del Gobierno para tratar específicamente el tema de Transdniéster, que se celebrará hoy mismo y durante la cual “las autoridades de la Federación Rusa tomarán las decisiones de rigor”. Queda por ver si Putin se lanzará a una escalada diplomático-militar o si se contentará con contemporizar y mantener a Transdniéster como un as en la manga con el que jugar el gran desafío que representa Ucrania.

Históricamente, Rusia siempre buscó su seguridad nacional a través de la expansión con un sentido propio de que existía una constante amenaza y de su obligación moral de defender o liberar a los pueblos eslavos sometidos.

También es necesario recordar la advertencia del príncipe Bernhard von Bülow, canciller del imperio alemán entre 1900 y 1909: todas las naciones europeas buscan su engrandecimiento a través de amenazas y contraamenazas, pero Rusia es la nación más peligrosa porque sí cumple sus amenazas, y sólo parece detenerse ante el despliegue de fuerzas oponentes superiores o tras una derrota militar.

La gran pregunta es si Estados Unidos y la UE sacrificarán al actual Gobierno de Kiev, al que Moscú considera un Ejecutivo ilegítimo y golpista, en aras de crear puentes de entendimiento que ayuden a enfriar la convulsa situación ucrania e instauren un nuevo statu quo europeo. Para Putin, el apoyo de Occidente a dicho Gobierno representa una línea roja que –a diferencia de las trazadas por Obama en Siria– nunca consentirá que se traspase.

*Eduardo Salceda es historiador y profesor de Historia de España en Rumanía.

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