La electromovilidad en España, cada vez más alejada de la media europea
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Extremadura y Andalucía, a la cola

La electromovilidad en España, cada vez más alejada de la media europea

En la Semana de la Movilidad, tirón de orejas a la implantación del coche eléctrico en nuestro país, que por ventas y aumento de la red de recarga dista cada vez más de Europa

Foto: Uno de los factores que aleja a España de los mejores países europeos en electromovilidad es la escasez de puntos de recarga.
Uno de los factores que aleja a España de los mejores países europeos en electromovilidad es la escasez de puntos de recarga.

El Barómetro ANFAC de la Electromovilidad es, desde su implantación, el medio más fiable para medir y valorar el proceso de la electrificación en nuestro país, pues trimestralmente analiza la evolución en el conjunto de España, pero también en sus comunidades autónomas, de la proporción de vehículos electrificados y eléctricos vendidos, y del nivel de desarrollo de las infraestructuras de recarga de acceso público. Este barómetro tiene un índice máximo de 100, que significa el total cumplimiento de los objetivos (alcanzar un 10% de cuota de mercado de vehículo electrificado, lograr que 7 de cada 10 vehículos electrificados matriculados sean eléctricos puros, disponer de 3,3 puntos de recarga eléctrica por cada 1.000 personas en edad motorizable y que haya 1 punto de recarga rápida o superrápida por cada 1.000 personas en edad motorizable), y en el último informe, correspondiente al segundo trimestre del año España alcanza los 23,1 puntos sobre 100, lo que supone un incremento de 2,3 puntos. Hasta ahí, bien.

Lo que ocurre es que ese aumento es mucho más lento de lo debido si queremos cumplir las exigencias de electrificación en la UE, tan lento que amplía la brecha en electromovilidad respecto a la media europea hasta los 28,5 puntos, porque en el conjunto del continente creció el índice de electromovilidad en 6 puntos durante el segundo trimestre en relación al primero, alcanzando ya 51,6 en el escala de 100 del Barómetro. Y según Anfac, que ha hecho públicos estos datos precisamente en la Semana de la Movilidad, el principal responsable de estos malos datos es el lento desarrollo de la infraestructura, pues el 86% de la red de recarga en España está asociada a carga lenta, es decir, inferior a 50 kW de potencia. Por contra, Anfac atribuye buena parte de esos 2,3 puntos de mejora en el índice español a la evolución del mercado, donde siguen subiendo las ventas pese al entorno de baja demanda. El plan Moves III ya se está aplicando en algunas comunidades autónomas, lo que está sirviendo de impulso, aunque el impacto en las matriculaciones debería ser más claro en el último cuatrimestre.

placeholder En España se siguen instalando puntos de recarga eléctrica, sobre todo de alta potencia, aunque predominan los de 50 kW sobre los llamados ultrarrápidos. Además, el 86% de los cargadores de acceso público tienen menos de 22 kW de potencia.
En España se siguen instalando puntos de recarga eléctrica, sobre todo de alta potencia, aunque predominan los de 50 kW sobre los llamados ultrarrápidos. Además, el 86% de los cargadores de acceso público tienen menos de 22 kW de potencia.

A nivel autonómico, cabe destacar los fuertes crecimientos de Islas Canarias y Navarra (ambas pasan de 20,0 a 24,1 puntos), debido en gran parte al aumento de las ventas de vehículos electrificados durante el último trimestre, mientras que las otras comunidades que también presumen de una puntuación por encima de la media nacional, y que de hecho encabezan el indicador global de electromovilidad en España son, por este orden, Madrid (31,0 puntos), Islas Baleares (27,7) y Cataluña (26,6). En contraposición destaca el caso de Asturias (su índice de electromovilidad sube de 20,9 a 22,1) y de La Rioja (pasa de 15,0 a 17,3), únicos territorios del país donde el desarrollo de la infraestructura de recarga fue negativo en el segundo trimestre. Es decir, y aunque cueste creerlo, el 30 de junio contaban con menos puntos de recarga eléctrica que el 31 de marzo. Aunque si hablamos de situaciones deficientes en relación a la electromovilidad, la palma de la llevan Ceuta y Melilla (terminan el segundo trimestre con un índice de 8,6 sobre 100), Extremadura (14,7 sobre 100), Andalucía (15,0 sobre 100) y Galicia (17,0 sobre 100).

Y si comparamos el índice de electromovilidad del conjunto nacional, esos 23,1 puntos, con el de otros países, vemos que España sigue en el furgón de cola, pues si la media de la Unión Europea es de 51,6 puntos, Alemania está ya en 73,7 puntos, Francia alcanza 55,3 puntos, Reino Unido tiene 53,4 puntos, Portugal nos supera de largo con sus 48,7 puntos e Italia está en 27,8. ¿Ganamos a alguien en electromovilidad entre los países analizados por este Barómetro? Pues sí, a Hungría, que alcanza 21,,1 puntos en el segundo trimestre, y aa Chequia, con solo 15,5 puntos.

Alguien podría echar de menos en esta clasificación a un par de países que son el paraíso de los eléctricos a nivel europeo, Países Bajos y Noruega, y realmente sí están. De hecho, con índices estratosféricos si los comparamos con España, pues se salen del medidor por arriba. Porque si Países Bajos va ya por 136,1 puntos sobre 100 (acabaron el primer trimestre del año en 131,5), Noruega revienta la escala con sus 323,8 puntos sobre 100 (304,2 puntos en el informe del primer trimestre), pues ambos rebasan algunos de los objetivos marcados en el Barómetro de la Electromovilidad.

Matriculaciones y red de recarga

Si analizamos por partes el desarrollo de la electromovilidad en España, es decir, si vemos de dónde sale exactamente ese 23,1 sobre 100 que alcanzó nuestro país al finalizar el segundo trimestre, encontramos que el indicador de penetración del vehículo electrificado sube casi cuatro puntos, hasta 37,8. Pero no podemos echar las campanas al vuelo porque en ese mismo periodo la media del continente europeo mejoró 10,8 puntos, alcanzando los 84,5 puntos de media. Italia, por ejemplo, crece más que España en penetración del vehículo electrificado y presume ya de 44,6 sobre 100 en ese capítulo. Y Portugal está en 84,1 puntos, prácticamente en la media continental.

Peor estamos, incluso, en lo referente a las infraestructuras de recarga, pues a pesar de que en el segundo trimestre crecimos en ese apartado 0,7 puntos, España tiene un índice de 8,3 sobre 100 que nos sitúa penúltimos en la clasificación europea, solo por delante de Chequia y sus 7,8 puntos sobre 100. La media continental está en 18,8 sobre 100, y casi cualquier comparación que hagamos con otros países en el indicador de infraestructuras nos deja en mal lugar: Italia tiene 10,9 puntos, Portugal está en 13,3 puntos, Alemania y Reino Unido empatan a 20,9 puntos, Francia está ya en 21,9... Los ejemplos a seguir, una vez más, Noruega (168,3 puntos sobre 100 en este apartado) y Países Bajos (114 puntos).

Y es que, según Anfac, a 30 de junio de 2021 España contaba con un total de 11.847 puntos de recarga en su territorio, 330 más que al finalizar el primer trimestre del año. Ese aumento se produce principalmente en la franja de niveles de potencia entre 50 kW y 150 kW, aunque realmente el 96% de los puntos de carga de alta potencia instalados eran de 50 kW. Progreso, sí, pero demasiado lento y vinculado esencialmente a niveles de potencia bajos, pues el 86% de la red pública actual en España tiene potencias de carga de hasta 22kW, y eso supone tiempos de recarga mínimos de 2, 3 ó 4 horas, en función de la capacidad de la batería.

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