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No habrá un nuevo mercado alcista hasta que los inversores se rindan
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El devenir de la bolsa estadounidense

No habrá un nuevo mercado alcista hasta que los inversores se rindan

Para que comience un nuevo ciclo, aquellos que apostaron por el mercado tienen que capitular. El problema es que han olvidado la sensación que produce

Foto: Bolsa de Nueva York. (EC Diseño)
Bolsa de Nueva York. (EC Diseño)
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"Para que la bolsa viva, Cathie Wood tiene que morir".

El veterano de Wall Street que pronunció esas palabras sobre la gestora de fondos estrella sostiene que no lo dijo con mala voluntad, pero que no se siente cómodo apostando por un nuevo mercado alcista hasta que se haya cumplido el sino de la protagonista del previo.

Eso aún no ha ocurrido, a pesar de que el fondo negociado en bolsa ARK Innovation, el buque insignia de Wood, perdió más de tres cuartas partes de su valor entre su pico en febrero de 2021 y el punto más bajo del mes pasado. Aun así, ha ingresado unos 2.000 millones de dólares en dinero fresco en lo que va de año. Del mismo modo, a pesar de los miles de millones perdidos en JPEG de simios y acciones de memes como GameStop, un núcleo duro de creyentes en apuestas como estas no parecen querer renunciar por nada del mundo, e interpretan las caídas como breves reveses.

Foto: Foto: EC Diseño.

Volver a sumergirse en los activos más especulativos a raíz de la percepción de que todos los demás han entrado en pánico no es el sentimiento que normalmente sustenta los giros sostenidos. En mayo, las búsquedas de 'capitulación' en Google alcanzaron su nivel más alto desde octubre de 2008, el mes siguiente a la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers. Para entonces, el S&P 500 había perdido un desgarrador 38% desde su máximo del año anterior y parecía que las cosas no podían empeorar. Pero lo hicieron: no tocaría fondo hasta principios de marzo de 2009, tras otra pérdida del 31% del índice. Incluso ese mismo mes, los inversores retiraron miles de millones más de los fondos de inversión de renta variable, según el Investment Company Institute, por temor a que se produjera otro rally de inversores crédulos y confiados.

Los mercados bajistas pueden ser crueles. El Nasdaq Composite experimentó ocho subidas durante los dos años y medio siguientes al estallido de la burbuja tecnológica en marzo de 2000, con una media superior al 30%, que acabaron por desvanecerse. Al crack de 1929 le siguieron siete repuntes en tres años y medio, tras lo cual toda una generación quedó desencantada con las acciones.

Algunas medidas sugieren que los inversores ya son suficientemente pesimistas hoy en día. Por ejemplo, la encuesta 'Bull-Bear Sentiment Survey', de la Asociación Americana de Inversores Individuales, registró recientemente dos de las siete lecturas más pesimistas de sus 35 años de historia, y el Índice de Sentimiento del Consumidor de la Universidad de Michigan alcanzó su mínimo histórico el mes pasado.

El impacto de los precios de la gasolina

Pero gran parte de esto tiene que ver con el impacto de los precios récord de la gasolina y los aterradores titulares geopolíticos. La caída del 23% entre el máximo y el mínimo de las acciones apenas puede calificarse de mercado bajista oficial y el anterior, que se produjo cuando apareció el Covid en 2020, no fue típico. Fue con diferencia el más corto de la historia, ya que los bancos centrales y los gobiernos implementaron estímulos masivos. Las acciones no se limitaron a rebotar en un tiempo récord: las mejores apuestas fueron las de menor calidad. Un índice de Goldman Sachs de empresas tecnológicas no rentables se disparó un asombroso 423% en los 11 meses siguientes al fondo del mercado bajista de marzo.

No solo esa instancia, sino también la experiencia mayoritariamente feliz de los últimos 13 años ha dejado a los inversores particulares a punto para lo que podría ser una fuerte decepción. Se piensa que la Reserva Federal pronto se dará cuenta del error que ha cometido y dará marcha atrás, lo que desencadenará un repunte. Según Chris Senyek, estratega jefe de inversiones de Wolfe Research, hay temor a perderse ese repunte, así como sensación de que las acciones se han abaratado.

"Los inversores solo conocen el entorno caracterizado por la flexibilización cuantitativa y los bajos tipos de interés", afirma. "Están muy condicionados a comprar la caída".

Foto: Oficina de Banco Santander en Reino Unido. (EFE/Andy Rain)

Una medida que sí indica 'capitulación', acompañada de un titular de noticias financieras esta semana pasada usando el término, es una medida muy vigilada de la confianza de los inversores profesionales. La encuesta mensual de gestores de fondos de Bank of America muestra el porcentaje más alto que afirma estar asumiendo un riesgo menor de lo normal desde octubre de 2008.

Pero el pesimismo extremo de los profesionales de entonces no daba ninguna pista sobre lo lejano que estaba el fondo. Un marco desarrollado a finales de la década de 1990 por los analistas de la gestora de fondos GMO lo intenta. Su 'modelo de confort', basado en más de 100 años de datos, explica con notable precisión cómo los inversores relajados están pagando un alto múltiplo por las acciones en función de los beneficios y la economía. ¿El resultado? La ratio precio-beneficio del mercado a finales de junio seguía siendo un 50% más alta de lo que debería.

Evidentemente, determinar si el mercado ha tocado fondo es más un arte que una ciencia. Russell Napier, cuyo libro de 2005, 'Anatomy of the Bear', estudió 70.000 artículos de 'The Wall Street Journal' dos meses antes y después de cuatro grandes fondos del mercado, desacredita la noción de que, objetivamente, la hora más oscura es justo antes del amanecer. Por lo general, hay buenas noticias, pero no se destacan, y la mayoría de los inversores están demasiado asustados para actuar en consecuencia.

Comprar antes mejor que después

Adivinar el inicio exacto de un nuevo mercado alcista puede ser un ejercicio intelectual fascinante, pero es casi imposible y no es una gran idea financiera intentarlo. En su lugar, hay que optar por comprar antes mejor que después, o idealmente combinar ambas. Sin embargo, para aquellos que se preguntan si se ha tocado fondo, la popularidad duradera de Wood es una señal de que probablemente no sea así. Sus fondos se comparan a menudo con los de la estrella de la burbuja tecnológica Janus Twenty, que en un momento dado se llevó la increíble cifra de 70 centavos de cada dólar invertido en fondos de inversión estadounidenses. Y lo que es más increíble, su gestor Scott Schoelzel pidió que el fondo se cerrara a nuevos inversores en 1999, ahorrando a sus potenciales clientes miles de millones de dólares cuando el fondo borró años de ganancias.

¿Y qué fue de Schoelzel? Se quedó hasta casi el pico del siguiente mercado alcista y luego se marchó tranquilamente hacia el ocaso, a gestionar el dinero de la familia y vivir en una granja en Colorado.

*Contenido con licencia de 'The Wall Street Journal'.

"Para que la bolsa viva, Cathie Wood tiene que morir".

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