La guerra de Elon Musk contra la SEC y los reguladores de EEUU
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La guerra de Elon Musk contra la SEC y los reguladores de EEUU

El CEO de Tesla y SpaceX busca enfrentamientos con un surtido de agencias gubernamentales. Y normalmente se sale con la suya

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EC.

Se ha convertido en uno de los emprendedores más exitosos del mundo reinventando industrias desde los coches eléctricos a los cohetes. Por el camino, también ha reescrito las normas de interacción con los reguladores estadounidenses. Elon Musk ha salido ganador en una serie de roces con varias agencias gubernamentales que le han visto sortear normas o ignorar tentativas de aplicación. Ha superado a un surtido de agencias que supervisan los mercados financieros y la seguridad en el trabajo, en carreteras y en vuelos espaciales.

La mayoría de directores generales intentan esquivar a los reguladores, o al menos seguir cayéndoles en gracia. Muchos acusados de excederse al menos han pagado multas o acordado realizar mejoras. Musk, venerado por sus inversores por su enfoque iconoclasta, ha tomado otro rumbo en su camino a convertirse en uno de los hombres más ricos del mundo, y no ha permitido que la normativa entorpezca sus objetivos para revolucionar el transporte con los coches eléctricos de Tesla o colonizar Marte utilizando cohetes de SpaceX. Las agencias federales declaran que está incumpliendo las normas y poniendo a la gente en peligro. Musk dice que ellos están reprimiendo el progreso.

Foto: Elon Musk interviene a distancia en un foro tecnológico en Beijing. (Reuters) Opinión
Elon Musk es nuestro 'tecnorey'
Ramón González Férriz

La Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB por sus siglas en inglés) determinó que Tesla y un regulador esencial, la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras (NHTSA por sus siglas en inglés), están poniendo a los conductores en riesgo al no implementar las recomendaciones de la NTSB para evitar un mal uso del sistema avanzado de asistencia al conductor de la compañía. Ambas agencias están investigando un accidente mortal reciente con un Tesla en Texas.

La Administración Federal de Aviación (FAA por sus siglas en inglés) ha criticado a SpaceX por lanzar un cohete en diciembre sin una licencia de la FAA. Musk se burló del departamento espacial de la FAA en un tuit diciendo que estaba “básicamente roto”.

Musk destaca incluso al compararle con otros titanes de Silicon Valley, que han controlado a los reguladores durante mucho tiempo. En lugar de entrar en una relación de concesiones mutuas con las autoridades gubernamentales, la respuesta predeterminada de Musk incluye realizar comentarios públicos, y a veces vulgares, en Twitter desprestigiándolas.

Después de que la Comisión de Bolsa y Valores de EEUU (SEC por sus siglas en inglés) solicitara información sobre si Tesla estaba supervisando los comentarios públicos de Musk –como exige una enmienda a un decreto acordado en 2018– el multimillonario tuiteó el verano pasado una aparente referencia a un acto sexual: “La SEC, un acrónimo de tres letras, la palabra del medio es la de Elon”.

Cuando se le pidió que declarase para este artículo, Musk respondió con un emoticono de ‘caca’. Cuando se le pidió que lo desarrollara, Musk se negó a comentar sobre sus interacciones con las agencias federales o su visión sobre la normativa. Este martes, dijo en un tuit que está de acuerdo con los reguladores “el 99,9% de las veces”. Añadió que cuando discrepan, “casi siempre se debe a nuevas tecnologías que la normativa anterior no anticipó”. Tesla y SpaceX no han querido hacer declaraciones.

La NHTSA declara que está “valorando atentamente posibles siguientes pasos para asegurar que los conductores tienen acceso a las medidas más eficientes para asegurar su seguridad, incluido el entendimiento de que son totalmente responsables de la utilización del vehículo”. Un portavoz de la FAA declara que SpaceX ha adoptado “medidas correctoras” que aumentan la seguridad pública desde el lanzamiento de diciembre. Un portavoz de la SEC no ha querido hacer declaraciones.

placeholder Elon Musk llegando a un evento de SpaceX. (Reuters)
Elon Musk llegando a un evento de SpaceX. (Reuters)

En lugar de fomentar que Musk se amolde, algunos accionistas disfrutan con su comportamiento. Los fans de Musk “le ven como un luchador por la libertad y le animan”, dice Nathan Weiss, analista de investigación independiente que lleva mucho tiempo siguiendo a Tesla.

Space Exploration Technologies, o SpaceX, ya ha diseñado cohetes que están satisfactoriamente en funcionamiento transportando mercancías y personas al espacio. Solo la semana pasada, un cohete de SpaceX llevó a cuatro astronautas a la estación espacial, utilizando por primera vez una cápsula y un cohete utilizados con anterioridad. A principios de este mes, la NASA ofreció a SpaceX un contrato de 2.890 millones de dólares para construir un ‘aterrizador’ lunar para misiones lunares.

Foto: El cohete de SpaceX con la cápsula despega del Centro Espacial Kennedy el pasado 15 de noviembre. (Reuters)

SpacecX ha entrado en conflicto con los reguladores al empezar a probar su gran cohete nuevo, el ‘Starship’, un sistema de transporte reutilizable que puede llevar tripulación y mercancías a Marte, según la página web de la empresa.

Las tensiones aumentaron a medida que se acercaba el 9 de diciembre, la fecha de lanzamiento. Reflejando la realidad de que los primeros vuelos de prueba a menudo fracasan, Musk tuiteó el 7 de diciembre que el lanzamiento tenía solo una posibilidad entre tres de ser un éxito total. Para la FAA, la prueba de fuego era si una posible explosión supondría una amenaza para las comunidades circundantes.

Las condiciones atmosféricas como la temperatura, la dirección del viento y las nubes pueden modificar la distancia que recorren las ondas expansivas en una explosión, según expertos en aviación espacial. La FAA calculó que el lanzamiento podía exceder su umbral de riesgo de lesiones para el público. SpaceX le presentó su propio análisis de riesgos a la agencia. Esta rechazó el análisis y denegó una solicitud de suspensión de sus propios criterios de seguridad, según un portavoz de la FAA.

placeholder Cohete Falcon de Space X. (Reuters)
Cohete Falcon de Space X. (Reuters)

SpaceX lanzó el cohete de todas formas. El vehículo, llamado ‘SN8’, se elevó varios kilómetros en el aire antes de volver a la plataforma de lanzamiento aproximadamente siete minutos después, explotando en una bola de fuego al aterrizar. Nadie resultó herido y no hubo informes de daños materiales.

Después de que la FAA retrasara un lanzamiento de prueba de enero, Musk acusó a la agencia de reprimir el progreso y argumentó que su normativa estaba anticuada. “Sus normas están pensadas para un puñado de lanzamientos desechables al año desde unas cuantas instalaciones del Gobierno”, tuiteó el 28 de enero. “Bajo esa normativa, la humanidad nunca llegará a Marte”.

Foto: El Starship SN10 explota después de su aterrizaje. (Cosmic Perspective)

El 12 de marzo, Stephen Dickson, administrador de la FAA llamó a Musk para reprocharle su actuación, subrayando que debe seguir la normativa de la agencia, según el portavoz de la agencia. Según informes que la FAA ha presentado ante tres comités del Congreso, SpaceX ha cambiado sus procedimientos previos al lanzamiento para evitar repetir otro lanzamiento sin licencia. Ahora se le exige tener a un inspector de la FAA ‘in situ’ durante los lanzamientos, en lugar de verlos en remoto, declara la agencia. El 21 de marzo, tras escuchar comentarios de empresas espaciales comerciales incluida SpaceX, la FAA simplificó sus requisitos de licencia.

Desde el vuelo de diciembre, SpaceX ha lanzado otros tres cohetes ‘Starship’ con licencia de la FAA en Boca Chica. Todos explotaron al volver a la plataforma de lanzamiento.

En marzo, la Junta Nacional de Relaciones del Trabajo (NLRB por sus siglas en inglés) determinó que Tesla había infringido la ley laboral de EEUU al obstaculizar la sindicalización y ordenó a Musk borrar un tuit que desalentaba que los empleados formaran un sindicato. Este mes, Tesla ha recurrido la decisión, alegando que la resolución de la NLRB era “contraria a la ley”. El tuit de Musk sigue ahí. La NLRB no ha querido hacer declaraciones.

Tesla ha rechazado inspecciones de funcionarios estatales de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA por sus siglas en inglés) que buscaban acceso a su ‘Gigafactory’ de Nevada, donde la empresa fabrica paquetes de baterías para sus coches con su socio Panasonic.

El fabricante de coches bloqueó a la OSHA de Nevada durante casi tres meses en 2019 cuando la agencia intentó inspeccionar a fondo la fábrica de baterías, uno de los mayores espacios de trabajo del área con cerca de 7.800 empleados, según registros y correo revisado por ‘The Wall Street Journal’.

Después de que un empleado perdiera un dedo y otro sufriera desgarros el mismo día, la agencia ordenó a Tesla que consiguiera una evaluación externa de su maquinaria. Tesla no entregó una copia a la OSHA a tiempo, y Jess Lankford, el principal dirigente administrativo de la agencia estatal, ordenó una inspección exhaustiva en marzo de 2019.

Los inspectores de la OHSA escribieron que no fueron capaces de sugerir referencias para nueve peligros potenciales que observaron cuando intentaban inspeccionar la planta al principio, porque Tesla se negó a dejarles entrevistar a empleados para determinar si la empresa era consciente de esos problemas.

Cuando volvieron el día siguiente, los inspectores no pudieron continuar su trabajo, según sus informes. La abogada de Tesla Yesenia Villaseñor declaró que la agencia no tenía una justificación legal para la inspección y que se mantenía ‘en pausa’ hasta que se resolviera ese problema, según informes y correspondencia por correo electrónico de inspectores. Cuando se les pidió que firmaran un formulario que decía que Tesla estaba negando la entrada, los representantes de la compañía se negaron, anotó un inspector en su informe.

Una portavoz de la OSHA de Nevada declara que la mayoría de empleados no interactúan como Tesla, y que permiten el acceso a inspectores cuando se lo solicitan. Los empleados están obligados por ley a acatar las solicitudes de la OSHA de inspecciones, entrevistas y documentos, afirma. El ‘Reno Gazette-Journal’ fue el primero en publicar las dificultades de las inspecciones de la OSHA de Nevada. Lankford se ha negado a comentar más allá de las declaraciones de la OSHA. Villaseñor no ha querido hacer declaraciones.

placeholder Trabajadores en una fábrica de Tesla en Nevada. (Reuters)
Trabajadores en una fábrica de Tesla en Nevada. (Reuters)

Tras una serie de enfrentamientos en las semanas siguientes, la OSHA de Nevada consiguió una orden administrativa de un juez el 20 de mayo que le permitía realizar una inspección integral. La mañana siguiente, un encargado de la agencia llevó la orden y a un oficial del ‘sheriff’ para inspeccionar la planta, según las grabaciones de la cámara de incógnito del ‘sheriff’ revisadas por el ‘WSJ’.

Cuando esperaban a que un representante de Tesla les recibiera en la puerta, el oficial dijo que fue amable con los inspectores de la OSHA, según muestran las grabaciones. “Son difíciles, con nosotros se comportan igual”, declaró el oficial. A pesar de la orden, un encargado de Tesla les volvió a negar la entrada.

Tesla se reunió con funcionarios políticos estatales incluido el fiscal general de Nevada, según Ray Fierro, exfuncionario del Departamento de Negocios e Industria de Nevada, que también asistió a la reunión. Los responsables acordaron permitir a Tesla limitar el alcance de la inspección y reportó al juez que la OSHA consiguió la cooperación que necesitaba, según Fierro. Las inspecciones más tarde brindaron tres notificaciones, dos por negarse a proporcionar documentos como registros de lesiones y una por un riesgo de caídas imprudente. De nuevo, los inspectores anotaron que Tesla no permitió entrevistas con empleados que pudieran conducir a otras notificaciones. La OSHA todavía no ha realizado una inspección exhaustiva de la planta, según la portavoz.

Foto: (Foto: Reuters)

Uno de los problemas de mayor peso a los que se enfrenta hoy Tesla involucra sus funciones avanzadas de ayuda al conductor. Denominado ‘Autopilot’, el sistema ha sido objeto de un escrutinio reglamentario constante tras ser vinculado con una serie de accidentes. De cierta manera, esto refleja un área emergente de supervisión de seguridad que carece de leyes reguladoras claras, según Kris Poland, subdirectora de seguridad en las carreteras de la NTSB, que atribuyó créditos a los ingenieros de Tesla por compartir datos y conocimientos técnicos cuando se les solicita.

Tras un accidente mortal en Florida en 2016, la NTSB descubrió que la tecnología de la empresa contribuyó al accidente al permitir que el conductor fuera sin las manos en el volante durante periodos prolongados. (La NHTSA, por su parte, declaró que Tesla había intentado diseñar un sistema que evitaría que los conductores hicieran un mal uso del ‘Autopilot’).

La NTSB instó a seis fabricantes de coches a restringir la forma en la que los conductores podrían usar sus sistemas de asistencia al conductor. Todas las empresas menos Tesla respondieron de manera satisfactoria para la agencia, exponiendo las medidas que tomaron para reducir el uso indebido de los sistemas. Al no evitar que el ‘Autopilot’ fuera utilizado en situaciones para las que no estaba diseñado, Tesla creó “un sistema diseñado para fallar dado el predecible mal uso del sistema”, declaró la NTSB.

placeholder Un Tesla Model S conduciendo en modo automático. (Reuters)
Un Tesla Model S conduciendo en modo automático. (Reuters)

Este mes, después del accidente mortal en Texas, las autoridades locales declararon que encontraron a dos hombres en el vehículo, pero ninguno iba en el asiento del conductor. El accidente planteó dudas sobre si el vehículo podría haber funcionado sin nadie al volante, o cómo lo habría hecho. Un directivo de Tesla declaró este lunes que seguramente había alguien en el asiento del conductor en el momento del accidente; este sigue bajo investigación. Musk ha tuiteado que la información inicial indicó que el ‘Autopilot’ no estaba activado.

Tras un accidente de 2018 que estaba siendo investigado por la NTSB, Tesla publicó datos iniciales del accidente y dijo en su página web que era 3,7 veces menos probable que los conductores que utilizaban su tecnología de ‘Autopilot’ se vieran involucrados en accidentes mortales. Expertos en seguridad automática y estadistas han cuestionado las afirmaciones de Tesla.

El presidente de la NTSB, Robert Sumwalt, llamó a Musk para pedirle que la compañía dejase de revelar información sobre la investigación


Tras la publicación, el presidente de la NTSB, Robert Sumwalt, llamó a Musk para pedirle que la compañía dejase de revelar información sobre la investigación, según una carta de la NTSB a Tesla. Cuando Tesla volvió a compartir información públicamente, Sumwalt volvió a llamar a Musk, y le dijo que había anulado la condición de Tesla como colaborador en la investigación.

Musk le colgó, según dijo Sumwalt más tarde en un discurso. En respuesta a las críticas, Tesla declaró que la empresa decidió retirarse de la investigación y que la agencia estaba “más preocupada por los titulares de prensa que por realmente promover la seguridad”.

*Contenido con licencia de ‘The Wall Street Journal’.

Se ha convertido en uno de los emprendedores más exitosos del mundo reinventando industrias desde los coches eléctricos a los cohetes. Por el camino, también ha reescrito las normas de interacción con los reguladores estadounidenses. Elon Musk ha salido ganador en una serie de roces con varias agencias gubernamentales que le han visto sortear normas o ignorar tentativas de aplicación. Ha superado a un surtido de agencias que supervisan los mercados financieros y la seguridad en el trabajo, en carreteras y en vuelos espaciales.

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