Un prototipo del cohete Starship, el proyecto de SpaceX diseñado para enviar a personas a Marte en un futuro no muy lejano, ha explotado durante una prueba en Boca Chica, Texas. Esta prueba no tiene relación con el histórico lanzamiento de una nave a la Estación Espacial Internacional que la compañía de Elon Musk prevé realizar esta noche en colaboración con la NASA, pero supone un importante revés en términos de imagen. 

Tal y como puede observarse en las imágenes recogidas por distintos medios estadounidenses, el vehículo —colocado hacia abajo y sin tripulantes, como parte de la prueba de arranque estático— se consume por las llamas nada más encender el motor, al tiempo que varias partes salen despedidas. Sólo sobreviven unos cuantos restos de la cubierta exterior, que difícilmente podrían recuperarse para próximas oportunidades y, por el momento, no se sabe si ha habido algún herido. 

Musk ya ha perdido otras tres versiones del cohete en pruebas anteriores. Esta última, la SN4, es la que más lejos llegó en el proceso y la idea era que comenzara a realizar vuelos a baja altitud en los próximos días, según apunta 'The Verge'.

Con 120 metros aproximados de altura y una capacidad de carga de 100 toneladas, Starship es el proyecto más ambicioso de SpaceX. Su objetivo es aterrizar en la Luna antes de 2022 y llevar humanos al único satélite de la Tierra en 2024. El siguiente reto es más pretencioso aun: viajar a Marte.

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