El año en que SpaceX se volvió dueña de la órbita terrestre y empezó a pensar en Marte
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El año en que SpaceX se volvió dueña de la órbita terrestre y empezó a pensar en Marte

Un repaso a las noticias a las que el monotema robó protagonismo en este inusual año. La empresa de Elon Musk ha iniciado ella sola una segunda carrera espacial con tres logros

placeholder Foto: El cohete de SpaceX con la cápsula despega del Centro Espacial Kennedy el pasado 15 de noviembre. (Reuters)
El cohete de SpaceX con la cápsula despega del Centro Espacial Kennedy el pasado 15 de noviembre. (Reuters)

En un año en el que casi todos los científicos e ingenieros del mundo se han volcado en la fenomenal tarea de librar a los seres humanos de su última plaga, un puñado de ellos ha logrado avances espectaculares en una misión no menos ambiciosa: sacarnos de este planeta.

El 31 de mayo, justo cuando nuestro país trataba de dejar atrás la primera ola y encaraba la desescalada, un cohete trasladó a Bob Behnken y Doug Hurley, dos astronautas de la NASA, hasta la Estación Espacial Internacional. La noticia no habría merecido más atención de la que recibió aquel día de no ser porque la cápsula Crew Dragon fue trasladada en un cohete Falcon 9 de la empresa SpaceX. El despegue del cohete operado por la compañía de Elon Musk estuvo rodeado de incertidumbre y tuvo que posponerse debido al mal tiempo, pero finalmente logró ponerse en órbita partiendo, además, desde suelo estadounidense, no desde el lejano cosmódromo de Baikonur como en los nueve años anteriores.

Foto: Foto: Reuters.

Es la primera vez que SpaceX se hacía cargo de esta tarea, pero no ha sido la última. A mediados de noviembre, un cohete similar trasladó a otros cuatro astronautas hasta la ISS. Hasta entonces esta tarea correspondía únicamente al consorcio United Launch Alliance (ULA) formado por los gigantes aeronáuticos Boeing y Lockheed Martin. Entre 2022 y 2027 se tendrán que repartir al 60-40% con Space X el lucrativo programa estadounidense de lanzamientos de seguridad nacional.

2020 ha marcado el inicio de una segunda carrera espacial, no solo entre potencias, sino entre compañías privadas, y aquí SpaceX tiene un enorme margen por delante. De momento, gracias al uso de sus cohetes reutilizables Falcon 9, capaces de volver a una base una vez liberada la cápsula, han logrado reducir los costes por lanzamiento. En el futuro, algunos especialistas calculan que podrían bajar más aún, por debajo de los 30 millones de euros. Actualmente, el Gobierno estadounidense está pagando cerca de 100 a los proveedores, por lo que a corto plazo SpaceX podría dejar fuera de juego tanto a ULA como a agencias extranjeras como la rusa Roscosmos o la india PSLV.

placeholder El cohete reutilizable Falcon 9 puso en el espacio el 20 de agosto 58 satélites de su proyecto Starlink para crear una red de internet de alta velocidad a nivel global. (EFE)
El cohete reutilizable Falcon 9 puso en el espacio el 20 de agosto 58 satélites de su proyecto Starlink para crear una red de internet de alta velocidad a nivel global. (EFE)

Además de los vuelos espaciales, la compañía lanzó también la beta de su programa de internet de alta velocidad para zonas rurales (sí, existen áreas aún donde la banda ancha es una quimera) llamado Starlink. Esta conexión, de momento solo disponible en Estados Unidos y Canada, es posible gracias al lanzamiento previo de docenas de minisatélites al espacio, en total han lanzado 14 rondas con 60 satélites cada una.

Aunque este año hemos visto bastantes noticias relacionadas con satélites, sobre todo el estropicio del español Ingenio/Seosat, titulares como los de Starlink han pasado mucho más desapercibidos, pero, sin duda, ha sido un año memorable para SpaceX, que ha apuntalado este 2020 su dominio comercial de la órbita terrestre durante los próximos años además de comenzar a pavimentar mucho más allá con las primeras pruebas de Starship, el cohete con el que pretenden llevar humanos a Marte.

Este mes de diciembre lograron que este prototipo Starship SN8 despegara, se elevara hasta los 12 kilómetros y finalmente volviera a aterrizar. Desgraciadamente, un fallo en los motores lo hizo arder y terminó explotando, pero desde la empresa consideran que, para la fase iniciática en la que están, se puede considerar un éxito.

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