Todo lo que no sabemos (y es mucho) del plan posBrexit de Boris Johnson para Reino Unido
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Todo lo que no sabemos (y es mucho) del plan posBrexit de Boris Johnson para Reino Unido

Hasta ahora, la política del primer ministro británico no parece indicar que quiera iniciar una revolución económica al estilo Margaret Thatcher

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El primer ministro británico, Boris Johnson, ha cerrado un año pedregoso con broche de oro, con un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea bajo el brazo y la vacunación masiva contra el covid-19 en marcha. Ahora que el país se ha liberado de la mayoría de reglas de la UE, Johnson tiene una oportunidad política única en toda una generación para remodelar Reino Unido y definir su dirección pos-UE. La gran incógnita es qué hará con esa oportunidad.

El Brexit fue concebido por algunos de sus defensores más antiguos como una forma de desatar un nuevo dinamismo en Gran Bretaña, deshaciéndose de la burocracia de Bruselas para crear un "Singapur en el Támesis" —expresión acuñada por un exministro del Tesoro británico Philip Hammond— con menos impuestos y anárquico, que venda sus bienes y servicios por todo el mundo.

Pero Johnson no es un conservador del libre mercado como Margaret Thatcher. Por el momento, ha prometido a los británicos más regulación, no menos, con planes ambiciosos para aumentar el salario mínimo y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Ha prometido más gasto público, no menos, para equilibrar una economía que dice depende demasiado de Londres y el sur de Inglaterra.

placeholder Boris Johnson, primer ministro de Reino Unido. (Reuters)
Boris Johnson, primer ministro de Reino Unido. (Reuters)

Tales políticas le permitieron ganar a lo grande en las elecciones del año pasado en distritos tradicionalmente hostiles al mandato de conservadores, mientras que su tenaz persecución del Brexit alejó a muchos de los aliados tradicionales de su partido en salas de juntas corporativas. Todas estas tensiones forman un rompecabezas: Si Johnson no quiere otra revolución económica al estilo Thatcher, ¿qué pretende hacer con la liberación de Gran Bretaña de Bruselas?

Su primera tarea es lidiar con lo que podría ser otro año difícil. La interrupción de nuevos acuerdos comerciales con el mayor mercado de exportación del Reino Unido pone en riesgo la recuperación económica de la pandemia. Una promesa electoral de 2019 de revivir las regiones abandonadas parece más delicada ahora que el virus ha hecho un agujero en las finanzas públicas del país.

La pandemia en sí no se ha terminado: el país entra en el nuevo año con una nueva variante del coronavirus libre y un aumento de los contagios que inevitablemente aumentará la cifra de fallecidos. Aun con un programa de vacunación en marcha, pasarán meses hasta que el covid-19 esté lo suficientemente controlado como para levantar las restricciones económicas, y seguramente se mantendrá la oposición a hacerlo de una sección intranquila de su propio partido. Mientras tanto, los nacionalistas escoceses están ansiosos por una nueva oportunidad para independizarse.

Foto: Boris Johnson. (Reuters)

Sin embargo, aunque el Brexit se haya producido, no queda clara la visión a largo plazo que Johnson tiene para Reino Unido, dicen observadores políticos. “Ha tenido oportunidades para articular algún tipo de plan grandioso, pero no creo que tenga uno y no creo que sienta que necesita tenerlo”, dice Simon Usherwood, profesor de Política en la Universidad de Surrey.

El miedo de la UE a que Johnson buscaría crear una economía con menos impuestos y menos regulación ha determinado la posición estricta del bloque en las negociaciones del Brexit. La preocupación era que Reino Unido se convirtiera en un competidor de bajos costes a las puertas de la UE, capaz de debilitar a las empresas europeas porque sus normas fueran menos estrictas. La respuesta de la UE fue elaborar un acuerdo comercial bajo el que, si Reino Unido relajaba su normativa —por ejemplo, cambiando la regulación para permitir que las fábricas contaminen más—, perdería el acceso libre de aranceles al bloque.

Johnson intentó maximizar la libertad de Reino Unido respecto a la regulación del bloque en las negociaciones. Pero, en ámbitos políticos importantes, sus planes reflejan o endurecen los de la UE en lugar de socavarlos.

Johnson, que fue el rostro público líder del Brexit, alabó la salida de Reino Unido de la UE como una reclamación de soberanía

Su gran victoria electoral en 2019 se produjo bajo un manifiesto que incluía promesas de elevar el salario mínimo y frenar el fraude fiscal empresarial. En las medidas anunciadas respecto al medio ambiente y el cambio climático, Reino Unido ha establecido objetivos ambiciosos que van más allá de las promesas dispuestas por la UE. Mientras tanto, el Banco de Inglaterra ha declarado que no relajará las exigencias de capital ni otras regulaciones sobre bancos.

Johnson, que fue el rostro público líder del movimiento del Brexit, alabó la salida de Reino Unido de la UE como una reclamación de soberanía. En sus discursos, ha proclamado prioridades conservadoras tradicionales como impuestos bajos y desregulación, mayor vigilancia policial y normas de inmigración más rigurosas.

Foto: Una imagen de la City de Londres. (Reuters)

Pero también ha hablado a favor de objetivos tradicionalmente de izquierdas o centristas, como una abundante inversión en infraestructuras y apoyo estatal a la industria, incluida una mayor protección ante adquisiciones extranjeras, rompiendo con la ortodoxia de libre mercado que han promovido los dirigentes conservadores desde el mandato de Thatcher. Apoya una regulación ambiental más estricta y prohibió la exportación de animales vivos para la matanza.

No está claro qué tipo de pensamiento político dominará el resto de su mandato. “Nuestro plan para reconstruir este país no se desviará de su curso”, dijo Johnson en el congreso del Partido Conservador este año, prometiendo más inversión en salud, fuerzas del orden y educación. Pero en el mismo discurso advirtió de que el estado no puede hacer de ‘Tío rico’ para siempre. Los mensajes políticos mixtos muestran que su visión de la divergencia de la Gran Bretaña posBrexit de la UE es difusa. La marcha de Dominic Cummings en noviembre, quien era el asesor principal de Johnson y uno de los cerebros detrás del referéndum del Brexit, aumenta esta incertidumbre.

Del entorno de Johnson, Cummings había presentado la visión más detallada del Reino Unido posBrexit. Escribió extensamente sobre cómo Gran Bretaña, sin las limitaciones de la regulación de la UE, podría gestionar cuestiones como el cambio climático, los cambios migratorios, la urbanización y doblegar a las grandes tecnológicas más ágilmente.

Foto: Barnier junto a su número dos, la española Clara Martínez Alberola. (EFE)

La visión anticipaba un nuevo país que podría intervenir rápidamente para corregir normas y, por tanto, reforzar la inversión y la innovación. Argumentó que Gran Bretaña mantendría la competitividad económica convirtiéndose en centro líder de investigación científica e industrias punteras como la inteligencia artificial y la tecnología verde. Al convertirse en el primer país occidental en aprobar la vacuna de Pfizer y BioNTech contra el covid-19, Reino Unido ha hecho una clara demostración del tipo de agilidad regulatoria que contemplaban Johnson y Cummings.

Dejando el Brexit a un lado, el compromiso electoral clave de Johnson fue revitalizar las regiones industriales abandonadas de Reino Unido con una gran inversión en colegios, hospitales e infraestructura respaldada por los contribuyentes. Rishi Sunak, ministro del Tesoro de Johnson, ha defendido los ‘puertos francos’, zonas industriales con impuestos reducidos que los escépticos defienden como promotoras del fraude fiscal, como lugares para que las multinacionales establezcan fábricas y creen nuevos puestos de trabajo.

La visión de un Reino Unido posBrexit está mejor definida a nivel internacional. Johnson ha hablado de que Reino Unido será defensor global del libre comercio, los derechos humanos y luchará contra el cambio climático, y ha subrayado las aspiraciones de Londres de actuar como reparador global, actuando por encima de sus posibilidades en foros como el Grupo de los Siete y Naciones Unidas. Ya ha aumentado el gasto militar y, por ejemplo, utilizará su peso financiero para desarrollar sanciones que castiguen las violaciones de los derechos humanos, declaran las autoridades.

Foto: Un funcionario europeo carga con una bandera británica antes de una rueda de prensa. (Reuters)

Un objetivo central del Brexit era otorgar a Reino Unido la capacidad de firmar acuerdos comerciales independientes a la UE. Las autoridades argumentan que un Reino Unido fuera de la EU puede negociar acuerdos con países que se adaptan más a la economía de servicios del país. Hasta ahora, los nuevos acuerdos de Reino Unido con países como Japón y México han replicado en gran medida los que ya existen con la UE. Un blanco clave es EEUU.

La oficina de Johnson respiró aliviada cuando el primer ministro fue uno de los primeros líderes europeos en recibir una llamada del presidente electo Joe Biden, tras llevar años detrás de Donald Trump. Pero el presidente electo ha indicado que no tiene ninguna prisa por ofrecer ningún acuerdo comercial, dadas las urgentes prioridades nacionales.

El primer ministro británico, Boris Johnson, ha cerrado un año pedregoso con broche de oro, con un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea bajo el brazo y la vacunación masiva contra el covid-19 en marcha. Ahora que el país se ha liberado de la mayoría de reglas de la UE, Johnson tiene una oportunidad política única en toda una generación para remodelar Reino Unido y definir su dirección pos-UE. La gran incógnita es qué hará con esa oportunidad.

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