La interrogación del sector financiero: ¿qué pasa ahora con la City tras el Brexit?
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ACUERDO DEL BREXIT

La interrogación del sector financiero: ¿qué pasa ahora con la City tras el Brexit?

La City, deberá esperar ahora, posiblemente durante meses, a que la UE decida unilateralmente qué acceso pueden tener al mercado único

Foto: Una imagen de la City de Londres. (Reuters)
Una imagen de la City de Londres. (Reuters)

Tras la esperada fumata blanca, vino el alivio. Londres y Bruselas salvaban el abismo al cerrar un acuerdo comercial que permite libre intercambio de bienes, sin cuotas y aranceles, a partir del 31 de diciembre a media noche, cuando el Reino Unido saldrá ya a efectos prácticos del bloque. Pero ¿qué ocurre ahora con la City? El sector servicios representa el 80% del producto interior bruto (PIB) británico. En concreto, los servicios financieros tienen el mayor superávit de cualquier industria en el Reino Unido, con exportaciones en 2019 de 79 mil millones de libras. Sin embargo, quedaron fuera de las negociaciones.

Londres siempre descartó cualquier pacto que otorgara a los barcos comunitarios acceso a las aguas británicas a cambio de mejores condiciones para los servicios financieros. A pesar de que la pesca tan solo representa el 0,12% del PIB británico, su importancia política era totémica para la causa euroescéptica. La City, por lo tanto, deberá esperar ahora, posiblemente durante meses, a que la UE decida unilateralmente qué acceso pueden tener al mercado único. Entre otras cosas, se debe negociar el libre flujo de datos entre ambas partes.

Foto: Barnier junto a su número dos, la española Clara Martínez Alberola. (EFE)

Y, en este sentido, es importante recalcar que Bruselas comienza su nueva relación con el Reino Unido en un estado de ánimo bastante defensivo y cauteloso. Los líderes de la UE no se han olvidado de las controvertidas cláusulas que el Gobierno de Boris Johnson introdujo en su proyecto de Ley de Mercado Interior, amenazando este otoño con violar el Acuerdo de Retirada (un Tratado Internacional) firmado el año pasado con los Veintisiete.

Un ¿triunfo?

Tras anunciarse el jueves el pacto comercial, Johnson cantó victoria y se mostró eufórico con una fotografía de celebración en sus redes sociales. Antes de que se puedan conocer los detalles de las casi 2.000 páginas (incluyendo anexos), vender a sus parroquianos una imagen de triunfo es vital para reforzar su liderazgo, más que dañado en los últimos meses por su cuestionada gestión ante la pandemia.

En cualquier caso, el 'premier' admitió que el acuerdo no va tan lejos como le “hubiera gustado” en el apartado del acceso mutuo de los servicios financieros. Aseguró, aun así, que espera que la City de Londres “prospere como nunca antes” en los próximos años.

Fuera de la UE, el tamaño y la futura influencia de la industria financiera queda ahora en interrogación. De momento, Downing Street ha publicado un documento donde detalla que el convenio incluye disposiciones para respaldar el comercio de servicios, incluidos los servicios financieros y legales. “Esto proporcionará a muchos proveedores del Reino Unido garantías legales de que no se enfrentarán a barreras cuando operen con la UE y apoyará la movilidad de los profesionales del Reino Unido que continuarán haciendo negocios en toda la UE”, según el documento.

placeholder Boris Johnson. (Reuters)
Boris Johnson. (Reuters)

El acuerdo incluye lo que el Gobierno de Johnson ha descrito como como “disposiciones innovadoras” sobre servicios legales, que permitirán a los abogados del Reino Unido asesorar a clientes en todo el bloque sobre el derecho internacional y del Reino Unido, excepto cuando los miembros comunitarios impongan límites específicos.

Desde el 1 de enero, las instituciones financieras con sede en el Reino Unido pierden el acceso automático al mercado único. Por lo tanto, para atender a los clientes en la UE, deberán recibir derechos de equivalencia, según los cuales, Bruselas les permitirá realizar ciertas actividades.

Eso sí, los derechos de equivalencia pueden retirarse con poca antelación. Hasta ahora, la UE ha otorgado derechos de equivalencia temporal a las cámaras de compensación británicas, que operan entre compradores y vendedores en las transacciones y se comprometen a completar la operación incluso si una de las partes incumple. Londres administra trillones de dólares en contratos de derivados todos los días con estas actividades. En este sentido, ambas partes continuarán discutiendo cómo avanzar en la concesión de equivalencia y se han comprometido a codificar un marco para la cooperación regulatoria.

Catherine McGuinness, presidenta de políticas de la City de Londres, el consejo que administra el distrito financiero de la capital, dijo que el acuerdo de libre comercio es una noticia positiva. “Esperamos que pueda sentar las bases para una futura asociación colaborativa. También instamos a ambas partes a continuar trabajando en otros temas pendientes, incluido el acuerdo de un marco para la cooperación regulatoria y supervisora”, señaló en un comunicado.

Foto: Un funcionario europeo carga con una bandera británica antes de una rueda de prensa. (Reuters)

Por su parte, Nicolas Mackel, director ejecutivo de Luxembourg for Finance, la agencia de desarrollo para la industria de servicios financieros del país, dijo: “Ahora deberíamos ver un retorno de buena voluntad muy necesario para las discusiones que atañen a los servicios financieros. Nunca ha sido de interés para nadie dificultar el acceso al capital en el contexto de la crisis pandémica a la que todos enfrentamos actualmente”.

La importancia de la City

Durante las más de cuatro décadas que el Reino Unido ha sido miembro del club comunitario, la City se ha convertido en la capital financiera de Europa, principal centro neurálgico para préstamos e inversiones. Pero con el Brexit, los reguladores de la UE quieren ahora que ciertos negocios que se llevan a cabo actualmente en Londres tengan lugar en el bloque. Los bancos y los administradores de fondos han reubicado 1,2 billones de libras de activos a la UE desde que se conoció el resultado del histórico referéndum celebrado el 23 de junio de 2016.

En los últimos cuatro años, más de 7.500 puestos de trabajo han abandonado el suelo británico, según Ernst & Young. Desde el plebiscito, 44 empresas han anunciado planes para realizar contrataciones locales en la UE para 2.850 puestos existentes o de nueva creación. Dublín, Luxemburgo, Fráncfort, París y Ámsterdam se encuentran entre los principales beneficiarios de esta reubicación.

Los políticos, reguladores y banqueros de ambos lados del Canal de la Mancha competirán para dar forma a los mercados financieros europeos en los próximos años. Desde el punto de vista británico, se presentan ahora dos caminos posibles: intentar mantenerse alineado con las reglas de la UE en un intento por hacer más negocios con el club o emprender un camino más independiente y cambiar las regulaciones en un intento por ganar más negocios a nivel mundial. Muchas grandes instituciones preferirían ver una mayor alineación, pero los partidarios del Brexit, los mismo que se encuentran ahora en el Gobierno, quieren “ser dueños de su propio destino” y prometen una “Global Britain”, de la que aún no se conoce la letra pequeña.

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