Los mercados se emborrachan de deuda: casi 10 billones emitidos este año
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Los mercados se emborrachan de deuda: casi 10 billones emitidos este año

Empresas y gobiernos han aprovechado el mercado favorable creado por los bancos centrales para inundar de deuda los bolsillos de los inversores

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Las empresas y los Gobiernos han emitido un récord de 9,7 billones de dólares en bonos y otro tipo de deuda este año, ya que las ayudas extraordinarias de la Reserva Federal y otros bancos centrales han alimentado un periodo de bonanza de préstamos.

El total cubre los últimos 12 meses, hasta el pasado 26 de noviembre, e incluye cerca de 5,1 billones de dólares en bonos corporativos, así como otros tipos de créditos, incluidos préstamos con mayor riesgo, según Refinitiv. Ambas cifras ya superan las del total del ejercicio anterior.

Más ampliamente, el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés) declaró hace poco que la deuda global había ascendido de 15 a 272 billones de dólares en los primeros tres trimestres del año, y se espera que alcance los 277 billones de dólares a finales de año —un récord del 365% del producto interior bruto global—. El IIF es un grupo del sector que representa a cientos de instituciones financieras. Sus cifras son más amplias e incluyen la deuda de los hogares.

Foto: Jerome Powell. (Reuters)

Las grandes sumas reflejan cómo la Fed y sus homólogos han ayudado a los prestatarios a sobrellevar los tiempos difíciles provocados por la pandemia global, recortando los tipos de interés y comprando billones de dólares en valores de renta fija. Al recuperarse los mercados de los niveles de infarto de marzo, los rendimientos extra o diferenciales que los inversores reclaman para comprar valores con mayor riesgo, en comparación con la deuda segura de los gobiernos, también se han reducido.

“Con unos tipos excepcionalmente hundidos y unos diferenciales que han retrocedido bastante, tiene sentido que el sector público, las instituciones financieras y los clientes corporativos busquen asegurarse financiación a estos niveles tan bajos”, explica Sean McNelis, codirector de Mercados de Capitales de Deuda Globales en HSBC en Hong Kong.

Los inversores han aceptado con entusiasmo los nuevos bonos. “No ha habido problema a la hora de absorber la emisión masiva de deuda vista en 2020, debido a la combinación de las compras de activos de los bancos centrales y el gran aumento del ahorro privado”, dice Gene Frieda, estratega global en Pacific Investment Management asentado en Londres.

Las empresas norteamericanas con calificación crediticia de inversiones han emitido más de 1,4 billones de deuda este año, un 54% más

Los mercados de deuda corporativa estadounidenses representan un gran porcentaje de la emisión global, y han vivido parte de los grandes aumentos de préstamos, después de que la Fed dijera que reduciría los tipos de interés a cero y compraría bonos corporativos por primera vez.

Las empresas norteamericanas con calificación crediticia de inversiones han emitido más de 1,4 billones de dólares de deuda este año, un 54% más que en el mismo periodo de 2019, según datos de Refinitiv. Los emisores incluyen empresas como Apple que se mantienen relativamente indemnes a la pandemia del coronavirus, y otras, como el gigante aeroespacial Boeing, que se han visto seriamente afectadas. Boeing ha vendido 25.000 millones de dólares en bonos en el acuerdo empresarial más grande del año.

Entre los prestatarios con mayor riesgo, la emisión de bonos basura en EEUU ha aumentado en un 70%, hasta los 337 billones de dólares, según datos de Refinitiv. Los acuerdos estadounidenses representan la mayoría de la deuda global con calificación inferior a inversión. Las empresas de sectores golpeados duramente por las consecuencias económicas del covid-19, desde Macy’s hasta operadores de cruceros como Carnival y Royal Caribbean International, han podido salir al mercado.

Foto: La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde. (Reuters) Opinión

“Puede parecer ilógico que los inversores compren bonos de cruceros, pero se han anticipado y esperan que vuelva el crecimiento económico, y también piensan en los mejores rendimientos que recibirán mientras tanto”, dice Todd Schubert, director de Análisis de Renta Fija en Bank of Singapore. “Los tipos bajos incentivan a la gente para arriesgarse con activos de mayor riesgo”.

El fácil acceso a financiación ha ayudado a prevenir muchos problemas financieros, permitiendo a los prestatarios endeudarse de nuevo con tipos más baratos y refinanciar deudas que de otra forma no podrían pagar. Sin embargo, a largo plazo, las elevadas deudas podrían aumentar la fragilidad financiera.

El IIF declara que no está claro cómo se pueden rebajar los niveles de deuda sin perjudicar considerablemente la actividad económica. Sonja Gibbs, directora de Financiación Sostenible del IIF asentada en Washington DC, dice que ha sido preocupante que las calificaciones crediticias y los diferenciales de los bonos no estuviesen reflejando los riesgos potenciales, con diferenciales en bonos estadounidenses de mucho riesgo con calificación ‘CCC’, igualando niveles vistos el año pasado antes de la pandemia.

Foto: Sede del Banco Central Europeo (BCE)

Hay quien es más optimista. Ben Laidler, director general de Tower Hudson Research en Londres, calcula que al menos la mitad de la deuda acumulada por empresas en todo el mundo era preventiva, y la mayoría todavía entraba dentro de sus balances. “Seguramente, deberíamos ser capaces de reducir el apalancamiento bastante rápido”, declara.

Los mercados emergentes podrían resultar especialmente vulnerables. En general, estos países y sus empresas han pedido menos préstamos que el mundo rico, a pesar de que ha habido algunos acuerdos atractivos, como uno del Gobierno de Perú, que hace poco ha vendido 1.000 millones de dólares en bonos que no vencen hasta 2121.

Aun así, los países emergentes dependen más de préstamos en moneda extranjera, tienen menos fuentes de financiación que los países desarrollados y normalmente no tienen banco central, explica Ayhan Kose, del Grupo de Perspectivas del Banco Mundial, que analiza la economía global.

La deuda pública emergente ha aumentado casi 10 puntos porcentuales, hasta el 61% del PIB este año, su mayor crecimiento anual desde finales de los años ochenta, y la pandemia ha hecho que haya más posibilidades de que se suceda una serie de crisis financieras, dice Kose.

Las empresas y los Gobiernos han emitido un récord de 9,7 billones de dólares en bonos y otro tipo de deuda este año, ya que las ayudas extraordinarias de la Reserva Federal y otros bancos centrales han alimentado un periodo de bonanza de préstamos.

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