¿Fin de los tipos de interés ultrabajos gracias a las vacunas? No tan deprisa
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¿Fin de los tipos de interés ultrabajos gracias a las vacunas? No tan deprisa

El reciente incremento de los intereses de los bonos del Tesoro tiene más que ver con un reflejo del mercado que con una mejora sostenible de las expectativas sobre los tipos de interés

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Las noticias de la vacuna están provocando una carrera por invertir en activos de riesgo. Y, sin embargo, cobrar un 0,9% anual por bloquear dinero durante 10 años pocas veces ha resultado tan tentador.

La semana pasada, los sólidos resultados de los ensayos de Pfizer inyectaron un récord de 44.500 millones de dólares en fondos de renta variable de todo el mundo, según el rastreador de fondos EPFR. Este lunes, los primeros resultados de la vacuna de Moderna, que mostraban un 94,5% de eficacia, condujeron a otro repunte, especialmente para las acciones de aerolíneas y bancos. La otra cara es que se están abandonando los bonos del Tesoro: en EEUU, se retiraron 4.000 millones de dólares de fondos de bonos del Tesoro la semana pasada. Los intereses de los bonos a 10 años han aumentado por encima del 0,9%, tras meses rondando el 0,6%.

Foto: El presidente de la Fed, Jerome Powell. (Reuters)

Puede que tales rendimientos parezcan poco en tiempos de una confianza renovada sobre la recuperación económica. Sin embargo, puede que esta sea una oportunidad para un activo superseguro en 2020.

El principal determinante del valor de los bonos, sobre todo de aquellos sin riesgo de impago al ser emitidos por gobiernos en su propia moneda, es el nivel esperado de los tipos de interés en el periodo anterior a cuando se produzca el reembolso del dinero. Los bancos centrales los han reducido a mínimos históricos. Actualmente, la Reserva Federal los establece en un margen de entre cero y un 0,25%.

A partir de 2015, una baja tasa de desempleo incitó al banco central a aumentar los tipos de interés. Pero recientemente la Fed ha declarado que la inflación tendrá que mantenerse por encima de su objetivo durante un tiempo antes de esta actúe. Otros grandes bancos centrales parecen decididos a hacer lo mismo.

La inflación está en unos niveles que han convencido a los inversores de que los tipos se mantendrán en cero durante varios años

La inflación no ha alcanzado niveles incómodos durante décadas, lo que ha convencido a los inversores de que los tipos se mantendrán en cero incluso después de que la economía se recupere del covid-19. La pregunta, por tanto, es por qué los intereses de los bonos han aumentado: ¿han provocado las últimas noticias sobre la vacuna que el mercado piense que, al fin y al cabo, una vez recuperado el crecimiento, los bancos centrales endurecerán sus políticas?

Seguramente no. Los cálculos de la Reserva Federal de Nueva York indican que las expectativas de los tipos no han cambiado, y que el aumento de los intereses de los bonos del Tesoro está relacionado con otros factores —lo que los analistas denominan la ‘prima de plazo’—. Los mercados de derivados también declaran un 100% de probabilidad de que los tipos no cambiarán.

Históricamente, los inversores exigían primas positivas para bloquear dinero en un bono, más que disfrutar de la flexibilidad del efectivo. Sin embargo, eso ha cambiado debido a una comunicación más exhaustiva por parte de los bancos centrales de sus planes, así como a una demanda insaciable de activos a largo plazo de aseguradoras y fondos de pensiones. Este año, el miedo ha llevado a la prima de plazo a un territorio todavía más negativo. En julio, el interés del bono del Tesoro a 10 años cayó un punto porcentual entero debido al miedo.

Foto: Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal. (Reuters)

Llegados a ese punto, los valores refugio como los bonos y el oro tenían tanta presión que dejaron de actuar como colchón para las acciones —llegando a sembrar dudas sobre la estrategia de inversión popular de invertir un 60% del patrimonio en acciones y un 40% en renta fija—. Desde entonces, la prima de plazo de EEUU ha dejado atrás esos mínimos, con un particular impulso la semana pasada. Si bien esto era de esperar, ofrece de nuevo cierto margen a los bonos del Tesoro para que se revaloricen en tiempos de crisis.

Puede que los mercados estén surfeando una nueva ola de optimismo, pero los inversores siguen necesitando protección frente a las grandes incertidumbres de los próximos meses. Estas incluyen la aprobación final de las vacunas experimentales, un despliegue complicado y cada vez menos posibilidades de un estímulo fiscal generoso.

En un mundo de tipos estancados en cero, un activo sin riesgo que rinde al 0,9% debería ser bastante tentador.

Las noticias de la vacuna están provocando una carrera por invertir en activos de riesgo. Y, sin embargo, cobrar un 0,9% anual por bloquear dinero durante 10 años pocas veces ha resultado tan tentador.

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