El desvío millonario del nuevo Bernabéu, la Superliga y el colchón de Gil Marín
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El desvío millonario del nuevo Bernabéu, la Superliga y el colchón de Gil Marín

El mundo del dinero encierra claves de poder y de intereses que explican el sentido de muchas operaciones y desenlaces. Ibex Insider ofrece pistas para entender a sus protagonistas

Foto: Florentino Pérez, presidente del Real Madrid y de ACS. (EC)
Florentino Pérez, presidente del Real Madrid y de ACS. (EC)

"Único y espectacular", pero mucho más caro de lo previsto. Aunque Florentino Pérez pasa por ser el dueño y señor de una de las constructoras de obra civil más grandes del mundo (ACS), nada ha podido evitar que la reforma del Santiago Bernabéu, ejecutada por Carlos Slim (FCC), se haya desviado sobre el presupuesto original, financiado con un préstamo de 575 millones de euros (30 años al 2,5% de interés). Nadie se atreve a cuantificar el coste extra, pero "si solo fuera del 10%", reconoce un amigo del presidente del Real Madrid, sería una bendición.

Es el secreto a voces que emana desde Concha Espina desde hace meses, antes incluso de que el mandatario merengue encabezara el lanzamiento de la Superliga, su respuesta para independizarse de la UEFA a mediados del pasado mes de abril. Dos partidas de tan faraónica obra, que pretende convertir el coliseo blanco en un recinto multiusos de referencia mundial (máximo de 35 partidos al año), son las responsables de que la factura final sea mayor, teniendo en cuenta que el coste neto (incluidos los intereses) asciende a casi 800 millones.

Uno de esos sobrecostes tiene como ejecutor a Telefónica. La multinacional española es la responsable de implementar la infraestructura de tecnología y media desarrollada en el presupuesto inicial por el gigante estadounidense IBM. La diferencia de precio es tan relevante (varias decenas de millones) que el propio José María Álvarez-Pallete ha supervisado las explicaciones que su compañía ha tenido que ofrecer a Florentino Pérez para justificar la factura resultante, fruto de la incorporación de soluciones técnicas creadas 'ad hoc'.

Foto: Panorámica del nuevo estadio Santiago Bernabéu.

El otro extra millonario sobrevenido está bajo tierra. La solución final elegida por la ingeniería vasca Sener para hacer retráctil el césped del estadio ha disparado el precio presupuestado, cuyas condiciones guarda bajo siete llaves César Quevedo como encargado de esa parte de la obra. La complejidad a la que obligan las circunstancias del Bernabéu, en medio de la ciudad y con líneas de transporte y parking subterráneos, hacen su caso mucho más complejo en comparación con los formatos que ya tienen estadios como el del Tottenham o el Schalke 04.

No todo son malas noticias, más allá del 'nadaplete' y la despedida de Zinédine Zidane. Dos años jugando en la ciudad deportiva han permitido a Florentino acelerar (y ahorrar) en las obras (el préstamo tiene tres años de carencia). Las proyecciones de negocio realizadas junto a la consultora estadounidense Rebel Ventures multiplican por dos el ebitda y permiten al club instalarse por encima de los 1.000 millones de ingresos de manera recurrente. No será un estadio al uso, sino un recinto de eventos donde además se jugará al fútbol.

En cualquier caso, la factura total del nuevo Bernabéu tiene difícil superar el desvío del Atlético de Madrid con la construcción del Metropolitano. Pese a ingresar 165 millones por el suelo del Vicente Calderón, la obra del nuevo estadio alcanzó los 334 millones, también construido por FCC, pero además financiado por el mismo Carlos Slim a través de Inbursa, con una línea de crédito refinanciada y ampliada en 2019 por importe de 182 millones, cantidad equivalente a la ampliación de capital lanzada hace unos días tras proclamarse campeón de La Liga.

Foto: Exteriores del estadio Wanda Metropolitano. (Reuters)

Miguel Ángel Gil Marín, vicepresidente, consejero delegado y primer accionista (50%), repite jugada. Algo parecido hizo ya tras ganar la competición de la temporada 2013-14 para consolidarse como alternativa a Real Madrid y Barca. Entonces, solo unos meses después (enero de 2015), colocó el 18% del club al conglomerado chino Wanda Group por 45 millones, la misma participación que en menos de 10 años vende de nuevo (vía ampliación de capital) por cuatro veces más, transacción que valora el Atlético de Madrid en cerca de 1.000 millones.

Estas magnitudes, logradas en tiempo récord y bajo la era de Diego Pablo Simeone, serían suficientes para dar el salto a bolsa. Sin embargo, mientras ese paso se cocina, Gil Marín y sus socios Idan Ofer (32%) y Enrique Cerezo (15%) arrastran un pasivo de casi 800 millones, lo que obligó a su primer accionista a poner parte de su patrimonio personal para refinanciar la deuda tras el desplome de ingresos provocado por la pandemia. Así, la entrada de nuevo dinero equilibrará la estructura financiera y liberará esas garantías extraordinarias.

La factura total del nuevo Bernabéu tiene difícil superar el desvío del Atlético de Madrid con la construcción del Metropolitano

Nada garantiza que el fútbol sea un negocio rentable, pero todo es más fácil cuando los clubes son marcas globales. La Superliga era la solución para que la élite de este deporte facturase más dinero. Desde que en 2015, con un año de retraso, los derechos audiovisuales pasaron a manos de La Liga vía real decreto-ley, los números de Real Madrid y Barca dejaron de crecer exponencialmente, para suerte del resto. La competición local se igualaba (por abajo), pero la competencia europea (fondos de inversión/petrodólares) podía ser insalvable.

A partir de entonces, Florentino echó a rodar el proyecto de Superliga. Hizo de su problema estructural un proyecto plural, abriendo un soterrado pulso con la UEFA por organizar el negocio del fútbol. Esas urgencias se dispararon con el vértigo provocado por el impacto financiero de la pandemia. El nuevo Bernabéu es una alternativa a esa merma de ingresos televisivos, aunque ahora sea una hipoteca a largo plazo, pero la solución para ganar más (nunca gastar menos) es otra, también para nuevos ricos como Gil Marín. Ahora, el balón está en los tribunales.

"Único y espectacular", pero mucho más caro de lo previsto. Aunque Florentino Pérez pasa por ser el dueño y señor de una de las constructoras de obra civil más grandes del mundo (ACS), nada ha podido evitar que la reforma del Santiago Bernabéu, ejecutada por Carlos Slim (FCC), se haya desviado sobre el presupuesto original, financiado con un préstamo de 575 millones de euros (30 años al 2,5% de interés). Nadie se atreve a cuantificar el coste extra, pero "si solo fuera del 10%", reconoce un amigo del presidente del Real Madrid, sería una bendición.

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