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El 'caiga quien caiga' de la Fed mete en la cueva a los gestores: disparan la liquidez
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Sesgo defensivo

El 'caiga quien caiga' de la Fed mete en la cueva a los gestores: disparan la liquidez

Aumenta el pesimismo sobre el crecimiento económico y los beneficios, con el fantasma de la estanflación de fondo

Foto: Jerome Powell, presidente de la Fed. (EFE)
Jerome Powell, presidente de la Fed. (EFE)

Jerome Powell lucía unas gafas clásicas, un traje azul y una corbata a rayas grises. Pero el presidente de la Fed bien podía haberse puesto unas gafas negras, con americana y corbata del mismo color. Y también podía haber soltado un “subiremos tipos lo que haga falta, caiga quien caiga”, que para el caso habría sido mucho más directo y, en esencia, lo mismo que dijo durante esta semana durante su entrevista con The Wall Street.

“No habrá dudas”, afirmó durante la emisión en vivo y para todo el mundo. “Necesitamos que la inflación baje, de manera clara y convincente. Y vamos a seguir actuando hasta que lo logremos”, anunció. Y más tarde remarcó: “Si las presiones inflacionistas no se abaten, consideraremos ser más agresivos (con las subidas de tipos)”, sentenció. Caiga quien caiga, le faltó añadir.

El problema es que ese es justo el mensaje que más temen los grandes gestores de fondos. Según la última encuesta de gestores que Bank of America, unos “bancos centrales restrictivos” serían su mayor preocupación, por el riesgo la estabilidad de los mercados financieros, seguida de “una recesión global” y “la inflación”.

Foto: Foto: Reuters/Tyrone Siu

Un auténtico eje del mal para el inversor que se encarna técnicamente en un concepto: la estanflación: lo que viene a ser la mezcla de crecimiento bajo e inflación elevada. Un panorama económico pernicioso, que recuerda a la década de los 70, que ahora ven probable el 77% de los grandes gestores de cartera encuestados por Bank of America.

Menor rentabilidad en las empresas, caídas en las acciones

Así puede parecer abstracto, pero este escenario, más o menos, ya se está viendo en los beneficios de muchas empresas. Por ejemplo, en las distribuidoras y los centros comerciales. Les han escalado tanto los costes, que no pueden subir los precios de sus productos hasta esos niveles, porque les caerían las ventas. Y, como no los suben, les baja la rentabilidad. Y los inversores venden, claro.

Las acciones del gigante estadounidense Target vivieron esta semana su peor sesión desde el crash del 87, más de un 25% en una sola sesión. Todo el sector ha vivido una semana para olvidar. “Nos enfrentamos a costes inesperadamente altos, debido a numerosos factores, lo que resulta en una rentabilidad muy por debajo de nuestras estimaciones y de lo que esperamos para operar”, lamentó Brian Cornell, el CEO de Target, tras publicar los resultados.

Foto: EC Diseño.

Los gestores de carteras esperan que esta sea la tónica para los próximos meses, por desgracia. Por eso, también han empeorado su estimación sobre la tendencia en el crecimiento de los beneficios empresariales, que se ha desplomado hasta niveles no vistos desde el estallido de la crisis subprime.

Así como sobre la tendencia del crecimiento económico global, que se ha hundido hasta mínimos históricos. Ni más ni menos. Mínimos históricos. Con todo lo que hemos vivido las últimas décadas. Ojo, esto no quiere decir que la economía se hunda en una recesión, sino que casi todos esperan que el crecimiento se reduzca. Que es menos malo, pero tampoco es bueno para los mercados.

“Necesitamos que el crecimiento económico se reduzca”

¿Se han pasado de vueltas? Quién sabe… Pero es que parece ser lo que está buscando el presidente de la Fed a corto plazo, a juzgar por sus palabras: “Necesitamos que el crecimiento económico se reduzca desde los altos niveles del año pasado. Reduciéndose hasta niveles que sigan siendo positivos, pero que den a la oferta la posibilidad de ajustarse a la demanda y esto haga bajar la inflación”, dijo en la entrevista emitida en directo por Youtube.

Con éstas, ¿qué están haciendo los gestores? Aumentar el sesgo defensivo en las inversiones. Y, con tipos al alza, casi sólo están encontrando una forma: elevar la liquidez en las carteras. Según la última encuesta de Bank of America, la lectura mensual se ha ido hasta el 6,1%, el nivel más alto desde el 11 de septiembre de 2001.

Foto: perspectivas-2022-forinvest-mediolanum-bra

La mitad de los gestores afirman que tienen menos riesgo en cartera de los niveles normales. Están negativos sobre acciones y bonos a la vez y, curiosamente, en renta variable están negativos en todas las regiones. Por sectores, se muestran muy pesimistas con la tecnología y sólo confían en sectores muy defensivoscomo salud, energía y consumo básico.

Pesimismo extremo… ¿Rebote a la vista?

¿En qué pueden confiar los inversores? Precisamente, casi lo único bueno es… lo extendido que está el pesimismo. Cuando esto sucede, suele coincidir con fuertes rebotes de corto plazo en los mercados. ¿Sucederá esta vez o el pesimismo de los mercados está justificado?

“El posicionamiento de los inversores se ha vuelto excesivamente bajista, lo que reduce las posibilidades de nuevas caídas del mercado en el corto plazo…”, explican desde Pictet en un informe. “Por eso, preferimos mantenernos neutrales en lugar de infraponderados en renta variable”, afirman.

“No cabe duda de que las expectativas de crecimiento se han rebajado tras la escalada de las tensiones geopolíticas y la subida de precios de las materias primas, pero en nuestra opinión todavía es demasiado pronto para predecir una estanflación prolongada o una recesión mundial”, explica Christiaan Tuntono, economista senior de Allianz Global Investors. En su opinión, “es probable que los próximos datos macro sean algo menos pesimistas con respecto al crecimiento y esperemos que muestren una pausa en el endurecimiento de la postura de la Fed”.

Desde JPMorgan AM también apuntan a cierta luz al final del túnel: “La posibilidad de que la inflación haya alcanzado su máximo ofrece a los inversores un rayo de esperanza acerca de la vuelta de la estabilidad al mercado y brinda a los bancos centrales cierta flexibilidad en la gestión de la política monetaria”. Aunque reconocen que “es posible que la luz al final del túnel deba volverse un poco más brillante antes de que los inversores comiencen a regresar a los mercados”. En particular, en los de renta fija.

Para Ketih Wade, el economista jefe de la gestora británica Schroders, aún pintan bastos: “La vuelta a la normalidad parece tardar más de lo previsto, ya que las limitaciones de la oferta de productos básicos, los puertos y el mercado laboral aún no se han resuelto. Aunque la inflación general está tocando techo y disminuirá en los próximos meses, es probable que la inflación subyacente se mantenga más firme”, avisa.

Jerome Powell lucía unas gafas clásicas, un traje azul y una corbata a rayas grises. Pero el presidente de la Fed bien podía haberse puesto unas gafas negras, con americana y corbata del mismo color. Y también podía haber soltado un “subiremos tipos lo que haga falta, caiga quien caiga”, que para el caso habría sido mucho más directo y, en esencia, lo mismo que dijo durante esta semana durante su entrevista con The Wall Street.

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