El BCE recuerda que es posible que no use todo el programa de compras de emergencia
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El BCE recuerda que es posible que no use todo el programa de compras de emergencia

La presidenta ha dicho que "la flexibilidad es la palabra clave", ya que el PEPP tiene una naturaleza que permite al BCE aumentar, pero también infra utilizar, el paquete entero

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La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde. (Reuters)

El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido mantener su política monetaria sin cambios, según las expectativas del mercado. En el comunicado de este jueves, la entidad ha expresado su decisión alegando que había decidido "reconfirmar la orientación muy acomodaticia de su política monetaria". La presidenta, Christine Lagarde, ha comparecido ante los medios de comunicación en una rueda de prensa en la que ha tenido tiempo de reiterar el foco de la entidad en la inflación, así como su flexibilidad con ciertas herramientas de política monetaria.

Los analistas ya esperaban que el BCE se mantuviese inmóvil en enero después de que, en la reunión de diciembre, el regulador aumentase en 500.000 millones de euros el volumen de su programa de compra de activos contra los efectos de la pandemia (PEPP), alcanzando un total de 1,85 billones de euros (ya que en junio también lo había aumentado en 600.000 millones).

En el comunicado, el BCE ha hecho un matiz al respecto de este programa, avisando de su flexibilidad. "Las compras en el marco del PEPP se realizarán para mantener unas condiciones de financiación favorables durante el periodo de la pandemia", ha dicho. "Si las condiciones de financiación favorables se pueden mantener con flujos de compra de activos que no agoten el total del programa en el horizonte de compras netas del PEPP, no se usará en su totalidad", ha matizado, añadiendo que, "del mismo modo, esta dotación puede recalibrarse si es necesario para mantener unas condiciones de financiación favorables que contribuyan a contrarrestar el impacto negativo de la pandemia en la senda de la inflación".

Aunque es la primera vez que el BCE incorpora en el comunicado de la decisión el apunte de que la flexibilidad del PEPP tanto para mayor como menor volumen, no es la primera que los responsables del organismo lo explican en público. Ya en el discurso previo a la rueda de prensa de diciembre, Lagarde dijo que "si las condiciones de financiación favorables pueden mantenerse con unos flujos de compras de activos que no agoten la dotación del programa durante el horizonte de las compras netas del PEPP, no será necesario utilizarla íntegramente".

Foto: El presidente del Banco Nacional de Noruega, Øystein Olsen

Tras la decisión del BCE, el bono alemán a 10 años, de referencia en Europa, ha sucumbido a las ventas recortando su tipo de interés desde el -0,518% al -0,456%. Las bolsas también se han pasado a las ventas, con el Eurostoxx 50 reduciendo las ganancias hasta cerrar plano. El euro, por su parte, ha girado ligeramente a la baja, aunque en el día continuaba subiendo un 0,28% respecto al dólar.

Y eso que la francesa se ha esforzado en subrayar que la frase del comunicado no quiere decir que el BCE esté señalizando querer recortar el paquete. Según Lagarde, lo que se expresa es la flexibilidad de este programa: "Si no tenemos que usar todo el paquete, porque las condiciones financieras se han mantenido favorables, no lo usaremos todo; pero si, en cambio, necesitamos más porque las condiciones no son favorables, entonces el paquete será reconsiderado y recalibrado", ha zanjado, subrayando que "la flexibilidad es la palabra clave", poniendo énfasis en que el paquete no solo ha sido aumentado en tamaño, sino que también en tiempo. Además, durante la rueda de prensa la presidenta ha dicho repetidas veces que tiene en mente "todas las herramientas de la caja" y que "nada está fuera de cuestión".

En diciembre, el organismo también extendió el horizonte de compras netas de activos bajo el PEPP desde junio de este año a marzo de 2022, explicando que la entidad pretendía seguir comprando activos hasta que el Consejo de Gobierno considerase que la “fase de crisis” del covid-19 ha terminado. Además, el BCE ya extendió entonces hasta finales de 2023 el plazo de reinversión de los fondos que se obtengan de los vencimientos del programa. Este programa se añade a los que ya estaban operativos desde el mandato de Mario Draghi como respuesta a la crisis financiera.

Foto: Pedro Sánchez, con Christine Lagarde. (EFE)

Uno de los periodistas de la comparecencia ha preguntado si el hecho de que el BCE haya incluido la frase del PEPP en el comunicado significa que este es "cautelosamente optimista" respecto a la pandemia. "Me gustaría ser cautelosamente optimista, pero me estoy haciendo ya demasiado mayor como para, en cambio, ser realista y observar el desarrollo de un evento que es demasiado difícil de predecir", ha respondido la presidenta. Lagarde ha reiterado que, si bien ha estado viendo puntos positivos en la economía (la campaña de vacunación, el acuerdo del Brexit, los avances en los acuerdos para implementar las políticas fiscales en Europa, la recuperación del sector manufacturero, mayor certidumbre política en EEUU...), también ha estado viendo otros factores que han pesado sobre el cuarto trimestre del año y que continuarán lastando la economía en los próximos meses (el recrudecimiento de la pandemia, más confinamientos, la variante del virus, una evolución de los precios que continúa siendo floja por la caída en la demanda, el paro y la fortaleza del euro...). Con todo, la presidenta ha dicho que, aunque "la pandemia pesará sobre la economía", lo hará ahora de forma "menos pronunciada".

A lo largo de la rueda de prensa, Lagarde ha querido dejar claro (una y otra vez) que el foco del BCE es la inflación. Al hablar de la pandemia, por ejemplo, ha ejemplificado que, si el compás son unas condiciones de financiación favorables (en créditos a los hogares, las pequeñas y medianas empresas, activos corporativos y soberanos...), la inflación es el ancla. Del mismo modo, ha dicho que el BCE sigue de cerca el tipo de cambio del euro, pero ninguna vez sin recordar que es por su impacto en la evolución de los precios.

"Me gustaría ser cautelosamente optimista, pero me estoy haciendo ya mayor como para, en cambio, ser realista"

Entre otros programas, el banco central también aprobó en diciembre el tercer programa de operaciones de financiación a largo plazo con objetivo específico (TLTRO-III). Estaba previsto que el programa finalizara en marzo de 2021 tras siete rondas, pero el BCE ha decidido que se realizarán otras tres adicionales entre junio y diciembre del año que viene. El BCE también mejoró algunas condiciones a favor de los bancos, aunque con nuevos objetivos de créditos.

Lagarde ha dicho que el BCE ha tomado nota del endurecimiento del crédito bancario que han estado registrando los bancos debido a la incertidumbre de la pandemia, pero que mira las condiciones financieras como un factor holístico en el que también entran otras cuestiones como la deuda cotizada de las compañías o de los Gobiernos, y que, a rasgos generales, estas condiciones continúan siendo favorables. "EL TLTRO sigue siendo esencial para mantener esas condiciones y para hacer llegar el apoyo a aquellos segmentos de la economía que más afectados se han visto", ha defendido.

A parte de mantener todas estas medidas en la reunión de este enero, la institución monetaria también ha dejado sin cambios los tipos de interés de referencia para sus operaciones de refinanciación en el 0%, a la vez que el de facilidad de depósito continuará en el -0,50% y el de la de facilidad de préstamo, en el 0,25%.

Como ya ha dicho en los comunicados anteriores, el BCE estima que el precio del dinero se mantendrá en sus "niveles actuales o más bajos" hasta que la entidad considere que los pronósticos de inflación "convergen robustamente" con un nivel lo suficientemente cerca, pero por debajo, del 2%. Este ha sido hasta ahora el discurso que han seguido gran parte de los bancos centrales de Occidente, aunque justo este jueves el regulador monetario de Noruega ha sorprendido al mercado con unos comentarios que apuntan a una subida del precio del dinero en 2022 (teniendo también en cuenta las particularidades que diferencian a este organismo de otros como el propio BCE).

La institución presidida por Lagarde tiene previsto presentar alteraciones a su estrategia en la segunda mitad del año, después de que su homólogo en EEUU, la Reserva Federal, hiciese lo propio en 2020.

Euro digital: menos expectativas

Más allá de la situación de política monetaria en la pandemia, Lagarde también ha tenido un momento para responder sobre cuestiones más estructurales. Al ser preguntada por el avance del euro digital, la presidenta del BCE ha querido dejar claro que no es seguro que el bloque vaya a adentrarse por este camino. 

"Quiero rebajar las expectativas de que va a llegar", ha notificado. "Si es que llega, será un proceso largo y complejo, en el que tenemos que asegurarnos de que no haya disrupción a nivel financiero o a nivel de transmisión de la política monetaria". Además, Lagarde ha reiterado que no se contempla que un euro digital, de llegar a realizarse, vaya a significar la eliminación de los billetes físicos.

Según ha explicado, el BCE ha estado recogiendo las respuestas a una consulta remitida el pasado mes de octubre que se ha cerrado en enero. A partir de ahí, el organismo realizará un estudio para procesar toda la información, informe que compartirá con otros organismos políticos, con este proceso culminando, previsiblemente, en primavera ("probablemente abril"). "Entonces decidiremos si seguimos con ello", ha tachado. "Hay muchas preguntas por responder".

Aunque hay varios países del mundo y, en contreto de Europa (como Holanda o Suecia) que están viendo prácticamente desaparecer el uso de dinero en metálico, China es a día de hoy el único país que tiene una moneda digital. "Este es un proyecto que, si se hace bien, tiene que estar al servicio de los ciudadanos, no solo de unos pocos, no solo de los jóvenes o la élite, si no que de todos los ciudadanos", ha defendido Lagarde.

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