España dispara su dependencia del BCE por el covid: el pasivo sube al 65% del PIB
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MÁS DEL 65% DEL PIB

España dispara su dependencia del BCE por el covid: el pasivo sube al 65% del PIB

El pasivo con el banco central alcanzó los 728.606 millones en diciembre. Los bonos españoles, en su balance, superan el 40% del PIB español

Foto: Pedro Sánchez, con Christine Lagarde. (EFE)
Pedro Sánchez, con Christine Lagarde. (EFE)

La economía española se ha enchufado como nunca al oxígeno del Banco Central Europeo (BCE). La dependencia se ha intensificado en lo que ha sido el primer y principal salvavidas para España, permitiendo que se amplíe el déficit sin disparar el coste de la deuda. El pasivo de España con la autoridad monetaria alcanzó en diciembre los 728.606 millones, un 60% más que un año antes.

España depende más que nunca del BCE. El pasivo supone más del 65% del PIB de 2020 (suponiendo una caída cercana al 10%, como se espera), y ha facilitado que se desplieguen medidas extraordinarias para limitar el impacto del ‘shock’ que supuso restringir la movilidad y decretar confinamientos. Los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), garantizar hasta el 80% de créditos a empresas a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO), el fondo de rescate o moratorias que suponen una presión al alza sobre el endeudamiento público patrocinado por la política ultraexpansiva de la institución que preside Christine Lagarde.

Durante 2019, la relación estuvo estabilizada alrededor de los 460.000 millones, y comenzó a dispararse en marzo de 2020, según los datos de financiación del eurosistema publicados este jueves por el Banco de España (BdE). Es decir, con el acelerón en el programa de compras del BCE, que aumentó en abril con el programa especial contra los efectos de la pandemia (PEPP, por sus siglas en inglés).

Los números han seguido aumentando hasta cotas que marcan récord cada mes. Tanto por la compra de deuda española —soberana, principalmente, pero también corporativa— como por la financiación a la banca, asegurando su liquidez e incentivando el crédito. En el primer caso, los programas de compras de activos del BCE acumulan 469.488 millones, cifra que crece cada mes. Mientras que la deuda de la banca española con la institución con sede en Fráncfort está en 260.971 millones.

En total, el pasivo ha aumentado en casi 270.000 millones como consecuencia de los estímulos monetarios contra los efectos del covid. Estas operaciones se ejecutan a través de los bancos centrales del eurosistema, en este caso, el BdE, con lo que es el pasivo del organismo. Estas cifras van a seguir creciendo, porque en diciembre el BCE ya confirmó que ampliará la liquidez lanzada al mercado en 2021.

La autoridad monetaria amplió las compras del PEPP en 500.000 millones, ejecutándolo, al menos, hasta 2022. A esto se suman los 20.000 millones mensuales de compras netas con otros programas que lleva a cabo el BCE como herencia del mandato de Mario Draghi. En palabras del vicepresidente del banco central, Luis de Guindos, el BCE compró 120.000 millones de deuda pública española, cantidad equivalente a casi toda la emisión neta del Tesoro.

Foto: Bolsa de Madrid.

Nunca en la historia el BCE había tenido tanta deuda en su balance como ahora. En un mundo cada vez más endeudado, los bancos centrales sostienen el sistema comprando bonos y manteniendo a raya las primas de riesgo. En marzo, con el inicio de los confinamientos, hubo un repunte ante el titubeo de Lagarde cuando dijo que “no está para reducir ‘spreads’ [primas de riesgo]”, que demostró cómo todo se tambalea si no hay apoyo de la política monetaria.

De hecho, aunque la morosidad acabará siendo inevitable cuando sean más palpables los daños del coronavirus en la economía real, tras moratorias, créditos con garantía pública o expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), el primer impacto del covid no ha conllevado impagos masivos, como en crisis anteriores.

“La recuperación se verá apoyada por la política monetaria del BCE. Durante los años de la crisis de deuda [2011 y 2012], se disparó la mora, pero ahora el BCE ha actuado rápido y con contundencia y ha contribuido a la estabilidad de la calidad crediticia en todos los 'ratings' que tenemos en la zona euro”, explica Luigi Motti, responsable de Análisis de Instituciones Financieras EMEA, S&P Global Ratings.

Liquidez a la banca

El BCE mantiene los tipos de interés de referencia en el 0%, y los de depósito, que penalizan el exceso de liquidez de los bancos, en el -0,5%. Aunque la autoridad monetaria niega que esté en el punto a partir del que sería perjudicial rebajar más el ‘precio del dinero’ (‘reversal rate’), parte del mercado considera que ya está en el alambre. Sea como fuere, el banco central se ha enfocado en proveer de liquidez al mercado.

Foto: Sede del BCE en Fráncfort. (Reuters)

Junto a las compras de deuda, el banco central ha activado rondas de financiación a largo plazo (LTRO) para los bancos, con cada vez tipos de interés más atractivos. “Vamos a poner a disposición de la banca tres billones [millones de millones]”, dijo Lagarde el año pasado. De esta forma, con el coronavirus, la deuda de la banca con el BCE se duplicó hasta los 260.971 millones.

La otra cara de la moneda del pasivo, en la misma cuantía, es el activo de la economía española. El grueso está en el sistema de pago Target, con 490.629 millones. Las reservas mantenidas por bancos en el BCE también se han disparado, en un 130%, hasta los 248.122 millones, pese a que pagan por esta liquidez hasta un 0,5%.

Sin embargo, los bancos han amansado liquidez para evitar problemas de corto plazo en esta crisis. Además, pueden obtener financiación del BCE hasta al -1%, que sirve para elevar el volumen de créditos o para comprar deuda pública y ganar con la diferencia de tipos de interés (‘carry trade’, en la jerga). Por otro lado, el BdE acumula 68.586 millones en oro y monedas extranjeras, principalmente dólares.

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