Nuevos estímulos del BCE: un baile peligroso para el futuro de Europa
  1. Mercados
  2. El Valor Añadido
Política monetaria

Nuevos estímulos del BCE: un baile peligroso para el futuro de Europa

Junto a un paquete de estímulos más que esperado, Lagarde entregó este jueves al mercado motivos para dudar de la disposición del banco central a prolongar sus políticas

Foto: EC.
EC.

El BCE ofreció este jueves una nueva ronda de estímulos y esto no debería sorprender a nadie. En pleno azote de la segunda ola de la pandemia en Europa, difícilmente podría justificarse otra decisión por parte del banco central que no fuera una ampliación de las políticas con que viene apuntalando la economía regional desde el inicio de la crisis.

De hecho, la propia institución reforzó la necesidad de este nuevo paso con sus previsiones económicas, que incluyeron un brusco ajuste de las expectativas de crecimiento para 2021 (del 5% augurado en septiembre al 3,9% actual) y, una vez más, una decepcionante senda para la inflación, que apenas alcanzará en 2023 el 1,4%, aún claramente por debajo del objetivo de la institución.

Son todos estos números los que envuelven en un manto algo preocupante los mensajes con que acompañó su nueva batería de estímulos la presidenta del BCE, Christine Lagarde, y que fueron considerados por Paul Diggle, economista de Aberdeen Standard Investments, como "un toque poco útil de halconería".

No hay duda de que el banco central ha hecho y sigue realizando un esfuerzo monumental para asegurar unas condiciones financieras ampliamente favorables en la región. Pocas muestras más notorias de esto que el hito registrado este mismo jueves por el Tesoro español, al colocar por primera vez bonos a 10 años a tasas negativas.

Las cantidades puestas sobre la mesa deben cubrir las emisiones públicas de 2021

Y las cantidades puestas encima de la mesa este jueves deberían ser suficientes para cubrir la ingente cantidad de deuda que los países europeos deberán emitir para sufragar los elevados déficits en que se espera que vuelvan a incurrir en 2021 para articular las políticas de salida de la crisis. Pero, más allá de eso, lo que vuelve a dibujar la institución es un horizonte de incertidumbre que poco puede ayudar a que esa salida sea lo más favorable posible.

Una incertidumbre alimentada por una fecha de finalización del plan anticrisis de compra de deuda, en marzo de 2022, algo ajustada, si se tiene en cuenta que los inciertos cálculos del BCE pasan por que las vacunas no aporten a Europa la tan deseada inmunidad de grupo contra el coronavirus hasta finales del próximo año. Pensar en que los daños de la crisis permitan la retirada de la principal arma de la política de estímulos del banco central apenas un trimestre después puede considerarse fácilmente como un exceso de optimismo.

Foto: Christine Lagarde, presidenta del BCE. (Efe)

Y más preocupantes resultaron los mensajes de Lagarde dando a entender que los 500.000 millones de euros de potencia adicional con que se ha revestido este programa no tienen por qué consumirse plenamente. Es lógico que sea así, si las circunstancias no lo hacen necesario, pero el aviso preventivo parece traslucir una cierta oposición en el seno del banco central a esta nueva derrama de liquidez, que no puede dejar de verse como inquietante de cara al futuro de la política monetaria europea.

Es cierto que el BCE ha dado claras muestras a lo largo de los últimos años de su capacidad para una y otra vez ir empujando los límites autoimpuestos más allá. Y, de hecho, son pocas las voces en el mercado que asumen que esta será la última ronda de estímulos de la institución para combatir la crisis del coronavirus. Pero dejar el menor resquicio a la duda puede acabar suponiendo un lastre a la efectividad de esta nueva dosis de estímulos.

Toda duda sobre la duración del respaldo del BCE puede limitar la respuesta fiscal

Porque es indiscutible que la principal palanca de respuesta a las condiciones económicas actuales debe venir de parte de los gobiernos y las políticas fiscales. Como señalaba el exvicepresidente de la institución, Vitor Constancio, a través de su cuenta de Twitter, las nuevas medidas del BCE pueden ser eficaces "si la política fiscal sigue siendo adecuadamente expansiva, lo que lleva a una considerable emisión de deuda nueva", dado que "un estímulo fiscal insuficiente sigue siendo un gran riesgo para 2021".

Pero si los países en situación de mayor vulnerabilidad (entre ellos, España) ya han pecado de cierta timidez a la hora de aprobar planes de expansión fiscal, por el temor a sus efectos sobre el balance público, a medida que vean acercarse la fecha marcada para el paso atrás del banco central podrían extremar sus prevenciones, lastrando una recuperación que inevitablemente necesitará en sus primeros compases del respaldo de las políticas públicas.

Lagarde llegó al BCE con la expectativa de generar mayores consensos que su predecesor, Mario Draghi, que con su decidida apuesta por las políticas de estímulos monetarios había dejado evidentes heridas en el seno de la institución. Es razonable que su sucesora trate de evitar unos disensos potencialmente desestabilizadores para una institución tan fundamental en la construcción del proyecto común europeo.

Pero el hecho de que ni siquiera una respuesta aparentemente tan ajustada y razonable como la implementada este jueves por el BCE haya generado, según ha trascendido, un respaldo unánime en el seno del banco central, en un momento tan delicado para la economía europea, habla bien a las claras de la persistencia de unas sensibilidades muy diferenciadas, que amenazan con convertir cada paso adicional en un proceso arduo y comprometido. El baile de Lagarde para satisfacer a ambas partes se presenta, así, extremadamente complejo y no falto de riesgos para la economía europea.

El BCE ofreció este jueves una nueva ronda de estímulos y esto no debería sorprender a nadie. En pleno azote de la segunda ola de la pandemia en Europa, difícilmente podría justificarse otra decisión por parte del banco central que no fuera una ampliación de las políticas con que viene apuntalando la economía regional desde el inicio de la crisis.

Banco Central Europeo (BCE) Christine Lagarde
El redactor recomienda