La rentabilidad del bono a 10 años entra en negativo por primera vez en la historia
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A LA ESPERA DEL BCE

La rentabilidad del bono a 10 años entra en negativo por primera vez en la historia

Los inversores esperan que el Banco Central Europeo (BCE) anuncie la ampliación del PEPP en medio billón de euros

Foto: Pantallas del Palacio de la Bolsa.
Pantallas del Palacio de la Bolsa.

La rentabilidad del bono español a 10 años ha entrado en negativo por primera vez en su historia tras desplomarse más de un 85% antes de la reunión del Banco Central Europeo (BCE), la última del año, de la que los inversores esperaban una nueva inyección de liquidez y han venido comprando en las últimas semanas. A las 11:30 horas marcaba su interés mínimo en el -0,01%.

Esto ha llevado al Tesoro a colocar 1.403 millones de euros en su subasta de bonos, de los que 921 millones se corresponden con una obligación a 10 años por la que ha pagado un interés marginal del -0,016%, frente al 0,230% de la subasta de las mismas características anterior, del pasado 1 de octubre.

Sin embargo, tras la comparecencia de la presidenta del regulador, Christine Lagarde, en la que ha asegurado que no tiene por qué gastarse todo el dinero del programa de compra de activos, se ha dado la vuelta y ha entrado de nuevo en positivo hasta cerrar con un interés positivo del 0,021%.

Foto: Bolsa de Madrid

Bonos en negativo

Con todo, España sigue así los pasos de sus vecinos, el último en cobrar a los inversores por su deuda fue Portugal ayer y se mueve en el -0,022% de rentabilidad, mientras que Francia sitúa en interés en el -0,353%. De esta manera, la deuda española amplía su diferencial con la italiana, que sigue pagando un 0,566% por sus bonos a diez años.

Y es que el paraguas que ha ofrecido el BCE en esta crisis ya era grande y lo es más una vez confirmadas las expectativas del consenso del mercado que apuntaban a que el regulador monetario anunciaría este jueves un aumento de su Programa Especial Contra la Pandemia (PEPP, por sus siglas en inglés) en medio billón de euros. Eso además de nuevas inyecciones de liquidez a la banca mediante los programas de TLTRO III.

Foto: La presidenta del BCE, Christine Lagarde. (EFE)

Así, la institución que preside Christine Largarde echa más leña al fuego tras ampliar por última vez el paquete en junio hasta los 1,35 billones de euros ante el deterioro de las previsiones económicas por el estallido de la segunda oleada de la pandemia en Europa.

"El programa de compras va a seguir y que lo van a soportar. El BCE y la Comisión Europea consideran que aportar liquidez a las economías para que estas respectivamente soporten el peso del pico de la pandemia es mucho más efectivo ampliando, como dijéramos, el balance del banco central, comprando a mansalva todo lo que haya en el mercado, que rescatar o hacer inyecciones por países como han hecho en el pasado", explica a Cotizalia Marcos Harguindey, Investor Relations de A Global Flexible.

Van a seguir comprando y no van a parar, es un "what ever it takes" a la Lagarde

"Está claro que lo que están haciendo es barra libre e impresión de dinero porque consideran que va a ser momentáneo durante un periodo de tiempo. Este momento va a durar X tiempo y luego se parará el programa de compra de bonos hasta que se regularice y se desinfle un poco el balance. Mientras tanto van a seguir comprando y no van a parar, es un "what ever it takes" a la Christine Lagarde, esta vez con otro tipo de LTRO". Y concluye: "Mañana, si hay portadas, es para coger y enmarcar: El Tesoro cobra por tener depositado el dinero en el Banco de España, espectacular".

No en vano, la estrategia adoptada por el BCE es bien distinta a la que mantuvo al inicio de la crisis de deuda en 2010 y que llevó a Europa a tener que salir al rescate de Grecia, Portugal y de los bancos españoles cuando los mercados pusieron a los países periféricos al borde del abismo. De hecho, la rentabilidad del bono español a 10 años llegó a alcanzar el 7% antes de que el entonces presidente del banco central, Mario Draghi, pronunciara su famoso: "Haré todo lo que haga falta y créanme, será suficiente", abriendo la puerta a las compras masivas de deuda por parte del BCE y pasando por encima de la hasta entonces ortodoxia germana y el mandato único de mantener la inflación estable en el entorno del 2%.

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