El BCE vigilará muy de cerca la mora y la baja rentabilidad de los bancos en 2021
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PRIORIDADES DE SUPERVISIÓN

El BCE vigilará muy de cerca la mora y la baja rentabilidad de los bancos en 2021

El supervisor europeo presentará en los próximos días sus prioridades de supervisión, entre las que destacarán la baja rentabilidad, el riesgo de crédito y la ciberseguridad

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Andrea Enria, presidente del Mecanismo Único de Supervisión (MUS), del BCE. (BCE)

El sector financiero probablemente afronte en 2021 uno de los años más decisivos de las últimas décadas. Frente a la anterior crisis, la banca ha pasado de ser el lastre de la economía a uno de sus principales apoyos, abriendo el grifo del crédito en los peores momentos del covid-19. Sin embargo, gran parte de este soporte se dio gracias a las medidas excepcionales lanzadas por los gobiernos —líneas ICO y moratorias—, cuyos efectos irán desapareciendo paulatinamente en los próximos meses. Será entonces cuando baje la marea y se sepa qué entidades tienen problemas.

Al Banco Central Europeo (BCE) le preocupa mucho esta situación, y por ello ha fijado unas prioridades de supervisión que hará oficiales la próxima semana. Fuentes próximas a este organismo consultadas por este medio señalan que estas girarán en torno a tres ejes: modelo de negocio —baja rentabilidad—, riesgo de crédito y ciberseguridad, a los que se sumarán otros puntos como los restos de la digitalización y el cambio climático.

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"Habrá dos grandes grupos de problemas. El primero consiste en los riesgos que surgen en los balances de los bancos a raíz de estos acontecimientos [pandemia], principalmente el riesgo crediticio. Eso nos mantendrá ocupados durante un año o año y medio. El segundo consiste en las repercusiones estructurales en términos de digitalización, rentabilidad y consolidación", señaló Andrea Enria, presidente del Mecanismo Único de Supervisión (MUS), del BCE, en una reciente entrevista.

De este modo, la incipiente morosidad que enfrentan los bancos es una de las grandes preocupaciones del supervisor europeo. El riesgo de crédito siempre ha sido una obsesión para el BCE y el Banco de España, pero había dejado de ser la principal en los últimos años, gracias al saneamiento realizado por las entidades en los últimos años. Cuando el MUS asumió la responsabilidad de vigilar a las principales entidades del continente, estas acumulaban cerca de un billón de euros en créditos impagados. Desde entonces, la cifra se ha reducido hasta 485.000 millones. Con la llegada de la pandemia, el supervisor teme que los créditos morosos alcancen los 1,4 billones en 2022, en su peor escenario.

Los créditos morosos podrían crecer en casi un billón entre 2021 y 2022

Por ello, el BCE lleva desde la vuelta de verano apretando las tuercas a las entidades para que evalúen mejor los créditos que tienen sobre la mesa 'refinanciados' con moratorias y líneas ICO, y asuman pérdidas donde ya tengan evidencias de que no se va a recuperar la inversión. Según Enria, solo 21 de las 113 mayores entidades europeas eran capaces de prever el nivel al que va a escalar su morosidad en 2021.

Este frente también es una preocupación para el Banco de España, como explicó la semana pasada en el foro Spain Investors Day su gobernador, Pablo Hernández de Cos: "Las entidades deben persistir en esta política de anticipación del reconocimiento. Esto facilitará que, con posterioridad, puedan seguir cumpliendo con su función de proporcionar financiación a la economía". Los bancos españoles elevaron un 75% sus provisiones durante 2020. Según el gobernador, este esfuerzo se debe mantener en los próximos trimestres.

placeholder El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. (EFE)
El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. (EFE)

Junto al riesgo de crédito, la baja rentabilidad es otra de las grandes preocupaciones del BCE. El supervisor lleva insistiendo años en que las entidades deben reducir costes —las fusiones son una de las vías— y mejorar su política de concesión de créditos para sobreponerse al panorama de bajos tipos de interés, que según algunos banqueros puede alargarse hasta 2031.

A este reto se suma el de la digitalización, que se ha acelerado con la pandemia. El BCE seguirá de cerca cómo se adaptan al nuevo entorno las entidades, compaginando el recorte de costes estructurales con la necesidad de invertir en sistemas que les permitan competir con los nuevos jugadores tecnológicos.

Dentro de este contexto, destaca la ciberseguridad, que será una de las prioridades de supervisión del organismo europeo durante los próximos meses. Otro de los efectos de la pandemia es que se han multiplicado los ataques de 'hackers'. Aunque, según Enria, no ha habido incidentes mayores, el BCE quiere chequear que los bancos mantienen a punto sus defensas para protegerse de este riesgo cada vez mayor.

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