tras el desplome del viernes

La lira turca extiende su desplome y contagia al resto de divisas emergentes

Pese a las medidas anunciadas por el Banco Central, la divisa turca continúa debilitándose el lunes, arrastrando a otras monedas de emergentes a caer también frente al 'billete verde'

Foto: Billetes de la lira turca. (Reuters)
Billetes de la lira turca. (Reuters)

La lira alarga el lunes su castigo con pérdidas del 7% frente al dólar, pese a las medidas de choque anunciadas por el Banco Central de Turquía. Así, la debilidad de la divisa turca también contagia al resto de mercados emergentes, con pérdidas de valor frente al dólar estadounidense de más del 2% en el caso del rand sudafricano o el peso mejicano.

Tras llegar a desplomarse casi un 20% el viernes y alcanzar mínimos históricos, la moneda otomana continua perdiendo valor el lunes, después de que el Banco Central de Turquía anunciase las medidas tomadas para "apoyar la estabilidad financiera y sostener el funcionamiento efectivo de los mercados". Con todo, el valor de la divisa turca se sitúa el lunes en las 6,88 liras por dólar.

La debilidad de la lira continúa afectando al resto de mercados emergentes, viéndose especialmente afectados el rand sudafricano, que caía casi un 2,72% frente al dólar a primera hora del lunes, el peso mexicano, con pérdidas de hasta el 2,3%, y las rupias de India o Indonesia, que pierden alrededor de un 1% el lunes. Aunque es lógico que si el dólar se fortalece frente a la lira, también lo haga respecto al resto de divisas emergentes, la tendencia también denota cierto nerviosismo entre los inversores que, ante momentos de incertidumbre, suelen refugiarse en 'el billete verde'. Frente a la divisa europea, la moneda estadounidense caía un 0,32% hasta los 1,14 dólares por euro.

El broker de divisas Ebury considera que esta semana se perfila como la prueba crucial para las monedas de los mercados emergentes. “La pregunta clave es si la crisis turca se verá como un evento idiosincrático impulsado por la vulnerabilidad específica de Turquía y la mala gestión financiera, como esperamos, o si los inversores la usarán como excusa para retirarse de los mercados emergentes”. Ante un flujo de noticias económicas bastante limitado esta semana, Ebury cree que los mercados se verán impulsados por titulares políticos, especialmente fuera de Turquía.

“Es realmente difícil hacer una previsión de la lira turca ahora mismo. Todo depende de que el gobierno de Erdogan vuelva a la realidad y tome las medidas necesarias para atajar la crisis a corto plazo, incluyendo una subida sustancial de los tipos de interés", considera Enrique Díaz-Alvarez, director de Riesgos de Ebury. "A medio plazo, el problema es el endeudamiento en divisa del sector empresarial y bancario turco. Superar esto requerirá la cooperación internacional, algo que vemos difícil mientras Erdogan continúe controlando el poder. Las perspectivas para la divisa turca no son nada buenas y no descartamos la imposición de controles de capital.

El Banco Central ha relajado el lunes los requerimientos de reserva de la banca en Turquía e inyectado "en el sistema financiero 10.000 millones de liras (6.000 millones de dólares) y 3.000 millones de dólares estadounidenses en liquidez equivalente al oro", según explica en un comunicado oficial. "El Banco Central proporcionará toda la liquidez que los bancos necesiten", ha añadido la institución. A su vez, la Agencia de Regulación y Supervisión Bancaria de Turquía (BDDK) ha anunciado también el lunes la imposición de restricciones a las operaciones de swap en divisas de los bancos del país otomano.

El domingo, el ministro de Finanzas, Berat Albayrak, explicaba en una entrevista al diario Hurriyet que tenía preparado un plan para los bancos y las empresas de mediano y pequeño tamaño. "Desde el lunes en adelante, nuestras instituciones tomarán los pasos necesarios y compartiremos nuestros anuncios con el mercado", dijo Albayrak. El ministro de finanzas añadía además que el desplome de la lira sufrido a finales de la semana pasada "era señal de un ataque claro, un desafío".

El viernes pasado la lira llegaba a alcanzar mínimos históricos con caídas de casi el 20% a raíz de las tensiones con EEUU y la comparecencia del presidente Recep Tayyip Erdogan, y la moneda llegaba a superar las 7 liras por dólar. La lira ya llevaba debilitándose meses (con una pérdida de más de un 80% en lo que va de año) a consecuencia de la falta de confianza en el presidente, re-elegido en junio, y las presiones de la normalización de la política monetaria de la Reserva Federal.

Sin embargo, fue el viernes que, después de que las reuniones en Washington no consiguiesen gran progreso en la resolución de la crisis diplomática con EEUU por la compra de petróleo iraní que la lira turca empezó a caer a ritmo de dos dígitos. La debilidad de la moneda se agudizaba a media tarde, después de que el Erdogan compareciese para lo que se esperaba que fuese una presentación de un plan de choque.

El presidente no presentó medidas concretas por parte del gobierno y se limitó a hacer un llamamiento a los ciudadanos para que cambiasen sus euros y dólares a liras, alegando que "ellos tienen los dólares, nosotros tenemos a Alá". A su vez, el presidente Donald Trump tuiteaba a final del día su intención de doblar los aranceles sobre el acero y auminio con respecto a Turquía "según la divisa cae rápidamente contra nuestro fuerte dólar". La moneda turca, que parecía recuperarse a mediodía, volvía a caer por encima del 10%, acercándose incluso a pérdidas del 20% al final del viernes.

BBVA, banco español que tiene una cartera de bonos turcos de 8.600 millones (el 7% de la cartera), el 15% de sus activos en el país y obtuvo con Garanti el 16% de su beneficio en el primer semestre, llegaba a caer más de un 5% el viernes. El lunes, el banco volvía a abrir la bolsa a la cabeza de las pérdidas, con un recorte de casi el 3%.

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