steve eisman invierte contra bbva y unicredit

'La gran apuesta' contra BBVA: Turquía da otra victoria al bajista de las 'subprime'

Steve Eisman invirtió contra bancos europeos como BBVA o Unicredit por su exposición a Turquía. La economía otomana se desangra con un desplome del 40% en la lira

Foto: Imagen de la película 'La gran apuesta'.
Imagen de la película 'La gran apuesta'.

“Si ellos tienen sus dólares, nosotros tenemos a nuestro Dios”. Esta fue la respuesta de Recep Tayyip Erdoğan tras la mayor caída diaria en la historia de la lira turca, y desde luego no fue suficiente para calmar al mercado. La divisa cae más del 40% respecto al euro en 2018, tras sufrir su mayor desplome diario en la historia este viernes, el precio del bono soberano a diez años otro 30% sin contar con el tipo de cambio y la cotización de los seguros de impago (CDS) se ha disparado.

Como en todo descalabro financiero hay muchos perdedores y algún ganador, como el inmortalizado en el cine Steve Eisman, famoso por apostar en 2008 contra las ‘subprime’ y que ahora está bajista en BBVA y Unicredit por la exposición de estas entidades a la economía otomana, algo que preocupa al supervisor europeo.

Cotización de BBVA en el último año. Fuente: Bloomberg
Cotización de BBVA en el último año. Fuente: Bloomberg

El presidente de Turquía ganó con claridad en las elecciones de junio, confiando la política económica en su yerno, Berat Albayrak, y terminando de socavar la independencia del banco central (CBRT), que por ahora es incapaz de detener la sangría tras subir los tipos del 8% al 18% en el año y ‘quemar’ el 15% de sus reservas de divisas extranjeras.

Pese a haber sido una palanca de crecimiento, Turquía ahora es un quebradero de cabeza para sus ejecutivos y accionistas y para el BCE

La crisis turca golpea a varios grandes bancos europeos como el español BBVA, que tiene una cartera de bonos turcos de 8.600 millones (el 7% de la cartera), el 15% de sus activos en el país y obtuvo con Garanti el 16% de su beneficio en el primer semestre. También perjudica al italiano Unicredit o el francés BNP Paribas que apostaron por una de las economías emergentes que más ha crecido durante la última década, y que es puerta entre Europa y Asia.

Pese a haber sido una palanca de crecimiento, Turquía ahora es un quebradero de cabeza para sus ejecutivos y accionistas y para el Banco Central Europeo (BCE). El Mecanismo Único de Supervisión (MUS), encargado de la supervisión, lleva meses siguiendo de cerca el desempeño de estos bancos, según el ‘FT’.

La caída de los bonos amenaza con minusvalías a la cartera de renta fija (ALCO, en la jerga) de BBVA y otros, reduce el beneficio en euros y aleja el valor bursátil del contable de las inversiones en el país. En el caso del grupo presidido por Francisco González tiene un 49,85% que le costó 7.000 millones de euros, que está contabilizado en libros en 4.400 millones y que en el parqué apenas vale 2.000 millones de euros. Este viernes, la cotización en liras de Garanti se desplomó un 7%, y en el año se deja un 40%.

Sin embargo, la preocupación del BCE oscila en torno al riesgo de que muchos prestatarios turcos están endeudados en divisa extranjera sin cubrir, con alrededor del 40% de los activos del sector bancario turco, y empiecen a dispararse los impagos. El propio Carlos Torres, consejero delegado de BBVA, admitió a los analistas tras la última presentación de resultados que prevé un incremento del coste del riesgo de 123 hasta los 150 puntos básicos, lo que obligará a la entidad a provisiones millonarias contra resultados. Por ahora, apenas hay impacto en la ratio de capital CET1, ya que según Unicredit es de 2 puntos básicos por cada caída del 10% en la lira.

El mercado, en general, está poniendo en cuarentena a Turquía tras años de desequilibrios internos

Carlos Torres señaló que la entidad está siendo “bastante prudente” en Turquía con una “estrategia de cobertura muy eficiente” para proteger el margen de intereses. Aun así, las provisiones ya crecieron un 140% interanual en el primer semestre, hasta los 34 millones. Y en bolsa la entidad se dejó el viernes un 5,2% hasta mínimos de dos años, agrandando su caída en 2018 hasta el 20% y quedando como el peor banco español y entre los cinco con mayores pérdidas del Euro Stoxx 600 Banks, pese a ser la única entidad española además de Bankinter con un ROE (retorno sobre el capital) superior al coste del capital. Por su parte, Unicredit se desplomó este viernes un 4,73% y BNP, otro banco señalado por su exposición a Turquía, un 2,99%.

Erdogan durante un acto ante sus seguidores. (Reuters)
Erdogan durante un acto ante sus seguidores. (Reuters)


Apuesta contra BBVA y Unicredit

Steve Eisman (1962, Estados Unidos) es uno de los ganadores de la crisis financiera que vive Turquía desde hace semanas, agudizada los últimos días. Hace dos semanas admitió en una entrevista con ‘CNBC’ que tiene posiciones bajistas apostadas contra BBVA y Unicredit, precisamente por su exposición a Turquía, además de posicionarse contra Tesla.

Eisman, caracterizado por Steve Carrell (Mark Baum, en la película) en el film ‘The big short’ (‘La gran apuesta’) lanzado en 2015 y basado en el libro homónimo de Michael Lewis, fue un gestor del ‘hedge fund’ FrontPoint que apostó contra las hipotecas ‘subprime’ antes del estallido de la crisis financiera entre 2007 y 2008 tomando posiciones bajistas contra las obligaciones de deuda colateralizada (CDO).

Las opiniones de Eisman son aún muy respetadas en Wall Street después de su éxito en los albores de la crisis financiera y el colapso de la burbuja inmobiliaria. En este caso, su apuesta van en contra de la economía turca a través de bancos europeos. El mercado, en general, está poniendo en cuarentena a Turquía tras años de desequilibrios internos como déficit por cuenta corriente o deuda externa, ocultos por fuertes ritmos de crecimiento.

Sin embargo, la inflación está desbocada cerca del 16%, y el banco central aunque ha subido los tipos al 18% no parece capaz de llegar tan lejos como Argentina, que en junio solicitó asistencia al Fondo Monetario Internacional (FMI) para frenar una hemorragia similar con su divisa. Allí, los tipos llegaron al 30%, pero en Turquía, los analistas creen que Erdogan ha acabado con la independencia de la autoridad monetaria, que mantiene los tipos reales (descontando la inflación) cerca del 0%. Pero con una deuda externa de más del 50% del PIB, según datos gubernamentales, y estimaciones de que más de 300.000 millones de euros de deuda empresarial es en dólares, la economía turca podría no tener mucho más tiempo para evitar el colapso.

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