Ahorro y Consumo: Más fondos y menos depósitos: el cambio del ahorro de las familias desde 2007
riqueza financiera de las familias

Más fondos y menos depósitos: el cambio del ahorro de las familias desde 2007

Los hogares acabaron 2017 con 2,15 billones de euros en activos financieros. El mayor crecimiento se produce en fondos de inversión, a costa de depósitos y acciones

Foto: Ahorro en euros. (Pexels)
Ahorro en euros. (Pexels)

La riqueza financiera de las familias creció en 2017 por segundo año consecutivo, y supera en un 14% la cifra previa a la crisis, una década antes. Sin embargo, la estructura de los activos financieros de las familias ha cambiado radicalmente, con un mayor peso de los fondos de inversión frente a la caída de los depósitos a plazo y las acciones cotizadas.

Las tenencias de activos financieros se dispararon un 80% durante la década de la burbuja inmobiliaria, antes de 2008. El récord precrisis fue de 1,9 billones (millones de millones) de euros en 2007. Con la crisis financiera cayó un 15%, hasta los 1,6 billones de marzo de 2009, para volver a crecer con la recuperación económica. Desde marzo de 2015, supera los dos billones, con máximos en los 2,15 billones del año pasado.

La recuperación de la riqueza de las familias tiene que ver con la expansión de la economía, que aumenta los ingresos de los hogares, y con la mayor propensión al ahorro que han mostrado estos tras los excesos financieros del pasado. De hecho, la riqueza neta (descontando las deudas), está en niveles récord de 1,37 billones, un 45% más que en 2008.

En este periodo, además de sanear su posición financiera, las familias han realizado una profunda reestructuración de sus activos. Un cambio que también han impulsado los bancos. Tanto oferta como demanda han modificado sus preferencias ante la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE).

Así, el ahorro en depósitos a plazo (los que dejan disponer del dinero sin penalización hasta la fecha prefijada) ha perdido importancia. En 2007 suponía el 19% de la riqueza financiera de las familias, con 353.000 millones. En 2017 cayó hasta el 10%, con 215.000 millones de euros. En realidad, responde a la estrategia de represión financiera del BCE para mover el dinero y dinamizar la actividad económica.

Más fondos que nunca

El otro gran cambio se produce al alza, con un crecimiento de los fondos de inversión. El volumen invertido por las familias en productos nacionales y extranjeros asciende a un nuevo récord (312.551 millones de euros), el 15% de la riqueza financiera, frente al 11% de 2007, con apenas 205.000 millones.

Durante este periodo, los fondos nacionales han recuperado el patrimonio que tenían antes de la crisis, marcando nuevos máximos históricos. Asimismo, con la recuperación económica y las previsiones de una mayor apertura (que busca MiFID II desde este año), las gestoras internacionales se han lanzado a por el mercado español.

Las encuestas suelen mostrar un mayor riesgo asumido por parte del ahorrador durante los últimos años. Los tipos al 0% han hundido las rentabilidades de los productos más conservadores, como los depósitos o los fondos convencionales de renta fija, lo que impulsa la suscripción de fondos mixtos y de renta variable. Para la banca, es un producto más rentable que el negocio tradicional de captar y prestar dinero. Por ello, las cuentas de resultados muestran un mayor crecimiento de los activos fuera de balance (fondos, planes y seguros) que en balance (depósitos y cuentas).

Hasta que no suban los tipos no sabremos si ha habido un cambio de preferencia de los hogares [demanda] y los bancos [oferta] o es solo temporal

Sin embargo, “hasta que no suban los tipos no sabremos si ha habido un cambio de preferencia de los hogares [demanda)] y los bancos [oferta] o si solo es algo temporal”, recuerda un ejecutivo veterano de la industria de fondos. Esta es la preocupación de Inverco, patronal de gestoras, que en los últimos años ha dado una vuelta de tuerca a la visibilidad de estos productos.

La asociación suele hacer referencia a este trasvase de dinero. En primera instancia, las familias incrementaron su ahorro en depósitos a plazo a costa de activos más arriesgados, como los fondos de inversión y las acciones, que sufrieron salidas de dinero y una fuerte caída de su valor. Era el momento de recesión y tipos de interés que aún permitían rentabilidades atractivas para los más conservadores.

El peso de los depósitos a plazo alcanzó el 27% en marzo de 2009, pero desde entonces se ha hundido. Sin embargo, no todo el dinero ha ido a fondos, como suelen deslizar desde la industria (Inverco suele hacer referencia a este trasvase). La suma de dinero en efectivo, cuentas corrientes y depósitos llegó a la crisis en el 40%, subió al 49% en 2009 y ha vuelto a niveles del 40% en 2017. Es decir, aún hay mucho dinero conservador, pero que prefiere efectivo o depósitos transferibles (líquidos sin penalización) que dejar su ahorro ‘cautivo’ a cambio de rentabilidades raquíticas por los tipos al 0%.

Pagar a un gestor profesional

Por otro lado, el agregado de inversión en acciones y fondos de inversión también está en niveles similares a 2007, sobre el 40%. Aunque entre 2009 y 2012 se movió entre el 27% y el 30%. Con la recuperación económica, se produjo el mismo efecto doble pero en sentido contrario: entradas de dinero y revalorizaciones de los activos. Así, ha vuelto al citado 40%.

Pero este porcentaje lleva implícito un cambio importante en las preferencias de los hogares, que prefieren invertir a través de un gestor profesional (fondo) que directamente en acciones. Los títulos de empresas cotizadas suponen el 5,9% de la riqueza financiera de las familias, lejos del 7,3% de 2007, mientras que los de las compañías no cotizadas reducen su peso desde el 21% hasta el 15%. Los fondos compensan estas caídas.

En cuanto a los planes de pensiones, se mantienen con una ponderación de entre el 7% y el 8% de la riqueza financiera, con 169.056 millones de euros al terminar 2017. La evolución durante el último año es conocida por repetirse continuamente. Estancamiento o caída durante los tres primeros trimestres y crecimiento en el último, cuando llegan las suscripciones con la campaña comercial de la banca y el atractivo fiscal a corto plazo. Aun así, es un producto que apenas recibe nuevos clientes, y solo uno de cada tres clientes hace aportaciones periódicas.

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