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Draghi recupera el ‘efecto Maradona’ sobre el euro para afianzar los planes del BCE

El presidente del BCE consiguió contener a la divisa europea este jueves pese al giro del lenguaje hacia el endurecimiento monetario

Foto: El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. (Reuters)
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. (Reuters)

Por fin. Mario Draghi recuperó su magia como presidente del Banco Central Europeo (BCE) este jueves. Como en el inicio de su figura legendaria para la eurozona, lo hizo con el uso del lenguaje, ya que mantuvo a raya al euro pese al giro hacia el endurecimiento monetario del organismo que preside el italiano, y al que se incorporará Luis de Guindos como vicepresidente en junio.

El uso del lenguaje como arma monetaria es lo que Mervyn King (Chesham Bois —a 50 kilómetros de Londres—, 1948) bautizó y popularizó como ‘efecto Maradona’. El que fuera gobernador del Banco de Inglaterra entre 2003 y 2013 usó este concepto para describir la capacidad de un banco central para influir en las decisiones de los agentes económicos solo con su comunicación, sin cambiar los instrumentos de su política.

En su crónica de la crisis, ‘El fin de la alquimia’, King resume una teoría que ha enunciado en varias ocasiones. Usa como ejemplo el segundo gol de Diego Armando Maradona ante Inglaterra en el Mundial de 1986, después de marcar el primero con la mano. El astro argentino regateó a cinco jugadores hasta encarar al portero corriendo en línea recta gracias a sus fintas. “Los defensores ingleses reaccionaron a lo que esperaban que hiciera Maradona. Como esperaban que Maradona se moviera a la izquierda o a la derecha, este fue capaz de seguir recto”, escribió el exgobernador del Banco de Inglaterra.

“La política monetaria funciona de forma similar”, dice King, que ilustra cómo un banco central puede mantener constante su política monetaria y provocar movimientos en el mercado. Es decir, lo que consiguió ayer Draghi con el euro, que rebotó con fuerza con el comunicado del BCE a las 13:45 y se dio la vuelta durante su comparecencia de prensa, entre las 14:30 y las 15:30. Finalmente, la divisa europea se dejó un 0,6% frente a su par norteamericano, hasta los 1,233 dólares.

El BCE eliminó del comunicado la posibilidad de aumentar el volumen de compras, al quitar respecto a enero la siguiente frase: “Si las perspectivas fueran menos favorables, o si las condiciones financieras fueran incompatibles con el progreso del ajuste sostenido de la senda de inflación, el Consejo de Gobierno está preparado para ampliar el volumen y/o la duración del programa de compras de activos”.

Comportamiento del euro/dólar en la sesión de este jueves. (Bloomberg)
Comportamiento del euro/dólar en la sesión de este jueves. (Bloomberg)

Los operadores del mercado de divisas respondieron con compras de la moneda europea. Como en ocasiones anteriores, Draghi reiteró la preocupación por la fortaleza del euro. Pero también se esmeró en destacar que hubo unanimidad en la decisión frente a las especulaciones sobre los miembros más duros (halcones), que hay un crecimiento más rápido de lo esperado pero que se necesita paciencia para que la inflación llegue al objetivo y que, en todo caso, la retirada de los estímulos será gradual.

Un euro fuerte encarece las exportaciones y abarata las importaciones. En el primer caso es un freno para el crecimiento, y en el segundo, se importa deflación. La escalada del euro durante los últimos 12 meses, desde el entorno de 1,05 dólares, ha puesto en peligro los planes del BCE para retirar unos estímulos que han triplicado el balance durante la crisis hasta los 4,5 billones (millones de millones) de euros. “El BCE ha reconocido que el aumento del proteccionismo y la fortaleza del euro podrían constituir una fuente de riesgo en el futuro”, señala Stefan Isaacs, gestor de M&G.

El cuartel general en Fráncfort constata una aceleración de la economía, pero duda con la inflación. Ayer volvió a dar muestras de ello al incrementar una décima la previsión de crecimiento real del PIB de la eurozona hasta el 2,4% en 2018, mientras que espera una expansión del 1,9% en 2019 y del 1,7% en 2020. Paralelamente, mantuvo la estimación para el IPC en el 1,4% en 2018, pero la recortó una décima, hasta el 1,3%, el próximo año, siguiendo con el 1,7% para 2020. No obstante, la previsión de la inflación subyacente (sin energía ni alimentos no elaborados), que guía las expectativas del BCE, continúa en el 1,1%, 1,5% y 1,8% entre 2018 y 2020.

Los economistas del banco central prevén que los costes laborales no crezcan con fuerza, un 1,8%, hasta 2020. La remuneración por asalariado subirá un 2,2% este año, un 2% el próximo y un 2,7% en 2020, según estas estimaciones. Mientras que la productividad mantendrá un crecimiento a un ritmo del 1% anual o inferior.

Próximos pasos de Draghi

El consenso de analistas estaba dividido sobre el cariz de la reunión. Cada vez más expertos dan por hecho que el programa de compra de activos de 30.000 millones de euros mensuales terminará en septiembre. El comunicado del BCE mantuvo la coletilla de que seguirá hasta septiembre de 2018 “o hasta una fecha posterior si fuera necesario y, en todo caso, hasta que el Consejo de Gobierno observe un ajuste sostenido de la senda de inflación que sea compatible con su objetivo”. Esto es, mantener la inflación en un nivel inferior, aunque próximo, al 2% a medio plazo.

La clave es que el BCE ha dejado de hablar sobre hacer más si empeoran las condiciones económicas y financieras

El comunicado del banco central reiteró los tipos en el mínimo histórico del 0% para la financiación y del -0,4% para los de facilidad de depósito. Sin embargo, el BCE sí dio un paso hacia el fin de su particular QE, como se denomina a la compra de bonos que inició la Reserva Federal (Fed) en Estados Unidos, y que en Europa funciona con las siglas APP.

El BCE ya no contempla la opción de aumentar la intensidad de las compras, y los expertos dan por hecho que modificará definitivamente su guía (‘forward guidance’) en la reunión de junio, en la que ya estará Guindos como vicepresidente. “La clave es que el BCE ha dejado de hablar sobre hacer más si empeoran las condiciones económicas y financieras”, sostiene James Athey, gestor de Aberdeen Standard Investments. El próximo encuentro será el 26 de abril.

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