"Difícil pero no imposible": hoja de ruta de la AIE para lograr un mundo cero emisiones en 2050
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mitad de siglo es la fecha límite

"Difícil pero no imposible": hoja de ruta de la AIE para lograr un mundo cero emisiones en 2050

La Agencia Internacional de la Energía ha publicado un informe en el que detalla tanto el camino que llevamos como lo que podemos esperar en los próximos años. A pesar de aceptar su dificultad, admiten que los objetivos marcados son posibles

placeholder Foto: Las energías renovables, como la fotovoltaica, están llamadas a abastecer de electricidad a la población mundial. (Reuters)
Las energías renovables, como la fotovoltaica, están llamadas a abastecer de electricidad a la población mundial. (Reuters)

Detener los nuevos proyectos de hidrocarburos, adelantar a 2035 el fin de los coches de combustión y que las renovables superen al carbón a nivel mundial en cinco años son algunos de los 400 ingredientes de la receta de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) para lograr el objetivo —“difícil, pero aún alcanzable”— de emisiones cero netas en 2050.

La AIE, que desde su puesta en marcha en 1974 trabaja para velar por los intereses energéticos de los países desarrollados, ha publicado su informe ‘Global Energy Review 2021’ ('Revisión de la energía global 2021', en inglés), en el que refleja que la demanda mundial de energía aumentará un 4,5% en 2021 después de que se contrajera un 4% en 2020 a consecuencia de la pandemia global del coronavirus.

"Limitar el calentamiento global a 1,5 °C es el mayor desafío al que se enfrenta la humanidad"

En su diagnóstico, añade que al menos un 70% de este incremento procederá de los mercados emergentes y de las economías en desarrollo, donde crecerá un 3,4% respecto a niveles de 2019, frente al 3% de aumento en el uso de energía en las economías avanzadas.

Igualmente, prevé que la demanda de combustibles fósiles experimente un repunte significativo en 2021 y que la demanda de carbón supere en un 60% la de todas las renovables combinadas. Todo ello provocará un aumento de las emisiones de por lo menos un 5% a escala global, lo que revertirá la caída del 80% registrada en 2020, que llevó a situarlas en el 1,2%, por debajo de los valores de 2019.

Por tipos de combustible, contempla un crecimiento de la demanda de carbón del 4,5% en 2021, el 80% de este en Asia, pero avisa de que en Estados Unidos y en la Unión Europea también está repuntando. Además, la demanda de gas natural será un 3,2% mayor en 2021.

placeholder La AIE contempla una subida de la demanda de carbón en 2021. (Reuters)
La AIE contempla una subida de la demanda de carbón en 2021. (Reuters)

Con este escenario, la hoja de ruta que plantea la AIE a escala global incluye 400 puntos, que suponen, según ha explicado el director ejecutivo de la organización, Fatih Birol, una “muestra de acciones prioritarias” para garantizar que “no se pierda la oportunidad, difícil pero alcanzable, de lograr emisiones netas cero para 2050”.

La apuesta, con hitos y recomendaciones sectoriales, busca una transformación radical para limitar el calentamiento global a 1,5 °C, algo que Birol califica como “el mayor desafío al que se ha enfrentado la humanidad”.

Foto: El presidente Biden en su comparecencia durante la cumbre.

El informe de la AIE da un tirón de orejas a la acción climática de los países, a quienes afea que, aunque siguen aumentando tanto el número de naciones que presentan compromisos como la ambición de los mismos, la suma de todos ellos “incluso si se cumplen por completo” está “muy por debajo” de lo que se requiere para lograr emisiones globales de CO₂ nulas a mitad de siglo.

Durante la presentación del documento, Birol defendió que el camino que plantea la AIE supone un “aumento histórico” de la inversión en energía limpia que conllevará "la creación de millones de nuevos empleos y un crecimiento económico global".

En su visión, plantea la AIE que la demanda mundial de energía caerá a mitad de siglo un 8% respecto a los niveles actuales, pero con ella se suplirán las necesidades de una economía de más del doble de tamaño y para una población mundial estimada en 2.000 millones de habitantes más.

placeholder La famosa presa Hoover, en Estados Unidos. (Reuters)
La famosa presa Hoover, en Estados Unidos. (Reuters)

Para esa fecha, confía en que casi el 90% del 'mix' energético procederá de fuentes renovables, de las que eólica y solar representarán cerca del 70%, y el resto, en su mayoría, será energía nuclear.

Por ende, prevé que los combustibles fósiles bajarán: desde representar casi cuatro quintas partes del suministro total de energía a fecha de hoy hasta apenas un poco más de una quinta parte, y esta quedará limitada a bienes donde el carbono está incorporado como producto, es decir, los plásticos, las instalaciones de captura de carbono y en sectores donde las alternativas tecnológicas de bajas emisiones son escasas.

Para ello, el director del organismo subraya que cada país ha de diseñar su propia estrategia de acuerdo con sus circunstancias específicas, pero ha puesto a disposición de los gobiernos el apoyo de la AIE para preparar sus hojas de ruta.

Guía básica de descarbonización

De momento, en su guía de actuaciones, considera que a corto plazo los países deben desplegar tecnologías energéticas limpias y eficientes, las que ya están disponibles de forma “inmediata y masiva”, y aconseja dar un impulso global “importante” para acelerar la innovación.

Respecto al desarrollo renovable, el informe plantea la necesidad de instalar “todos los días” el equivalente al parque solar más grande del mundo, porque será necesario que la capacidad de energía fotovoltaica llegue a 630 gigavatios y la eólica a 390 gigavatios en 2030, es decir, que en esta década se deberá multiplicar por cuatro el nivel récord alcanzado en 2020. Al mismo tiempo, deberán detenerse de manera inmediata los proyectos de exploración de combustibles fósiles y reducir “a toda prisa” la producción actual.

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Exterior de la Central Nuclear de Almaraz. Según la AIE, la energía nuclear va a seguir suministrando energía durante años. (EFE)

La eficiencia energética será también parte “esencial” de esta hoja de ruta y, en ese sentido, la AIE pronostica que la mayor parte de la reducción global de emisiones de CO₂ en 2030 procederá de las tecnologías ya existentes, mientras que el resto llegará de la mano de nuevos desarrollos que en la actualidad solo son prototipos.

Otra de las fuentes de emisiones más importantes, el transporte, deberá sufrir también una profunda remodelación, ya que el ‘Global Energy Review 2021’ considera necesario garantizar que no se venderán automóviles nuevos con motores de combustión interna a partir de 2035 —cinco años antes de lo que establece la Ley de Cambio Climático aprobada en España—.

"La eficiencia se ve en la década de 2030, a medida que cambia la composición del parque de vehículos: los automóviles eléctricos pasan de representar el 20% de todos los automóviles en la carretera en 2030 al 60% en 2040 (en comparación con el 1% de hoy)", proyecta.

Al mismo tiempo, señala que otra de las garantías que deberán proporcionarse es el suministro de electricidad a los 785 millones de personas que en la actualidad no tienen acceso a ella. Para ello, la AIE propone garantizar soluciones de cocina limpias a 2.600 millones de personas, un ejercicio que costará unos 32.939 millones de euros, es decir, apenas el 1% de la inversión anual promedio del sector energético.

Foto: La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, tras la aprobación de la nueva Ley de Cambio Climático. (EFE)

Con todo, la agencia confía que toda esta hoja de ruta necesaria para atajar el cambio climático efectivamente supondrá un “salto” en el gasto público y privado, pero destaca que al mismo tiempo creará “millones” de puestos de trabajo en energías limpias, en eficiencia energética así como en las industrias de ingeniería, fabricación y construcción, y todo ello generará un incremento del PIB mundial de un 4% en 2030 respecto al momento actual de inicio de década.

En definitiva, el camino que plantea la autoridad energética supone un acicate a los países para que se pongan manos a la obra en la descarbonización, puesto que más allá de las buenas intenciones, compromisos expresados y promesas, el planeta está aún lejos de situarse en la autopista de la descarbonización. La Ley de Cambio Climático española, aprobada definitivamente la semana pasada en el Parlamento, incluye varios de los ingredientes de la propuesta de la AIE, aunque con menor ambición. No obstante, es el primer paso de esa senda que pretende llegar a una España neutra en emisiones de gases de efecto invernadero a mitad de siglo.

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