De enemigo a aliado: capturar CO₂ para fabricar combustibles sintéticos
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CCUS, clave para la descabornización

De enemigo a aliado: capturar CO₂ para fabricar combustibles sintéticos

España tiene el objetivo de ser neutra en emisiones de carbono en 2050. Para lograrlo, la captura y uso de este gas para la movilidad pueden ser decisivos

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Economía circular, sostenibilidad o transición energética. Todos estos conceptos están presentes en una de las tecnologías llamadas a poner su granito de arena para lograr los objetivos que los acuerdos del clima de París o la reciente Ley de Cambio Climático han establecido para nuestro país. Hablamos de CCUS (siglas en inglés de captura, almacenamiento y uso de carbono), unas tecnologías que podrían jugar un papel importante en el objetivo de que España sea neutra en emisiones en 2050.

Basta con echar un vistazo a algunas cifras publicadas para comprender la importancia de estas tecnologías con el objetivo de lograr la neutralidad de emisiones de aquí a 30 años. La International Environmental Agency alertó este mes de septiembre de que, para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París, sería necesario capturar y almacenar de forma segura más de dos gigatoneladas (o dos billones de toneladas) cada año, lo que implica multiplicar por más de 100 veces la capacidad actual durante las próximas tres décadas. Además, la Agencia Internacional de la Energía ha calculado que entre el 8% y el 15% de las soluciones destinadas a mitigar los efectos del cambio climático deberán basarse en la captura, almacenamiento y uso de carbono.

"Las tecnologías CCUS van a ser importantes para el sector del petróleo y el gas, pero también para sectores industriales que tienen procesos de muy alta temperatura, como los del acero o el cemento", explica Antonio López, gerente de Transición Energética y Cambio Climático de Repsol. "En estos sectores, el CO₂ va a ser muy difícil de abatir con las tecnologías de que disponemos hoy, así que van a necesitar sí o sí CCUS para lograr ser cero emisiones netas", apunta el gerente, quien también recuerda que la Agencia Internacional de la Energía y la ONU reconocen en sus informes que “sin las tecnologías CCUS y las tecnologías de emisiones negativas (NET) vinculadas, va a ser difícil que lleguemos a los 2 °C, y mucho menos al escenario de 1,5 °C, que es la meta final”.

Un proceso en tres grandes pasos

¿Cómo conseguimos recoger uno de los gases responsables del cambio climático para evitar su emisión a la atmósfera y reciclarlo en un nuevo producto que, además, sea sostenible? El camino se recorre a lo largo de tres grandes estadios, siendo el primero de ellos el de la captura, donde se separa el CO₂ del resto de gases con los que se libera.

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Complejo industrial de Repsol en Puertollano (Ciudad Real).

La tecnología más extendida consiste en recuperar el CO₂ utilizando un fluido absorbente que lo atrapa y lo separa del resto de gases que se han originado durante la combustión. Posteriormente, el fluido se calienta para que libere dióxido de carbono en alta concentración. Es entonces cuando ya se puede gestionar para su uso posterior como materia prima, por ejemplo, para fabricar combustibles sintéticos o bien almacenarlo geológicamente de forma segura. Pero esta no es la única técnica para capturarlo: actualmente, se están desarrollando nuevas tecnologías basadas en diferentes principios de separación, cuyo objetivo es hacer el proceso más eficiente, de forma que se puedan reducir los costes de la captura.

Si no se utiliza como materia prima, el CO₂ se puede comprimir en estado líquido o supercrítico y transportarse mediante camiones cisterna, buques o tuberías hasta su punto de almacenamiento. Para ello, se pueden utilizar formaciones rocosas, yacimientos de petróleo y gas agotados o formaciones salinas. Se estima que el potencial de almacenamiento geológico de nuestro planeta asciende a unas 8.000 gigatoneladas de CO₂.

Una nueva vida para el CO₂

En España, ya existen compañías que trabajan en estas tecnologías de captura, almacenamiento y uso del carbono. Repsol ha situado la descarbonización en el centro de su plan estratégico para el primer lustro de la década. Su objetivo es ser una compañía cero emisiones netas en 2050; fue la primera del sector que anunció esa meta.

¿Cómo pretende lograrlo? Apostando por una mayor eficiencia energética, economía circular, hidrógeno renovable, la generación renovable o el desarrollo de tecnologías CCUS. En Repsol, estamos a favor de la utilización del CO₂ y ya trabajamos en ejemplos de este uso. "Las tecnologías CCUS son interesantes como práctica de economía circular, aunque, de momento, no se puede usar todo el CO₂ que es necesario para luchar contra el cambio climático.", apunta Antonio López.

Entre los múltiples usos que se pueden dar al CO₂, se encuentra la producción de los llamados 'e-fuels' o combustibles sintéticos. La energética va a comenzar a construir en el puerto de Bilbao una de las mayores plantas del mundo de este tipo de combustible, que usará como materias primas hidrógeno renovable y CO₂ capturado en la cercana refinería de Petronor. En una primera fase, esta planta producirá unos 50 barriles al día de combustibles sintéticos. Para que el proceso sea neutro en emisiones, se utilizará energía renovable para obtener el hidrógeno, mediante un proceso de electrólisis del agua que permite descomponer los elementos a través de corriente eléctrica continua.

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Laboratorio de combustibles del Repsol Technology Lab.

Otras aplicaciones del carbono se encuentran en la manufactura de materiales como polímeros, que son especialmente útiles para fabricar espumas para asientos o colchones, adhesivos de envases o 'films' plásticos. La energética también cuenta con una tecnología patentada para incorporar CO₂ en polioles, una materia prima que se utiliza para obtener materiales esenciales para los sectores del confort o la automoción. "El despliegue de proyectos CCUS en la Unión Europea puede ser una contribución importante para descarbonizar el sector industrial europeo sin dañar la competitividad de nuestra industria, que está sometida a unas exigencias medioambientales mucho mayores que en otras regiones del mundo", apunta el gerente de Transición Energética y Cambio Climático de Repsol.

Además, en el mundo hay proyectos en marcha que desarrollan otras fórmulas para capturar el carbono directamente de la atmósfera, utilizando energía geotérmica para activar la maquinaria encargada de este proceso, aunque la tecnología todavía se encuentra en un estado muy temprano de desarrollo. Una nueva muestra de que las tecnologías CCUS todavía tienen mucho recorrido para cumplir con los ambiciosos objetivos que tanto gobiernos como grandes empresas se han marcado de cara a 2050.

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