Las contradicciones de Colau desacreditan su discurso ecologista
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Polémica medioambiental en Barcelona

Las contradicciones de Colau desacreditan su discurso ecologista

A los fiascos cosechados con la gestión de residuos o la empresa de energía municipal, se une el uso del avión para desplazamientos cortos, en contra de lo que la alcaldesa propone y predica

Foto: La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (EFE)
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (EFE)

La coherencia en el discurso es una de las principales exigencias que deben atender quienes pretenden liderar el ecologismo político y proclaman desde las instituciones su compromiso con la defensa del medio ambiente. De lo contrario, el mensaje que se traslada a los ciudadanos es tan decepcionante como desmotivador.

El gobierno local es uno de los más próximos al ciudadano y por ello, cuando se trata de apelar a la responsabilidad de todos para avanzar hacia unas ciudades más limpias y sostenibles, es necesario predicar desde el ayuntamiento con el ejemplo. Algo que la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, incumple al mostrar la falta de coherencia entre su comportamiento y su discurso ecologista.

La coherencia es básica para promover la participación ciudadana en el cuidado del medio ambiente desde las administraciones

La apuesta por la movilidad sostenible es una de las áreas que intenta abanderar la primera edil del Ayuntamiento de la capital catalana. A este respecto, Ada Colau no pierde ocasión para repetir en sus actos públicos y ante los medios de comunicación la necesidad de sustituir los vuelos cortos de menos de mil kilómetros de distancia por trayectos en tren, un medio de transporte mucho más sostenible.

De hecho, en una reciente entrevista radiofónica en Catalunya Radio llegó a decir que el Ayuntamiento viene aplicando desde hace años la obligatoriedad de recurrir a los viajes en tren en sustitución del avión en aquellos trayectos que tienen un recorrido inferior a dicha distancia, salvo situaciones de emergencia.

Foto: Emisiones de una central de carbón. (EFE)

Sus palabras exactas fueron en esta ocasión:nosotros hablamos de vuelos (cortos) de menos de mil kilómetros que se pueden sustituir por tren de manera eficaz y eficiente, sobre todo con alta velocidad. Nosotros lo que ya aplicamos como Ayuntamiento, ya hace años, (es) que los trayectos que son de menos de mil kilómetros, a menos que haya una situación de emergencia que lo justifique, lo hacemos siempre en tren y no lo hacemos en avión”.

Sin embargo lo cierto es que, desde que Ada Colau accedió a la alcaldía de Barcelona, en mayo de 2015, ha realizado uno de cada cuatro viajes considerados de radio corto en avión para asistir a actos y encuentros que se preveían con suficiente antelación y que eran compatibles con un traslado más sostenible y bajo en emisiones, en congruencia con el ideario que defiende y exhibe.

placeholder Avión despegando del Aeropuerto de El Prat, a cuya ampliación se ha opuesto Colau (EFE)
Avión despegando del Aeropuerto de El Prat, a cuya ampliación se ha opuesto Colau (EFE)

Concretamente, entre 2015 y 2020, según los últimos datos disponibles en el portal de transparencia del Ayuntamiento de Barcelona, la alcaldesa habría hecho un total de 26 vuelos con un trayecto que no supera los 1.000 kilómetros de distancia.

Lo más curioso de todo ello es que Colau ha manifestado en numerosas ocasiones su opinión favorable a eliminar el Puente Aéreo que une los aeropuertos de Madrid y Barcelona desde hace décadas. Sorprende en ese sentido que sin embargo la alcaldesa haya utilizado este servicio en varias ocasiones durante su mandato.

Foto: Foto: EFE.

Asimismo, al margen de sus desplazamientos a Madrid, la alcaldesa de Barcelona no ha dudado en viajar en avión a otras ciudades españolas, unos desplazamientos que, a juzgar por la agenda de actos a los que acudía, en ningún caso se podrían considerar como viajes de carácter urgente o en los que se diera “una situación de emergencia que lo justifique”.

Esta nueva incoherencia se suma a las ya cometidas en otros ámbitos de la política ambiental del Ayuntamiento de Barcelona, como la famosa “Tasa Colau” que penalizó con una nueva carga impositiva el reciclaje doméstico. O la no menos polémica creación de la comercializadora municipal de energía ‘Barcelona Energía’, que al principio ofrecía como energía verde y renovable la generada por una incineradora de residuos -lo que provocó incluso manifestaciones en contra por las calles de la ciudad- y ha acabado comprando la energía que suministra a las eléctricas y vendiéndola muy por encima de lo ofrecido.

placeholder Declaración de emergencia climática en el ayuntamiento de Barcelona (EFE)
Declaración de emergencia climática en el ayuntamiento de Barcelona (EFE)

Coherencia, ejemplaridad y honestidad en el discurso. Estas son las bases principales para promover la participación ciudadana desde las administraciones locales. Algo que se hace especialmente exigible para quien, como Colau, pretende liderar el ecologismo político en Barcelona y más allá.

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