¿Por qué en España no tenemos un partido ecologista como el alemán?
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Luchas internas y enfrentamientos

¿Por qué en España no tenemos un partido ecologista como el alemán?

La crónica del ecologismo político en España es la historia de un fracaso, llena de ambiciones personales y ansias de poder que han impedido atraer el voto de unos ciudadanos cada vez más sensibilizados con el medio ambiente

Foto: Los Verdes son ya la tercera fuerza del Parlamento alemán. (Reuters)
Los Verdes son ya la tercera fuerza del Parlamento alemán. (Reuters)

Uno de los datos más relevantes de las elecciones alemanas ha sido la subida de Los Verdes, que han alcanzado el 14,8% de los sufragios, convirtiéndose —así— en la tercera fuerza del país. Finalmente, no se han cumplido las previsiones demoscópicas más optimistas, que auguraban —en mayo de 2021— que esta bandería podría obtener hasta el 25% de los apoyos. Pero, a pesar de ello, la formación ecologista se ha convertido en la llave para la formación del Gobierno germano…

Sin embargo, Alemania no es el único lugar de Europa donde la ecología política cuenta con un peso importante. En Austria, Luxemburgo, Finlandia, Suecia, Bélgica e Irlanda, sus representantes tienen mucho que decir en la vida pública. Además, en Francia cuentan con un poder municipal en aumento. Un impulso político que también ha llegado a las instancias europeas. En los comicios de 2019, incrementaron sus diputados en 19 miembros, hasta llegar a los 55.

"Aunque va en aumento, el nivel de compromiso verde en nuestro país ha sido más bajo que en el norte y centro de Europa"

Pero esta 'ola verde' no ha llegado —todavía— a algunos países europeos, como España. Es cierto que el ambientalismo, como movimiento social, ha ido ganando presencia en nuestro país. Y lo ha hecho a través de diferentes expresiones, como las protestas antinucleares de la década de 1980. Sin embargo, este brío no se ha condensado en el Congreso.

Igualmente, han existido algunos diputados verdes desde la restauración de la democracia. Incluso, actualmente, se pueden mencionar los casos de Juantxo López de Uralde —integrado en Unidas Podemos (UP), aunque cabeza visible de Alianza Verde— o de Inés Sabanés, de Equo, formación coaligada con Más País. Sin embargo, esta corriente ideológica nunca ha tenido el mismo vigor parlamentario que en otros países como Alemania.

Foto: El diputado de Unidas Podemos Juan José López de Uralde (EFE)

De hecho, y como señala el catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Málaga (UMA) Ángel Valencia, “el estado de salud de los partidos verdes españoles es problemático”. Una situación que, según califica dicho especialista, se ha convertido en “recurrente, casi eterna y que parece casi sin solución”. Pero ¿a qué se debe el mencionado panorama? Hay muchos factores que lo pueden explicar. “Existen razones de distinta naturaleza”, asegura Manuel Alcántara, catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Salamanca (USAL).

Por un lado, “hay que tener en cuenta que parte de las reclamaciones ambientalistas se incorpora en otras formaciones, como IU, Podemos, ERC, los comunes de Cataluña o en la izquierda 'abertzale' en el País Vasco. E, incluso, el PSOE defiende algunas cuestiones en este sentido”, describe el investigador de la USAL. Y, por otro, se ha de tener en cuenta que “España sigue teniendo una relativa baja conciencia ecológica”.

placeholder Inés Sabanés, diputada de Más País-Equo en el Congreso. (EFE)
Inés Sabanés, diputada de Más País-Equo en el Congreso. (EFE)

Esta última opinión es compartida por Juantxo López de Uralde. “Se debe reconocer que, en nuestro país, el nivel de compromiso verde ha sido mucho más bajo que en el norte y el centro de Europa. Ahora está aumentando, pero —todavía hoy— la mencionada coyuntura ha provocado que lo medioambiental movilice pocos votos. Muy comprometidos, pero insuficientes”, asegura el diputado. Entonces, ¿esta situación podría cambiar si se apostase por la educación ambiental? “Seguramente. Sería una de las claves en esta transformación”, añade Alcántara.

Sin embargo, se han de tener en cuenta otros factores para entender el escaso impacto de la ecología política en España. En primer lugar, hemos de echar mano de la perspectiva histórica. “Se trata de un movimiento que surgió como algo muy secundario en las luchas contra el franquismo”, relata Ángel Valencia, catedrático de la UMA. “En aquel momento, existían otras prioridades. Había que consolidar el marco político y constitucional, el sistema de partidos… Por ello, se olvidó el elemento verde”.

placeholder Los jóvenes exigen más políticas a favor del clima. (EFE)
Los jóvenes exigen más políticas a favor del clima. (EFE)

“En los países de la 'tercera ola democratizadora', que comenzó en la década de 1970 y terminó hacia 1989 con el inicio de las transiciones poscomunistas, no han sido potentes los partidos ambientalistas, salvo en algún caso muy concreto, como Eslovenia”, rememora el profesor de Ciencia Política en la Universidad de Castilla–La Mancha (UCLM) Carlos González Villa.

Pero ¿por qué se habría dado esta situación? “El motivo habría que analizarlo caso por caso”, indica dicho especialista. Por ejemplo, en aquellos lugares de la Europa no soviética que pasaron de dictaduras militares a sistemas democráticos en la década de 1970 —Grecia, Portugal y España—, “la izquierda comunista fue adoptando postulados nacidos de Mayo del 68, entre los que se distinguía la ecología”, explica González Villa. Pero lo hicieron sin transformar su identidad al 100%. “Siguieron siendo la izquierda comunista o poscomunista” y únicamente incluyeron algunos nuevos principios, como los relativos a la protección del medio ambiente.

Foto: Foto: EFE

En España, este proceso se produjo de manera progresiva y 'homogénea', ya que el PCE se integró en Izquierda Unida (IU) en 1986. “Y con el tiempo, Izquierda Unida fue constituyéndose como una organización que defendía lo verde como uno de sus estandartes”, añade González Villa. Sin embargo, en Grecia y Portugal esta génesis se produjo de forma abrupta, mediante una ruptura interna en las formaciones originales.

A esto se une que, en algunos lugares de Europa —como Alemania—, los verdes —a partir de la década de 1980— se adueñaron del espacio del Partido Comunista (KPD), ilegalizado por el Tribunal Federal en 1956. Sin embargo, en España las formaciones eurocomunistas —que eran legales y participaban de la vida parlamentaria— fueron las que asumieron los principios vinculados a la protección de la naturaleza.

¿Y qué pasa en el interior del movimiento?

De cualquier forma, no solo existen factores históricos para explicar el escaso peso de las formaciones verdes en nuestro país. También hay que dirigir la mirada hacia las luchas internas existentes en el seno de esta corriente. “En el ecologismo se produce, también, una especie de 'canibalismo', con una división muy difícil, sobre todo desde el punto de vista estratégico”, describe Ángel Valencia, de la UMA. De hecho, se observa “una profunda desunión” en el ámbito partidario, electoral y, por ende, institucional.

Y para comprobarlo, solo se ha de hacer un repaso a la amalgama de formaciones verdes que concurren a las elecciones. Desde el animalismo de Pacma al ecosocialismo de la extinta ICV, pasando por el discurso posibilista de Equo o la escisión de este partido que ha supuesto el surgimiento de Alianza Verde. Una nueva organización aparecida en torno al diputado y activista Juantxo López de Uralde, que casi 10 años antes había liderado la aparición de Equo.

placeholder López de Uralde, en la presentación de Alianza Verde. (EFE)
López de Uralde, en la presentación de Alianza Verde. (EFE)

Esta ruptura —no exenta de polémica— se produjo por las importantes diferencias estratégicas aparecidas en la estructura de dicho partido. Por un lado, estaban los que apostaban por mantener el acuerdo con UP. Y, por otro, los que deseaban deshacer estos lazos y asociarse con Más País, liderado por Íñigo Errejón. Al final, los afiliados de Equo optaron por la segunda alternativa. Pero una parte de los que fueron favorables a quedarse en UP fundaron un nuevo proyecto, denominado Alianza Verde.

Ante tal desarrollo de los acontecimientos, López de Uralde se explica. “La ley electoral deja muy poco margen. En 2011, yo encabecé la lista de Equo y sacamos un importante número de votos, pero no llegamos al Congreso. En cambio, en 2015, de la mano de UP, los resultados fueron espectaculares. Por eso entiendo que, en el caso español, la estrategia más efectiva para las políticas verdes es la de la unidad desde la diversidad”, explica el diputado vasco a Planeta A. “En este contexto se encuadra mi apuesta por Alianza Verde: una organización independiente que suma en el espacio del cambio”.

Luchas internas

Sin embargo, desde la antigua formación de López de Uralde se muestran críticos con dicha estrategia. "Alianza Verde ha decidido ser la sectorial ambientalista de UP. Es legítimo, pero en el resto de Europa la 'ola verde' se desarrolla fuera del ámbito poscomunista. Por ejemplo, en Alemania, Die Linke, los socios de Podemos, ha sufrido un fuerte batacazo al caer 30 diputados, pasando desde los 69 de 2017 a los 39 de 2021", indica Florent Marcellesi, coportavoz de Verdes Equo y exeurodiputado.

Foto: El diputado por Más País Íñigo Errejón. (EFE) Opinión

Por tanto, y como se ha podido observar, existen una serie “de sensibilidades distintas” en el seno de la ecología política española. “Las luchas de este movimiento, más allá de los grandes asuntos como el cambio climático, se han dividido en otros temas de la vida cotidiana”, explica Ángel Valencia, de la UMA. Esto ha generado una mayor fragmentación de la tendencia analizada, pero, al mismo tiempo, le ha conferido “una mayor visibilidad y variedad”, aunque “resulta más complicado construir una estrategia unitaria”.

Los socios de Podemos en Alemania, Die Linke, han sufrido un fuerte batacazo al caer 30 diputados y estar a punto de quedarse fuera

Algo que se puede vincular, por ejemplo, con el concepto que se defiende en torno al ejercicio de la ciudadanía. Se apuesta por “una defensa de la democracia directa y una concepción de la sociedad participativa”, asegura Ángel Valencia en su investigación 'Democracia, ciudadanía y ecologismo político'. No obstante, en este proceso disgregador también habrían influido otros factores, como el tipo de liderazgo. “No todos sus miembros estaban de acuerdo en la vertebración de un partido para la consecución de los objetivos verdes”, asegura el catedrático de la UMA. “El problema es que, en España, existen diversas formas de entender el ecologismo”.

Inciertas perspectivas

En cualquier caso, la ecología política española, ¿cómo podría obtener un mayor impacto en la vida parlamentaria y en las políticas públicas de nuestro país? En primer lugar, y como mencionaba el profesor de la USAL Manuel Alcántara, a través de la educación ambiental. Pero, también, mediante la superación de las luchas intestinas existentes en el interior de esta corriente de pensamiento.

Foto: Chuletón de vaca. Opinión

Incluso, Alcántara propone una solución. Y, para ello, plantea como ejemplo la estrategia parlamentaria que realizan una serie de diputados brasileños. “Existe una suerte de bancada de evangelistas en Brasil que integra, para distintos temas comunes, a todos los procuradores con esta tendencia religiosa que se encuentran dispersos en los diferentes grupos políticos con representación parlamentaria”, explica. Aunque pertenezcan a partidos ideológicamente muy lejanos, en asuntos relativos a sus postulados confesionales votan al unísono…

Así, y utilizando la misma forma de actuar, “una buena iniciativa de los verdes sería buscar asuntos transversales que apelaran a los otros representantes ecologistas y a su visión medioambientalista”. De esta manera, se podría trabajar en conjunto e, incluso, atraer a miembros de otras formaciones, para inscribirse “en una suerte de grupo mixto temático”, centrado en el diseño de políticas sostenibles. En consecuencia, se dejarían de lado los enfrentamientos y luchas internas.

Ecología Equo PACMA
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