Ciudadanos, empresas y oenegés salen al rescate de la naturaleza
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Ante la inacción de los políticos

Ciudadanos, empresas y oenegés salen al rescate de la naturaleza

Cerca de 70 años después de que una de las acciones pioneras de financiación colectiva (‘crowdfunding’) salvara a Doñana de convertirse en una plantación forestal combinada

placeholder Foto: El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, en una cumbre de biodiversidad. Foto: EFE
El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, en una cumbre de biodiversidad. Foto: EFE

Cerca de 70 años después de que una de las acciones pioneras de financiación colectiva (‘crowdfunding’) salvara a Doñana de convertirse en una plantación forestal combinada con urbanizaciones turísticas, una suma de voluntades de individuos y ONG ambientales sigue década tras década protegiendo los ecosistemas más valiosos del planeta ante la dejación de los gobiernos en su preservación.

En España fueron los naturalistas José Antonio Valverde y Francisco Bernís junto a Edward Max Nicholson (fundador de WWF), Guy Monfort y Luc Hoffman, entre otros, quienes recaudaron dos millones de francos suizos en una colecta internacional para que facilitar la compra de terrenos en el entorno de Doñana con la intención de resguardarlos. Menos de 20 años después, en 1969 se declaró el Parque Nacional.

placeholder Parque Nacional de Doñana (Jose Luis Gallego)
Parque Nacional de Doñana (Jose Luis Gallego)

Cuatro décadas más tarde de aquel logro, en 2010 la comunidad internacional se comprometió a detener la pérdida de biodiversidad en 2020, pero ninguno de los objetivos fijados entonces se ha cumplido. De modo que este año, la Cumbre de Kunming que se celebrará en China en mayo “tiene que marcar un punto de inflexión en la respuesta colectiva a las crisis vinculadas de clima y biodiversidad”. Así opina el director ejecutivo de World Land Trust (WLT), Jonathan Barnard, una ONG británica que se dedica a recaudar fondos (principalmente en países de la Commonwealth) para salvar ecosistemas emblemáticos en riesgo y facilitar corredores ecológicos para conectar hábitats.

Foto: Sierra de las Nieves. Foto: EFE

Barnard ha manifestado en una entrevista con Planeta A que las cumbres de Biodiversidad de Kunming, y la de Cambio Climático que se celebrará en Glasgow (Reino Unido) a final de año “necesitan ir más allá de los grandes comunicados y declaraciones”.

A su juicio, los gobernantes deben dejar de ver la pérdida de hábitats “solo como un asunto medioambiental” para reconocer que la naturaleza apuntala la propia existencia y la de las economías. “Deben abordar esta cuestión como el reto multisectorial que es y responder poniendo su dinero allí donde se jactan que es apropiado financiar estrategias de conservación”, señala.

En ese sentido, lamenta que “el mundo falló” a los objetivos de biodiversidad de 2010. Por eso, insiste en que este año los líderes han de dar “un paso más y llevar a cabo sus recientes promesas para la naturaleza, de modo que combinen los objetivos ambiciosos con recursos financieros y una implantación meticulosa”. Además, defiende que la protección efectiva de la biodiversidad y el clima son dos grandes retos transversales que requieren de coordinación y acción de todos los sectores gubernamentales.

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Un Jaguar brasileño. Foto: WWF

Y precisamente afea que la sociedad civil ha avanzado por delante de ellos dado que los gobiernos “no han actuado al ritmo y escala requeridos”. No obstante, asegura que WLT tiene la “esperanza” de contar con líderes que acometan un “cambio real” en sus compromisos este año porque “el momento es ahora”. Parafraseando al profesor sir Partha Dasgupta en su reciente informe ‘La economía de la biodiversidad’, advierte de que hacerlo “no es solo una cuestión moral, sino un asunto inequívocamente económico”.

La organización no gubernamental, de la que es patrono el naturalista Sir David Attenborough, fue fundada en 1989 para recaudar fondos que después son canalizados a ONG ambientales locales en países por todo el mundo, sobre todo en América Latina, Asia y África.

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El divulgador ambiental Sir David Attenborough (BBC)

La estrategia se diseña ad hoc al enclave, pero en todos los casos el hábitat seleccionado debe ser prioritario desde el punto de vista de la biodiversidad porque su pérdida resulte “irreparable” o bien que ese ecosistema se enfrente a amenazas que requieran una intervención urgente.

Así surgió la campaña de El Chocó (Ecuador) en 2020, donde ante el enorme riesgo de que una parte de la selva cayera en manos de una empresa que lo quería talar, la WLF compró terrenos con los que ha logrado salvar parte del último 2 por ciento del este lugar que alberga una biodiversidad similar a la del Amazonas, pero mucho más amenazada. Es hogar del jaguar, de 375 especies de aves y otras 135 de reptiles, entre otras.

Gracias a la colaboración ciudadana

En total, desde 1989 la ONG ha financiado directamente la protección de 9.000 kilómetros de naturaleza (el equivalente a la superficie de Chipre) y ha creado una red de corredores naturales de otros 80.000 kilómetros cuadrados (aproximadamente el tamaño de Escocia) mediante la colaboración con organizaciones y la población local. También suma casi 900.000 hectáreas de terreno compradas y ha plantado en tres décadas casi 2,3 millones de árboles.

Foto: Foto: Unsplash/@dylandejonge

Para Barnard, tanto en la protección de la tierra como en los propios proyectos a desarrollar la población local juega una misión “vital” y por ello, la ONG colabora con unas 30 organizaciones con las que fomentan beneficios comunitarios de amplio espectro. Por ejemplo, con la ayuda a las comunidades para obtener derechos legales de gestión de la tierra que históricamente han utilizado o comprando tierras para que sean usadas por los pobladores locales, de modo que en ellas puedan satisfacer sus aspiraciones vitales como la protección de las fuentes de agua, la obtención de recursos alimenticios y medicinales, además de mantener sus valores espirituales y paisajísticos.

Pero no siempre la cuestión es adquirir tierras. Por ejemplo, en la campaña ‘Forest for Gorilas’, lanzada en 2020 en Camerún, el instrumento empleado fue implicar a las organizaciones colaboradoras para que negociaran con la comunidad y que esta fuera la que decidiera qué terrenos iba a ofrecer para su conservación. A cambio, su ‘partner’ británico ha proporcionado microcréditos, ayudas a escuelas locales o programas de formación de agricultura y ganadería sostenibles.

placeholder Cría de gorila de montaña. (EFE)
Cría de gorila de montaña. (EFE)

El objetivo en este caso es crear un corredor en el este de Camerún que comunique hacia el oeste los hábitats de especies como gorilas, chimpancés, elefantes, pangolines, hipopótamos o leopardos, entre otras y evitar, con ello, la fragmentación de los ecosistemas.

“Encontrar la solución para proteger los habitat amenazados y las especies y al mismo tiempo satisfacer sus necesidades inmediatas y aspiraciones futuras de las comunidades locales es crítico y comienza con la escucha”, concluye el CEO.

Foto: Una madre orangután con su cría en el Parque Nacional Gunnung Leuser, en Sumatra, Indonesia. (Andoni Canela)

La importancia de preservar la biodiversidad y garantizar el buen estado de los ecosistemas se ha revelado con más crudeza que nunca a raíz de la pandemia provocada por el covid-19. Desde distintos organismos científicos y organizaciones como la Organización Mundial de la Salud o la propia Organización de Naciones Unidas (ONU) han vinculado la estrecha relación entre medio ambiente y salud.

El informe Dasgupta concluye que el futuro económico dependerá en buena medida de la contabilidad de costes económicos reales y de la degradación de los recursos naturales. El reto en estos años es elegir con cabeza qué habitats son prioritarios de ser salvados en el planeta para lograr los mejores resultados, dado que la pérdida de algunos de ellos ya es imparable.

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