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Análisis de la última década en la élite de la abogacía: ¿qué bufetes lideran el crecimiento?
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Evolución del sector de 2012 a 2021

Análisis de la última década en la élite de la abogacía: ¿qué bufetes lideran el crecimiento?

La evolución de la facturación de los grandes despachos en los últimos 10 años muestra quién tiene una apuesta de crecimiento más ambiciosa y quién busca aún la fórmula para despegar

Foto: Foto: iStock.
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Se dice, y con razón, que "los grandes despachos siempre ganan". Su amplia oferta de servicios les permite mantener una intensa generación de negocio en ambos ciclos de la economía. En épocas de crecimiento, tiran del carro M&A, financiaciones o salidas a bolsa; y cuando la actividad se contrae, arrancan a pleno rendimiento áreas como laboral (ERE, ERTE, etc.), concursal y reestructuraciones. Sin embargo, tras la imagen de éxito permanente y general que proyecta la élite de la abogacía, se esconden evoluciones muy dispares según el despacho o el segmento del sector en el que se ponga el foco. No es que ninguno pierda, pero no todos son ganadores en la misma medida.

Que se trata de un sector con una alta capacidad de resiliencia lo demuestra la comparativa, en los últimos diez años, entre los ingresos de los 14 principales bufetes en el 'ranking' de facturación de El Confidencial y el PIB de España. Así, la evolución de la cifra de ventas en España de los grandes despachos se sitúa siempre por encima del producto interior bruto del país, sin caer nunca en negativo. Ni siquiera durante 2020, el año del estallido de la pandemia, cuando el PIB se desplomó al 10,8%; en ese ejercicio, las firmas elevaron sus ingresos en un 1,56%.

Cualquier análisis, no obstante, debe tener en cuenta que en la parte alta del sector legal (la élite de los despachos) conviven firmas con modelos y tamaños muy diferentes, lo cual obliga a introducir muchos matices o una alta dosis de interpretación. En el caso de España, además, hay otro factor determinante. El mercado de la abogacía de los negocios se encuentra dominada por tres grandes (enormes) firmas nacionales, Garrigues, Cuatrecasas y Uría Menéndez, circunstancia que no se da en ningún otro país de la Europa continental. Tal es su tamaño respecto de los bufetes del 'mid-market' que sus datos de crecimiento deben ser siempre puestos en perspectiva: no es lo mismo crecer un 10% cuando facturas 200 millones de euros (es decir, 20 millones más), que un 10% cuando facturas 20 millones (dos millones más).

En el gráfico anterior, que representa la evolución de la facturación en España de las 14 firmas analizadas en los últimos 10 años, se observa la tendencia al crecimiento del sector. Todos los despachos ingresaron en su último ejercicio cerrado más que en el de hace una década. En la siguiente tabla se comprueba como, debido a las significativas diferencias de tamaño entre uno y otro, los incrementos porcentuales en las cifras de negocio pueden corresponder a cuantías en euros muy distintas.

A modo de ejemplo, un aumento de 90 millones de Cuatrecasas en su facturación representa un crecimiento de casi el 45% en 10 años; en cambio, en EY Abogados, elevarla en 83,2 millones supuso más del 122%.

La zona alta

¿Qué dicen los datos de la última década? Por segmentos, en la parte más alta del mercado destaca la ambiciosa apuesta de Cuatrecasas. El bufete que lidera Jorge Badía no amenaza el histórico liderazgo de Garrigues, pero ha reducido la distancia de su cifra de negocio en España de 118,4 millones de 2012 a 75,5 en 2021. Hace dos ejercicios, el 'gap' entre ambos se situó en los 52 millones, pero el acelerón de la firma que preside Fernando Vives en 2020 y 2021 le ha permitido ampliar de nuevo el margen. Del tercer despacho en esta franja del sector, Uría Menénez, es reseñable su apuesta por un crecimiento moderado y sostenido, sin sobresaltos ni tropiezos, desde 2012 hasta el pasado año.

Más agitado está el segundo pelotón del sector legal, el que conforman las áreas legales de las 'big four'. En esa franja, atrae todas las miradas la ambición de EY Abogados. La firma que comanda Ramón Palacín, que arrancó la última década como farolillo rojo de este grupo con unos ingresos de 68 millones de euros, se alzó en 2019 con el segundo puesto, posición que mantiene. Lejos de aflojar, EY aspira a amenazar para el cómodo liderazgo que en este segmento había mantenido PwC Tax & Legal (169,3 millones de euros). No obstante, según las cifras del último 'Informe de facturación de despachos', el bufete que encabeza Joaquín Latorre ha reaccionado en su último ejercicio y ha frenado el avance de su competidor.

También es relevante el crecimiento registrado por Deloitte Legal, que arrancó 2012 en 72,5 millones de euros de facturación, y el pasado ejercicio lo cerró en 132,6. Sin embargo, la ralentización del crecimiento en 2019 y 2020 ha provocado que el bufete que dirige Luis Fernando Guerra haya perdido algo de fuelle respecto de PwC y EY. La evolución de KPMG Abogados ha sido mucho más irregular, siendo la 'big four' que menos ha incrementado sus ingresos en la última década.

Agrupados por segmentos, no puede deducirse de las cifras que las 'big four' estén mordiendo parte del negocio de los tres grandes bufetes nacionales. O, si acaso lo hacen, estos están sabiendo incorporar nuevos asuntos que lo suplan en una proporción similar.

Así, la distancia entre los ingresos conjuntos de Garrigues, Cuatrecasas y Uría Menéndez en 2021 fue muy similar a la de 2012. El pasado ejercicio, esta fue de 292 millones, mientras que, hace una década, resultó de 308.

En los años 2016, 2017 y 2018 sí se percibe un recorte relevante, pero en los últimos tres ejercicios, los líderes del sector legal español volvieron a pisar el acelerador, despegándose del pelotón perseguidor de las 'big four'. La distancia que va en aumento desde entonces.

El 'mid-market'

Más cambios de posición se han registrado en los últimos 10 años en la zona media (medio-alta) del sector legal español. En este segmento del mercado destaca la espectacular evolución de Pérez-Llorca, que tras incrementar sus ingresos en casi 70 millones en una década, se encuentra a las puertas de dar el salto y adentrarse en el pelotón de las 'big four'. Tras el bufete que encabeza Pedro Pérez-Llorca figura, según los últimos datos de facturación, Baker McKenzie, que desde 2012 mantiene una senda de crecimiento moderado pero sostenido (75,7 millones de euros en el último ejercicio). Tras el bufete anglosajón, se sitúa Gómez-Acebo & Pombo, que encadena cuatro años de incrementos de facturación y se asoma a los 70 millones.

Por contar con un modelo de negocio muy específico, enfocados al trabajo transaccional de alto nivel, es interesante analizar de forma independiente la evolución de las firmas del 'Magic Circle' y como su mercado parece empujarlas a estabilizarse en el entorno de los 60-70 millones de euros. Con unos cinco años de diferencia, Allen & Overy repite los pasos de Linklaters y se aproxima a la cifra de negocio que maneja Clifford Chance desde 2015. El bufete que colideran Antonio Vázquez-Guillén e Ignacio Ruiz-Cámara se encuentra ya a menos de 10 millones de las organizaciones que comandan Jaime Velázquez (Clifford) y José Giménez (Linklaters), bufetes que mantienen una intensa y atractiva disputa en el 'ranking' en los últimos ejercicios.

Con crecimientos más moderados, pero también es relevante la evolución de Hogan Lovells, que en apenas 10 años casi ha duplicado su tamaño en nuestro país, con 47,2 millones de euros de facturación el pasado ejercicio; eso sí, con una tendencia que ha sido suavizándose conforme ha ganado tamaño en España.

Se dice, y con razón, que "los grandes despachos siempre ganan". Su amplia oferta de servicios les permite mantener una intensa generación de negocio en ambos ciclos de la economía. En épocas de crecimiento, tiran del carro M&A, financiaciones o salidas a bolsa; y cuando la actividad se contrae, arrancan a pleno rendimiento áreas como laboral (ERE, ERTE, etc.), concursal y reestructuraciones. Sin embargo, tras la imagen de éxito permanente y general que proyecta la élite de la abogacía, se esconden evoluciones muy dispares según el despacho o el segmento del sector en el que se ponga el foco. No es que ninguno pierda, pero no todos son ganadores en la misma medida.

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