La misión imposible de los abogados de desconectar en verano: "Todos los días miro el correo"
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'Detox' digital

La misión imposible de los abogados de desconectar en verano: "Todos los días miro el correo"

Muchos letrados admiten revisar el 'mail' varias veces al día, llevar el móvil del trabajo a la playa e, incluso, haber acortado los días de descanso por una urgencia laboral

placeholder Foto: Llevarse el portátil del trabajo en vacaciones no es una buena idea. (iStock)
Llevarse el portátil del trabajo en vacaciones no es una buena idea. (iStock)

Llega agosto y con él las esperadas vacaciones. Para muchos abogados, son las primeras en dos años, después de que el recientemente destituido ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, declarara hábil el mes de agosto de 2020 en los juzgados. Una decisión que fue criticada duramente por el colectivo, especialmente por aquellos que trabajan como autónomos o en pequeños despachos (la mayoría), al verse privados de sus días anuales de descanso tras un ejercicio de intensa actividad. Ahora bien, la desconexión total durante el periodo estival parece ser una utopía para los letrados. La urgencia de algunos asuntos, la posibilidad de que surja un imprevisto o la mera intención de mostrarse disponible al cliente impide a muchos profesionales desentenderse completamente. Algunos admiten revisar el correo hasta dos veces al día, llevar el móvil del trabajo a la playa e, incluso, haber cogido un avión de vuelta en mitad de las vacaciones.

"Todos los días miro el correo", confiesa la abogada penalista María Serrano. Su capacidad de desconectar mermó considerablemente desde que decidió montar su propia firma, donde ejerce ella sola. "No tengo compañeros que me puedan suplir, así que he asumido que estar al día de las notificaciones es algo que debo hacer aun en vacaciones", afirma. A ello se une su área de especialidad, penal, donde la urgencia suele estar a la orden del día. En esta jurisdicción, los juzgados siguen funcionando en agosto y los plazos procesales nunca dejan de correr, lo que exige a los letrados llevar un seguimiento continuo de los casos.

Foto: Logo del despacho de abogados Ashurst. (Ashurst)

Además, al contrario que en el asesoramiento jurídico, muchos de los procedimientos exigen la presencia física del abogado, lo que puede terminar drásticamente con las vacaciones del profesional. Un escenario nada deseado al que, no obstante, tuvo que enfrentarse el también penalista Juango Ospina hace un par de años, cuando tuvo que abandonar Alicante, donde estaba pasando unos días con su familia, antes de tiempo y viajar hasta Marbella para atender a un cliente que había sido detenido. "Me llamó, cogí el coche y me presenté allí ese mismo día", rememora. Delegar la urgencia en un compañero es una posibilidad remota en este tipo de asuntos. Sobre todo si el cliente es asiduo, agrega el letrado, ya que al haberle ayudado en situaciones tan sensibles la confianza que deposita es sobre el profesional en concreto y no en el bufete.

Algo similar le ocurrió a Delia Rodríguez, abogada de familia en el despacho Vestalia. "El año pasado, estando en Cádiz, me llamó un cliente al que habían detenido en Toledo. Tuve que volver para asistirle en comisaría y en sede judicial", recuerda. Su área de especialidad también le obliga a estar atenta 24/7, incluso durante sus días de descanso, ya que trata temas urgentes, como puede ser una sustracción internacional de menores "o que un padre o madre no pueda disfrutar de sus hijos durante un verano", subraya.

Foto: Dos de los tatuajes del abogado Víctor Llanos.

El crecimiento que ha experimentado el bufete en los últimos años ha ayudado a Rodríguez a desconectar más, ya que cuenta con profesionales que pueden resolver los asuntos cuando ella no está. Además, se turnan para atender las urgencias que puedan surgir y tienen un protocolo que ayuda al equipo a ser operativo sin necesidad de instrucciones. "Hasta hace muy poco, siempre me llevaba ordenador y móviles, pero ahora con el teléfono basta", celebra la socia.

Rechazar clientes y evitar Twitter

Más radical con la desconexión es el laboralista Víctor Llanos. Para este letrado, los días de descanso son sagrados, por lo que evita mirar el correo ("lo consulto una vez cada tres días") e intenta organizarse con tiempo para evitar tareas de última hora. O, si toca, estar preparado para ello. Del mismo modo, no duda en rechazar o posponer la llevanza de ciertos temas que no son urgentes. "Les digo que hasta septiembre nada o les derivo al sindicato. Aunque los habituales lo entienden, algunos no y pierdes clientes. Pero es una cuestión de salud", insiste.

"Si no es urgente, no lo trato. Pierdes clientes, pero es una cuestión de salud", subraya el abogado Víctor Llanos

Aunque su intención es olvidarse momentáneamente de sus obligaciones laborales, el abogado admite que no le resulta sencillo, ya que algunos casos se quedan en la mente a pesar de estar de vacaciones. Para evitarlo, Llanos deja a un lado el teléfono del trabajo y procura no entrar en redes sociales como Twitter, "que es en la que tengo más contenido jurídico", indica.

'Seniority' y clientes extranjeros

En una firma jurídica, como en cualquier empresa, cuanto mayor es el cargo de responsabilidad, menor es la capacidad de desentenderse. "Cuando eres socio, tienes que estar alerta", resume Abraham Nájera, mercantilista en Lesayra, un despacho que fundó hace apenas unos meses junto con otros seis compañeros. Ser tantos les facilita organizarse para disfrutar de unos días de descanso, pero el letrado admite llevarse el equipo y mirar periódicamente el correo durante las vacaciones. "Tienes que estar por tus clientes, no puedes poner un mensaje automático de 'volveré en tal fecha", opina.

Foto: Imagen de las Cuatro Torres de Madrid, en donde tienen su sede KPMG y PwC.

Cuenta que su ámbito de especialización, derecho bancario, suele dar poca guerra en agosto porque los clientes, principalmente compañías, suelen cerrar o reducir mucho su actividad. Ahora bien, la cosa cambia cuando los clientes son internacionales. Como explica Alexander Benanal, socio de ThinkSmartLaw, en países anglosajones como Reino Unido es más común coger vacaciones en julio, por lo que en agosto suelen estar activos. Los estadounidenses, por su parte, "no paran nunca", lo que dificulta la desconexión estival.

Además, Benanal añade otro elemento, y es el tipo de despacho. Así, en grandes bufetes, el cliente se siente atraído por la marca global y no necesariamente por un profesional en concreto, mientras que las pequeñas firmas o las 'boutiques' muy especializadas destacan por el trato personalizado. "Ofrecemos un servicio sofisticado, no podemos delegar en otras personas", asevera. Esta cercanía, no obstante, tiene un lado positivo, "y es que el cliente sabe cuándo estás fuera y procura no molestarte", indica.

Llega agosto y con él las esperadas vacaciones. Para muchos abogados, son las primeras en dos años, después de que el recientemente destituido ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, declarara hábil el mes de agosto de 2020 en los juzgados. Una decisión que fue criticada duramente por el colectivo, especialmente por aquellos que trabajan como autónomos o en pequeños despachos (la mayoría), al verse privados de sus días anuales de descanso tras un ejercicio de intensa actividad. Ahora bien, la desconexión total durante el periodo estival parece ser una utopía para los letrados. La urgencia de algunos asuntos, la posibilidad de que surja un imprevisto o la mera intención de mostrarse disponible al cliente impide a muchos profesionales desentenderse completamente. Algunos admiten revisar el correo hasta dos veces al día, llevar el móvil del trabajo a la playa e, incluso, haber cogido un avión de vuelta en mitad de las vacaciones.

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