Cs se acerca a sus elecciones más decisivas entre la esperanza y el miedo al abismo
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EL 4-M ES CLAVE PARA EL FUTURO DEL PARTIDO

Cs se acerca a sus elecciones más decisivas entre la esperanza y el miedo al abismo

El partido desafía las encuestas y sigue confiando. A pesar de los sondeos, la actitud interna no es derrotista. Aseguran haber acertado con el candidato y la estrategia, "pase lo que pase"

placeholder Foto: Inés Arrimadas, Edmundo Bal, Begoña Villacís e Ignacio Aguado. (EFE)
Inés Arrimadas, Edmundo Bal, Begoña Villacís e Ignacio Aguado. (EFE)

Las últimas encuestas publicadas (el miércoles fue el último día legal para hacerlo, tal y como establece la LOREG) dejan a Ciudadanos fuera de la Asamblea de Madrid. El partido, sin embargo, mantiene intacta la esperanza. Incluso fuera de focos y micrófonos los dirigentes parecen empeñados en que el milagro puede llegar. “Tal vez no queremos ver otro escenario. Y puede que sea porque después de mucho tiempo estamos haciendo las cosas bien. El candidato ha sido el mayor acierto y la campaña es buena y está funcionando con nuestras bases”, insisten desde el cuartel general que Inés Arrimadas dirige desde hace un año, casi el mismo que ha durado la pandemia.

La incógnita sigue residiendo en los votos que obtendrá la formación naranja. A pesar de que algunos sondeos la sitúan cerca del 5% (en muy pocas lo alcanzan, y es el corte que garantiza obtener representación), hay otras que ni siquiera le dan el 4% de los apoyos, indicando que podrían estar por debajo. El partido sí notó un repunte desde que Ignacio Aguado dio un paso al lado en favor del diputado estrella del partido, Edmundo Bal. La dificultad, reconocen, ha sido trabajar a contracorriente en una campaña en la que, tras la crisis del Gobierno en Murcia (que desencadenó el adelanto electoral en Madrid), las siglas habían quedado muy tocadas. “Partíamos de muy abajo y hemos mejorado. La cuestión en si llegaremos”.

Tras las fugas al PP, algunas de gran impacto mediático como la de Toni Cantó, el partido se ha crecido internamente. “Ahora estamos los que somos de verdad”, insistían a mediados de marzo después de la tormenta. La actitud no ha cambiado en absoluto. En la cúpula naranja desafían las encuestas y aseguran que el 4 de mayo podría haber sorpresa.

Foto: El candidato de Ciudadanos a las elecciones de la Comunidad de Madrid del 4-M, Edmundo Bal. (Jesús Hellín)
"Hay que preguntarle a Ayuso por qué calla. Que diga claro si quiere gobernar con Vox"
Paloma Esteban Vídeo: Giulio Piantadosi Fotografía: Jesús Hellín

Desde luego, las sensaciones chocan con los estudios demoscópicos y con las citas electorales pasadas (el pesimismo en Cataluña, donde el resultado fue aún peor de lo esperado) y la repetición electoral de noviembre, que dejó a la formación en 10 escaños. “Entonces era imposible hacer campaña. Todo eran críticas, burlas. Imposible remontar. Ahora, la situación es muy distinta y no hay críticas, ni internas ni externas, hacia Bal”, afirman en el entorno del candidato, lamentando que no haya habido más debates televisivos. Era uno de los puntos fuertes del candidato naranja, como se vio en el debate de Telemadrid a ojos de todos los expertos.

Ciudadanos eligió como lema del 4-M la reivindicación del centro político, a pesar de que sólo reeditarán un pacto con Isabel Díaz Ayuso para dar continuidad al gobierno que debía durar la legislatura completa. La posición centrista no se aleja de los postulados liberales, sino que pretenden alejar los dos extremos políticos el máximo posible. Ciudadanos descartó un acuerdo por la izquierda con Ángel Gabilondo porque en cualquier suma posible debería estar Unidas Podemos. Y su línea roja sí tiene nombre y apellido: Pablo Iglesias. En cuanto al acuerdo con Ayuso, en realidad supondría seguir con el acuerdo de 2019 y, al mismo tiempo, cerciorarse de que Vox no toma posesión en la Puerta del Sol.

Foto: Isabel Díaz Ayuso (i), junto a Edmundo Bal (c) y Ángel Gabilondo (d). (EFE)

En la formación existe el convencimiento de que han tomado el camino adecuado, a pesar de que la posición de partida era complicada. Lo que está por ver es lo que ocurrirá. En el escenario más optimista (que alcancen el 5% del voto, lo que automáticamente implica 7 diputados autonómicos) es probable que sus votos fueran la llave del próximo Gobierno. El PP tiene como objetivo prioritario que la formación naranja se quede fuera y da por hecho que absorberá la mayor parte de su votante. Fuentes de la cúpula reconocen que gestionar el apoyo a Ayuso (cuando Vox también tendría que dar su respaldo, aunque fuera de manera externa) tampoco sería una situación fácil. Pero evitarían el mal mayor: desaparecer de una comunidad clave para el partido.

El debate interno

Madrid y Andalucía representan el verdadero crecimiento de Ciudadanos fuera de Cataluña. La representación que obtuvieron en ambas comunidades en 2015 supuso un antes y un después en la formación que presidía Albert Rivera, hasta el punto de convertir las dos autonomías en bastiones naranjas, más allá de los dos grandes partidos. Quedarse fuera de la Asamblea de Madrid (hace solo dos años consiguieron 26 diputados) es para algunos dirigentes un golpe inasumible. Otros, en cambio, insisten en que tendrán que continuar luchando por la supervivencia del proyecto.

Foto: Alfonso Fernández Mañueco e Inés Arrimadas, el martes. (EFE)

Lo que sí descuenta la cúpula que dirige Arrimadas si hay fracaso el 4-M es que se reabrirá el debate interno. Dan por hecho que seguirá habiendo fugas hacia el PP en distintos territorios y que el liderazgo volverá a estar en entredicho. La situación no será fácil porque el partido sigue gobernando en tres autonomías y ciudades importantes como la de la capital.

La relación con el PP a nivel nacional pasa por un mal momento. Los puentes no han vuelto a reconstruirse, con la excepción de los contactos que Arrimadas sí mantiene con algunos barones como el andaluz Juanma Moreno o el castellanoleonés Alfonso Fernández Mañueco. Hace pocos meses el debate sobre coaliciones electorales (Ciudadanos descartaba la fusión que el PP quería) estaba encima de la mesa y algunos dirigentes confiaban en dar un paso adelante. La presidenta del partido, sin embargo, se negó en redondo. Ahora, los populares ni lo contemplan. Y si el partido naranja se queda fuera de Madrid, “la OPA continuará”, advierten fuentes populares.

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