Los expertos, sobre el debate: Bal se llevó la honra y Gabilondo quedó en fuera de juego
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DEBATE DE LAS ELECCIONES MADRILEÑAS

Los expertos, sobre el debate: Bal se llevó la honra y Gabilondo quedó en fuera de juego

Expertos en comunicación política analizan el cara a cara entre los seis candidatos a presidir la Comunidad de Madrid el próximo 4 de mayo

placeholder Foto: Isabel Díaz Ayuso (i), junto a Edmundo Bal (c) y Ángel Gabilondo (d). (EFE)
Isabel Díaz Ayuso (i), junto a Edmundo Bal (c) y Ángel Gabilondo (d). (EFE)

El único gran debate electoral previsto entre los seis candidatos a presidir la Comunidad de Madrid se saldó sin grandes imprevistos. Con la excepción del viraje de Ángel Gabilondo, que abandonó su rechazo a Pablo Iglesias para tenderle ahora la mano después del 4 de mayo, el cara a cara sirvió para que las formaciones afianzaran sus posicionamientos más relevantes. Con Isabel Díaz Ayuso logrando capear las críticas de la izquierda y alzándose en el centro de la discusión, Más Madrid, PSOE y Unidas Podemos hicieron gala de una sintonía y coordinación muy marcada. Todo lo contrario a lo ocurrido entre Ciudadanos y Vox, que buscaron distinguirse del otro asumiendo que el máximo alcanzable es ser el socio minoritario de la candidata del PP.

El Confidencial ha consultado a varios expertos en comunicación y ciencia política para evaluar las sorpresas, derrapes y las fortalezas del debate, todo aquello que se puede extraer de la más de hora y media en la que los cabezas de lista apelaron a los votantes.

Foto: Los candidatos posan ante las cámaras antes de comenzar el debate. (EFE: Juan Martín)

Las miras, como no podía ser de otra manera, estaban puestas en la presidenta. Con la izquierda apuntando constantemente a los déficits que perciben en su gestión, la clara favorita en los sondeos fue capaz de esquivar los ataques. No solo amortiguó los daños, sino que logró no descarrilar en sus intervenciones y contraatacar exponiendo su argumentario centrado en la economía y en que la pandemia, como la propia palabra indica, ha afectado a todo el mundo. "Se defendió como mejor podía, incidiendo en que ustedes [PSOE y UP] han estado en el Gobierno y yo lo he sufrido", considera Enrique Cocero, analista que formó parte del equipo de Soraya Sáenz de Santamaría y CEO de 7-50 Strategy.

"Lo hizo con una actitud hacia el resto de 'esta es la última oportunidad que vais a tener', de seguridad y garantía", señala el consultor, que pone como ejemplo el momento en el que la popular esgrimió que su gestión era la mejor que se podría haber hecho y que había daños que eran inevitables por el covid-19. "Fue muy clara y fue lo suficiente beligerante para que no le pisaran, pero sin ser tan agresiva". Daniel Guisado, investigador de análisis político y electoral en la Universidad Carlos III de Madrid, enfatiza que la popular acudía al debate sabiendo que "es muy difícil que pueda ganar más votos".

Marta Marcos, consultora de comunicación y experta en dinámicas políticas, considera que a veces se sobrerrepresenta la influencia que pueden tener estos debates en el voto de los electores. Ella también entiende que la líder del PP llegaba a la cita con el objetivo muy estudiado y muy preparada. "Su principal objetivo era salir ilesa. Supo salir muy bien, sin que nadie le atizara demasiado", entiende la experta, que señala algunos rifirrafes con Pablo Iglesias y Mónica García como los únicos momentos en los que perdió la templanza, si bien destaca que la popular se mostró "segura y liderando". "Defendió sus ideas frente a los ataques de la izquierda, pero es verdad que lo tenía más fácil al no tener que demostrar tanto", señala.

En el espectro por el que lucha la presidenta, hay un actor que ha ido perdiendo fuelle en los últimos meses en la región. Con un perfil tan beligerante con la izquierda como el de la jefa del Ejecutivo madrileño y con pocos temas que explotar al margen del PP, Rocío Monasterio optó por dirigirse a quienes la escuchan a diario. "Habló a su gente como si supiera que lo único que tiene que hacer es conservar el voto que le garantizan las encuestas y que es el mismo de 2019. Creo que Monasterio se afirmó en un espectro que tiene garantizado", comenta Cocera en referencia a la candidata de Vox, a la que las encuestas le otorgan alrededor del 8-9% de los votos, resultado similar al de hace dos años y que le limita a ser el socio minoritario de los populares.

"Monasterio no es Abascal y parece que está de secundaria"

La líder regional del partido se limitó a esbozar los temas que les diferencian del resto y destacar sus consignas sobre la inseguridad, la inmigración y el discurso de la antipolítica. "Pero ella no es Abascal y parece que está de secundaria. Todo el protagonismo va para Ayuso", detalla Marcos, experta en comunicación política, que entiende que ya se ven como "un partido bisagra y no protagonista". "Explotó sus temas para polarizar, pero es un debate vacío si nadie entra a confrontar con ella y la izquierda solo miró a Díaz Ayuso". Daniel Guisado sostiene que el debate sirvió para confirmar que Vox está experimentando con una línea más dura y nacional populista ante un escenario adverso como el de Madrid.

Bal, por su parte, repitió la estrategia por la que lleva apostando en los últimos días, tratando de dibujar a Vox como un partido extremista y señalando estos comicios como un plebiscito para elegir a la 'muleta' de Díaz Ayuso. Así lo siguió el propio Guisado: "Se dedicó a recalcar que ha habido un Gobierno de PP y Cs que ha funcionado bien y que con Vox no se sabe cómo va a ir. Esto es coherente porque no pueden cambiar la estrategia tras apoyar seis años al PP en la Comunidad de Madrid y porque la mitad de sus fugas van al PP". "Bal se movió muy bien, pero está en una situación muy difícil. Se centró en hundir a Vox, pero el elector ya percibe que están hundidos", añade Marta Marcos.

placeholder Los candidatos de PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos. (EFE)
Los candidatos de PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos. (EFE)

Y si Díaz Ayuso salvó los muebles, el que fue el candidato más votado en 2019 salió trastabillado. Cocero explica que Gabilondo dejó una sensación de que él "no quería estar allí, en el debate". "Se le vio fuera de esta competición. Se dedicó a aguantar y mantener el resultado y, a partir de ahí, ver cómo se encara la siguiente fase. Intentó aguantar atrás y ser relevante sin perder, aunque no le está saliendo bien", desgrana el exasesor de Sáenz de Santamaría, que cree que la tensión que genera un debate de estas magnitudes le pasó una mala jugada.

Para Marta Marcos, la actuación de Gabilondo se debió a un cúmulo de factores. "El formato no le favorece, podría lucirse más en un cara a cara a dos. Pero entre tanto ruido, estaba un poco desorientado", observa la analista, que también ve que la cita sirvió para retratar una campaña muy difícil de los socialistas. "Su problema es que el PSOE no ha tenido una única estrategia clara. Han querido robar votos a Cs, pero en el debate estaba mucho más escorado a la izquierda, donde se le vio más cómodo. Además, está marcando distancia con Sánchez sin terminar de marcarla", argumenta ella, que apostilla que "perdió la oportunidad de elevarse como la alternativa clara al proyecto de Díaz Ayuso".

El PSOE sí que hizo gala de una sintonía con Más Madrid y Unidas Podemos, algo que ha caracterizado la precampaña de las tres formaciones de izquierda: buscar distinguirse sin confrontar con las fuerzas colindantes. "Estaban luchando en un mismo escenario. Supieron evitar la confrontación entre ellos a pesar de que Iglesias se puede percibir como una amenaza en el espectro, sobre todo para Más Madrid", valora Marcos.

Foto: Ángel Gabilondo, Mónica García y Pablo Iglesias tras el debate electoral. (EFE)

Algo similar asegura Guisado, de la Carlos III, que indica que "se vio que están segmentando el público objetivo de cada uno". "A Iglesias se le vio más duro, yendo a por Monasterio y Ayuso y siendo más puramente izquierdista; García siendo menos dura en formas, aunque no tan en el fondo en la confrontación con la popular, y Gabilondo intentando rascar votantes de Cs en la CAM", explica el analista, que recuerda como lo más interesante en el espectro el viraje del PSOE tendiendo la mano a UP. Mónica García, señalada como la segunda mejor del debate por detrás de Ayuso, afrontaba la cita como su primer cara a cara. "Aunque estaba muy nerviosa y no domina el formato, supo narrar una historia: los madrileños saben que es la médica. Confrontó muy bien con Ayuso, que se presenta como que ha estado defendiendo a la hostelería y ella ha estado en el campo de batalla", describe Marcos.

Para Cocero, la candidata de Más Madrid fue algo "decepcionante" por los momentos que dejaron claro que es novata en estos escenarios. En concreto, apunta al instante en el que García estaba exponiendo unos datos económicos sobre la región y Díaz Ayuso le pidió la fuente de esa información. García no la tenía anotada y no supo responder. Acabó atribuyéndolo al Instituto Nacional de Estadística cuando su formación comunicaba en Twitter que provenía del SEPE. Su equipo quita hierro al asunto y lo ven "anecdótico". "Se quedó mirando el papel como diciendo: 'Oh, dios mío, no lo tengo", explica el especialista en comunicación política, que considera que pese a todo resultó "solvente". Guisado, de la Universidad Carlos III, considera que García abusó de los gráficos y que se le vio la falta de experiencia, algo con lo que sí contó Iglesias. "Él sí estuvo en su salsa, aunque sin brillar tanto como en otros debates anteriores". El líder morado fue uno de los principales agitadores del encuentro con constantes críticas a la presidenta.

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