Vox y UP secuestran la campaña y convierten el 4-M en un plebiscito sobre la democracia
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Vox y UP secuestran la campaña y convierten el 4-M en un plebiscito sobre la democracia

Los candidatos del bloque progresista modifican sus estrategias de campaña para plantear unas elecciones desde una óptica completamente diferente

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Los candidatos posan antes de comenzar el debate de Telemadrid.

"Punto de inflexión". Este ha sido el concepto más repetido durante las últimas horas entre los asesores políticos de los candidatos del bloque progresista en las elecciones a la Comunidad de Madrid. A diez días de la cita con las urnas, los marcos de la campaña electoral han quedado alterados por un acontecimiento imprevisto y con gran impacto.

Un 'cisne negro' que amenaza con ponerlo todo patas arriba. Es lo que ha provocado la negativa de la candidata de ultraderecha, Rocío Monasterio, a condenar las amenazas de muerte, a través de misivas con balas de Cetme enviadas al ministerio de Interior, Fernando Grande-Marlaska; al exvicepresidente Pablo Iglesias y a la directora de la Guardia Civil, María Gámez. Antes del debate electoral celebrado en la Cadena SER, la representante de Vox puso en duda la veracidad de las amenazas —"del Gobierno no nos creemos nada"— y ya en la mesa de debate insistió en estas posiciones. Ante ello, Iglesias abandonó el plató, y poco después lo hicieron el socialista Ángel Gabilondo y la candidata de Más Madrid Mónica García.

El candidato de UP, Pablo Iglesias, abandona el debate de candidatos en la Cadena SER.

A primera hora de la tarde, desde la cuenta de Twitter Vox anunciaba que denunciarían "estas supuestas amenazas" personándose como acusación popular. "Queremos que la investigación policial y judicial determine quién o quiénes son los autores de estas cartas", añadían, manteniendo así su tesis de que se podría tratar de un montaje del Ejecutivo.

"No podemos permitir que el odio se imponga sobre la democracia", argumentaba Gabilondo para justificar su decisión de no debatir con Vox. "Esta ultraderecha es incompatible con la democracia", aseguraba por su parte Mónica García. La campaña entre las formaciones de izquierda se intenta orientar ahora hacia un plebiscito sobre la democracia. La candidata popular, Isabel Díaz Ayuso, quien no acudió al debate, afirmó tras conocer la polémica que "sin ninguna duda condeno cualquier amenaza, como he hecho siempre".

Un punto de inflexión, por tanto, no solo en la campaña sino también en el debate irresuelto sobre los cordones sanitarios. Esto es, sobre el tratamiento mediático y político de la ultraderecha. De hecho, tanto Unidas Podemos como Más Madrid ya han avanzado que no volverán a participar en más debates en los que esté presente la formación liderada por Santiago Abascal.

El tono de la campaña comenzó a situarse fuera de los marcos habituales con la respuesta a los polémicos carteles de Vox

"Se acabaron los debates con la ultraderecha. No podemos legitimarlos sentándonos con ellos", afirmaba Iglesias después de abortarse el debate de esta mañana. "A día de hoy no se dan las condiciones para celebrar más debates", replicaba Mónica García. El debate previsto en La Sexta para el próximo lunes ya ha sido cancelado, al igual que el de Radio Televisión Española, que iba a tener lugar el 29 de abril. En estos debates iban a participar todos los candidatos menos Isabel Díaz Ayuso, que solo aceptó asistir al celebrado el pasado miércoles en 'Telemadrid'.

Los candidatos ya han modificado sus estrategias de campaña para plantear unas elecciones desde una óptica completamente diferente. Desde la dirección de campaña de Unidas Podemos apuntan que lo que está en juego es la democracia más que cualquier otra cuestión. Empieza otra campaña.

En el entorno de Mónica García, si bien son reticentes a plantear una disrupción, explican que "lo que ha pasado hoy es gravísimo" y que "el comportamiento de Monasterio ha sido inadmisible y es muy grave que Ayuso pretenda gobernar con la ultraderecha". El candidato de Ciudadanos, Edmundo Bal, se dirigía igualmente a la candidata del PP para instarla a decir que "no gobernará con Vox" tras las posiciones manifestadas por Rocío Monasterio, cuyos apoyos serían imprescindibles para reeditarse en la presidencia de la Comunidad de Madrid, según todas las encuestas.

Pablo Iglesias denuncia en la comisaría del Congreso las amenazas recibidas.

En la dirección de campaña del PSOE ya habían planteado una nueva hoja de ruta tras el debate celebrado en Telemadrid, dejando de tender la mano a Cs para mirar a Unidas Podemos. El "punto de inflexión" de este viernes es el reseteo definitivo. "Pablo, tenemos 12 días para ganar las elecciones", verbalizó Gabilondo el pasado miércoles. La hoja de ruta estaba trazada y ahora PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos se sincronizan de cara a la recta final con el objetivo común de que la izquierda alcance cifras de participación similares a unas generales. Los socialistas hablan de "un antes y un después" en la campaña, que centrarán en la "defensa de la democracia".

El tono de la campaña comenzó a situarse fuera de los marcos habituales de confrontación de proyectos y programas con la respuesta a los polémicos carteles de Vox sobre los menores inmigrantes no acompañados. El PSOE llevó esta campaña del partido de Abascal a los tribunales por considerar que incita al odio contra los menores extranjeros no acompañados. "Se trata de un mensaje de odio y racismo, basado en el origen y en la religión. No sólo invita al racismo y la xenofobia, sino que lo concreta en la islamofobia y, especialmente, en los menores extranjeros no acompañados, los más vulnerables de todos", recoge la denuncia a la que tuvo acceso este diario.

Foto: Iglesias se marcha del debate de Cadena SER.

La izquierda coordina sus hojas de ruta hacia el 4-M y lo hace simplificando el mensaje entre demócratas y antidemócratas. Su objetivo pasa por movilizar al electorado progresista, el que más dudas presenta a la hora de ir a votar, convencidos de que una alta participación iría asociada a un vuelco electoral. El propio CIS asocia las opciones de la izquierda a una participación récord. Hasta el 80,2% de los encuestados responde en su último barómetro de las elecciones a la Comunidad de Madrid que irá a votar "con toda seguridad", atribuyendo mayoritariamente este incremento en la movilización a votantes de opciones progresistas.

De cumplirse estas previsiones se batirían todos los récords de participación en democracia. Los expertos electorales lo ponen en duda y las encuestas internas de los partidos están lejos de la cifra del CIS. Sin embargo, un cisne negro se ha colado en la campaña y cualquier previsión hasta la fecha se ha quedado vieja.

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