CÓMO BELHOT RENTABILIZABA LA CARTERA

Fondos Templeton y Julius, acciones Cisco… La guía para inversores del caso Zaplana

El testaferro Belhot escogió un perfil "moderado" para invertir desde Suiza los fondos procedentes de Luxemburgo y Andorra. Pensaba que el dinero corre más riesgo si se deja en el banco

Foto: El exministro de Trabajo y portavoz de Aznar Eduardo Zaplana. (EFE)
El exministro de Trabajo y portavoz de Aznar Eduardo Zaplana. (EFE)

El dinero que los investigadores del caso Erial atribuyen al exministro de Trabajo y portavoz del segundo Gobierno de José María Aznar, Eduardo Zaplana, no paró de moverse desde que su gestión fue asumida a partir de 2009 por el abogado uruguayo Fernando Belhot. El supuesto testaferro del también expresidente de la Generalitat valenciana se ha convertido en la principal prueba de cargo contra Zaplana, porque le señaló como propietario último de los fondos, admitió las reuniones mantenidas con él para planificar la estructura societaria que sustituyó el primer esquema diseñado con la familia Cotino en Luxemburgo y detalló cómo se realizaron las trasferencias y el mecanismo de entregas en efectivo en España.

Belhot alcanzó un pacto con la Fiscalía Anticorrupción y la jueza instructora, Isabel Rodríguez, que le ha otorgado inmunidad al no figurar como investigado. A cambio, su testifical por videoconferencia en enero de 2019 desde Uruguay ha servido de guía para deshacer la madeja 'offshore' y seguir la pista del dinero. Lo mismo ha ocurrido con el testimonio de Beatriz García Paesa, sobrina del exespía Francia Paesa y gestora original de la sociedad luxemburguesa Imison International, constituida por Juan Cotino.

El traspaso de tres millones a cuentas personales de Belhot y su mujer puede abrir una vía a la defensa de Zaplana para desacreditar su testimonio

A partir de la declaración de Belhot y de los documentos recogidos por la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil y el fiscal Anticorrupción, Pablo Ponce, en el despacho profesional de Belhot en Montevideo, es posible destripar también cómo gestionaba este especialista en estructuras internacionales los fondos presuntamente fraudulentos y las inversiones financieras que realizaba con el dinero para tratar de rentabilizarlo. Al margen de las operaciones inmobiliarias que también figuran en el sumario, la 'cartera Zaplana' o 'porfolio Zaplana', por bautizar de alguna forma el botín financiero, nunca estuvo siempre en el mismo sitio ni permaneció como depósito en un banco. "Una cosa muy importante es que cuando uno hace aplicaciones, sobre todo de dinero de terceros, no debe dejar ese dinero en un plazo fijo en un banco, porque si ese banco tiene un problema, el dinero se pierde con el banco", explicó Belhot a los investigadores. "En cambio, si el dinero está aplicado en distintas inversiones de lo que se llama 'cuenta de custodia', si el banco quiebra no pasa nada", añadió.

El gestor patrimonial, cuyo nombre ha aparecido en otras causas judiciales como la de la constructora brasileña Odebrecht, inició su relación con el entramado presuntamente ligado a Zaplana con una primera inversión en el sector tecnológico de Estados Unidos. En el tránsito entre la liquidación de Imison International y el traspaso de activos a las sociedades uruguayas Disfey y Misleny, con cuentas en el Bank Julius Bär de Suiza, Belhot buscó refugio entre septiembre de 2009 y 2010 en la compañía del Nasdaq Cisco Systems, considerada entonces una de las grandes cotizadas de telecomunicaciones. El testaferro realizó diferentes compras que le llevaron a mantener una posición de 7,8 millones de euros en acciones, usando como bróker una sociedad holandesa llamada Natland, que se encargó de gestionar los activos hasta que fueron traspasados a las mercantiles uruguayas.

El testaferro optó por un perfil "moderado" porque, según afirma, Zaplana prefería no arriesgar y su objetivo era mantener el capital

A partir de entonces, toda la estrategia de gestión financiera cambió. Disfey, que había recibido 7,95 millones de euros, deshizo posiciones en Cisco. Según el esquema elaborado por los investigadores, 615.000 euros se blanquearon y entregaron en efectivo al entorno de Zaplana usando "agentes de cambio" y sociedades pantalla de Hong Kong, Panamá y Uruguay. El resto fue a parar principalmente a la compra de activos financieros diversos. "Esos fondos se comienzan a administrar obviamente haciendo inversiones, porque si los fondos quedaban en cuenta corriente no iban a generar ningún tipo de rentabilidad. Paso a paso, todas las aplicaciones que se realizaron normalmente eran compra de activos basada en un perfil de inversor moderado. Normalmente, nosotros, o yo por lo menos en lo personal, siempre tratamos de ser moderados en las aplicaciones porque, si bien las aplicaciones agresivas pueden generar una rentabilidad muy alta, también pueden generar unas pérdidas muy importantes", relataba Belhot sobre la estrategia de inversión decidida.

Entre los productos que cita como elegidos para situar el dinero, figuran fondos del grupo de inversión estadounidense Franklin Templeton y también fondos gestionados por el propio Julius Bär. Señala también otro banco de inversión que la UCO identifica como Golden Rock. Según un extracto de las inversiones recogido por los investigadores correspondiente a 2017, Belhot tenía la 'cartera Zaplana' repartida en activos en euros, dólares y libras de la siguiente manera:

-Liquidez de inversiones a corto plazo: 22,8% con 1,49 millones de euros.

-Bonos e instrumentos similares: 26,3% con 1,71 millones.

-Renta variable e instrumentos similares: 50,9% con 3,33 millones.

-Valor total de la cartera: 6,5 millones.

Por la gestión de las inversiones, siempre según su testimonio, Belhot y Zaplana pactaron de forma "verbal" una comisión de gestión anual del 0,75% sobre el volumen total. A este porcentaje quedaron en añadir un bonus en función de las rentabilidades obtenidas, si bien el abogado uruguayo sostiene que la intención del exministro no era cosechar grandes plusvalías o hacer crecer su cartera. "A él lo que le interesaba siempre es que se mantuviera el valor del capital", explica Belhot.

Belhot y Zaplana pactaron una comisión de gestión del 0,75% anual sobre el total gestionado y un bonus por las rentabilidades obtenidas

Según el último informe de la UCO sobre trazabilidad de los fondos, fechado el 6 de febrero e incorporado al sumario del caso Erial, "del estudio de los documentos se deduce que entre los años 2015-2017 la rentabilidad de las inversiones financieras (compra de bonos, renta variable e instrumentos financieros similares) habrían supuesto ingresos de 253.251 euros".

"La rendición de cuentas se la comunicaba en forma verbal porque él nunca quiso tener una. Le mostraba una rendición de cuentas que le llevaba y él la miraba y se la explicaba", detalla Belhot sobre su relación con Zaplana, con quien quedaba asiduamente, tal como reflejan las agendas del que fuera ejecutivo de Telefónica. El Hotel Wellington de Madrid era su guarida favorita. "Él nunca quiso tenerla consigo, simplemente la veía, le explicaba todo. Era una persona que era bastante inteligente o rápida como para entender cuáles eran las ganancias y cuáles eran las pérdidas", explica.

Tres millones a la mujer de Belhot

Sin embargo, el sumario también refleja algunos movimientos de fondos que Belhot atribuye al mecanismo para sacar efectivo dirigido a entregas en mano a la secretaria de Zaplana, Mitsouko Henríquez, pero que pasaron por cuentas personales del uruguayo en las que también figuraba como titular su mujer, Gabriela Luisa González Lerena. El 10 de marzo de 2015, se ordenó una trasferencia de tres millones de euros desde la cuenta suiza en el Julius Bär de la mercantil Disfey a una cuenta en Viena del austriaco Bank Winter a nombre de la sociedad uruguaya Belhot González Lerena SA, dedicada a la gestión fiduciaria de activos y al asesoramiento fiscal internacional. Tras esa transferencia, se produjo tres días después otro traspaso a una cuenta del mismo banco en Austria, pero a nombre del propio Belhot y de la que, según la UCO, era también cotitular su esposa.

El abogado ha testificado que esos fondos fueron redistribuidos después para hacer entregas en efectivo a Zaplana y para realizar la frustrada compra del puerto deportivo de Altea por 1,8 millones de euros, que nunca llegó a cerrarse al aparecer otro ofertante.

Sin embargo, el hecho de que este dinero fuese manejado desde cuentas personales podría ser un arma importante para la defensa del exministro, que niega que los fondos sean suyos ni tener ninguna participación en sociedades en el extranjero.

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