"Zaplana me reconoció que el capital era suyo"

La confesión de Belhot: "Zaplana me presentó a empresarios del Ibex para futuros clientes"

El fiduciario uruguayo del exministro declara ante la jueza instructora que se reunió con Zaplana para mover el dinero desde Luxemburgo y que este admitió que los fondos eran suyos

Foto: Eduardo Zaplana, un mes antes de ser detenido en 2018. (EFE)
Eduardo Zaplana, un mes antes de ser detenido en 2018. (EFE)

El exministro de Trabajo Eduardo Zapana introdujo a su testaferro uruguayo en los ambientes empresariales y financieros madrileños con el objetivo de proporcionarle contactos y abonar el terreno para posibles acuerdos comerciales. El abogado Fernando Belhot confiesa abiertamente en una declaración efectuada por videoconferencia el pasado 10 de enero ante la jueza instructora del caso Erial, Isabel Rodríguez, que el que fuera también presidente del Club Siglo XXI de Madrid le presentó de forma personal a "presidentes de empresas del Ibex 35, tanto en activo como retirados" y le facilitó contactos con quienes pudieran ser "futuros clientes", entre ellos ejecutivos de cotizadas como Repsol, Acciona o ACS. El abogado, especializado en gestión de patrimonios y estructuras societarias internacionales, añadió además que, a través de la Fundación FAES que preside José María Aznar, Zaplana le presentó a políticos de países iberoamericanos.

El documento con la declaración de Fernando Belhot, al que ha tenido acceso El Confidencial, es uno de los elementos del sumario del caso que más directamente vinculan a Zaplana con la trama de blanqueo y cobro de comisiones que presuntamente se benefició de los sobornos pagados por la familia Cotino por las adjudicaciones de las estaciones de ITV y las concesiones del Plan Eólico Valenciano entre los años 1997 y 2003, cuando el expresidente de la Generalitat ejercía un férreo control sobre la Administración autonómica.

Juan Cotino llevó 640.000 euros a Luxemburgo para constituir Imison Internacional siendo director general de la Policía Nacional en 2001

Según Belhot, mantuvo un encuentro entre febrero y marzo de 2009 con Zaplana y sus otros dos testaferros con la intención de deshacer la estructura societaria que habían montado con los Cotino en Luxemburgo para canalizar el cobro de comisiones. En otra declaración efectuada por Beatriz García Paesa, sobrina del exespía Francisco Paesa, fue el propio expresidente de las Cortes Valencianas Juan Cotino quien le entregó 640.000 euros en metálico para capitalizar la creación de las sociedades Imison Internacional y Fenix Investments, que acabaron posteriormente bajo el control de Zaplana (a través de Joaquín Barceló 'Pachano') y de Juan Francisco García, exjefe de Gabinete del expolítico del Partido Popular. Cotino realizó esas gestiones siendo director general de la Policía Nacional, en 2001.

El abogado uruguayo Fernando Belhot.
El abogado uruguayo Fernando Belhot.

La intención de Zaplana y sus socios era cambiar su estructura 'offshore', si bien, según Belhot, otro de los testaferros, el asesor fiscal Francisco Grau, era el más reacio a la mudanza desde Luxemburgo a Uruguay porque "perdía protagonismo" en la toma de decisiones. "Francisco Grau consideraba que los fondos deberían estar manejados desde España y no desde fuera, como se hizo", admite el abogado uruguayo. Belhot vendió a Zaplana las ventajas de ese traspaso por el secreto bancario "muy fuerte" de su país, por los convenios de doble imposición con España y porque en Uruguay la evasión fiscal no es delito. También destacó razones económicas en cuanto a costes de gestión patrimonial.

Zaplana le reconoció que el capital de ambas sociedades era suyo y una pequeña participación de Barceló y Grau, dice la declaración de Belhot

Tras alcanzar un acuerdo, se decidió traspasar 7,9 millones de euros desde Imison Internacional hasta la sociedad Desfey en Uruguay, aunque también se puso a disposición la mercantil Misley. Fue entonces cuando se acordó la disolución de Imison Internacional, que se encargó a García Paesa. Según el fiduciario, que recibió el encargo de gestionar y administrar los fondos, contactaba tres o cuatro veces al año y anualmente se realizaba una rendición de cuentas "de forma verbal". Según recoge la providencia ante la magistrada, "Zaplana le reconoció que el capital de ambas sociedades era suyo y una pequeña participación de Barceló y Grau". "No había querido aparecer como titular de esos activos financieros porque había sido una persona con actividad pública muy importante, presidente de la Comunidad Valenciana, miembro del PP, con un patrimonio personal muy importante y no quería exponerlo públicamente y por eso no quería comparecer".

A cambio de su labor de custodia y manejo de los fondos, Belhot acordó el cobro de unos honorarios del 0,75% sobre el capital principal y un bonus negociable si obtenía éxito con las inversiones. No obstante, señaló que Zaplana prefería contar con el dinero siempre disponible para "asegurarlo independientemente de la rentabilidad". "Zaplana le pidió que mantuviera inmovilizado el capital. Le pedía cantidades de retiro, las que el dicente le hacía llegar normalmente a través del sistema de 'cambios', que consiste en contactar con agentes de cambio que son intermediarios y se encargan, gracias a los contactos que tienen en todo el mundo, de proporcionar la entrega del dinero personalmente en la jurisdicción donde se les pida", explica la declaración de Belhot sobre la operativa para mover y entregar el dinero.

Según el abogado uruguayo, "el 90% del dinero que le envió a Eduardo Zaplana lo recibió en Madrid su secretaria Mitsouko, a quien se lo entregaba algún contacto con el exterior, o incluso algún amigo o chófer del Sr. Zaplana, quien recibía el dinero". En cada entrega, al cambista de turno se le proporcionaba un nombre y un teléfono de la persona que iba a recibir los fondos en España. Belhot admitió que llegó a entregar 2,3 millones de euros y que la mayoría de las cantidades se movieron entre 2016 y 2017, es decir, cuando la operación Erial ya estaba en marcha y pocos meses antes de la detención de Zaplana.

Inversión fallida en National Geographic

Entre los movimientos que se produjeron, figura otro traspaso de 1,8 millones desde Suiza a una cuenta del Banco Sabadell que debían servir para asegurar la compra de una participación en el puerto deportivo de Altea, Marina Greenwich. "El dinero pertenecía a Zaplana", afirma con rotundidad. Esta adquisición, no obstante, no llegó a cerrarse porque hubo un tercer aspirante que pagó más. De hecho, no todas las inversiones de la trama de Zaplana fueron exitosas. Barceló perdió importantes sumas de dinero tras la quiebra de un banco griego y los problemas de solvencia de la Banca Privada de Andorra (BPA), donde tenía efectivo de una de sus sociedades, según Belhot.

El gestor patrimonial también explicó a la jueza que Zaplana y otros empresarios "fueron engañados" en una inversión en National Geographic España. Una circunstancia similar se produjo con la compra por unos 500.000 euros de unos terrenos en Panamá, en la región del Pacífico. "Lo que invirtieron se pulverizó", añadió Belhot.

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